martes, 31 de mayo de 2011

Espartinas: Curso para aficionados prácticos


Curso para aficionados prácticos
en Espartinas (Sevilla)

La idea surgió de D. Ignacio Moreno de Terry y D. Rafael Peralta Revuelta, y consiste en que aficionados, que, generalmente, no han tenido contacto con el campo ni en su vida han manejado los trastos de torear, convivan varios días recibiendo lecciones prácticas del manejo de capote, muleta y espada, así como que tengan idea de otras suertes como el tercio de varas o banderillas. El curso acaba con una suelta de vaquillas, donde los alumnos tienen ocasión de practicar las artes aprendidas.

Eduardo nos contaba la fascinación de los asistentes, muchos venidos de lejos de Sevilla, incluso del extranjero, algunos mayores de 60 años, que después de dar dos muletazos a la vaca decían que era lo más grande que habían hecho nunca. Me parece una idea fantástica que aficionados sólo de tendido o grada, se acerquen al conocimientos de la dificultad que es torear de verdad. Después de ponerse delante de la vaca, seguro que ya tratan a los matadores de otra maneja.

El próximo curso está programado para los días 3. 4 y 5 de junio en Espartinas. Les dejo enlazada la página Web por si quieren profundizar sobre él:


Las Ventas. La novillada del Ventorrillo. El picante no lo esperaban (los novilleros) / José Ramón Márquez

Al toro por el cuerno...

La novillada del Ventorrillo.
El picante no lo esperaban (los novilleros)

José Ramón Márquez

Madrid, 30 de Mayo de 2011.-
Lunes de novilladas, el único día que la plaza recuerda un poco a lo que es la temporada, día en que desaparecen multitud de feriantes y se está bastante a gusto. Hoy la tercera y última de la feria. No hubo arrestos para repetir a Moreno Silva, pero a cambio se anunció una novillada de –ito, -ico, -illo, -uelo, o sea de El Ventorrillo, pura casta de Juan Pedro. Luego se tiran mucho el rollo y te colocan la literatura agropecuaria con que si Luis de Gama, Antonio Pérrez Tabernero, Murube, Parladé, que te meten un pegote en el programa de no te menees y uno venga a pensar ¿dónde acabará esto?; pues bien fácil se adivina que esto acaba en Domingo Hernández, Paco Medina, Fidel San Román, Juan Pedro y eliminando lo anterior. Se podían haber ahorrado nueve de las quince líneas de la explicación que nadie les ha pedido.

La ventorrillada a buen seguro que no cumplió las expectativas de los novilleros que se anunciaron con ella. Ellos venían a otra cosa y lo que se encontraron fue una novillada que no estaba dispuesta a colaborar, como ellos dicen. No es que los animales derrochasen casta ni bravura, más bien mansedumbre, pero entre que se paraban, entre que miraban, las coladas de alguno como el primero, las francas huidas como las del primero o el cuarto, el geniecito, no dejaron mucho hueco para que los muchachos nos regalasen el pastel que nos traían envuelto en celofán. Tan sólo el sexto toro, Superdotado, número 63, jabonero sucio, respondió a lo que se esperaba de estos ventorrillos, embestidas constantes, fijeza en la muleta, repetición instantánea, ausencia de malicia y su poquito de fuerza, para que la embestida tuviese su aquél. Fue este sexto novillo el mejor hecho de un encierro que parecía una redada en un after hours, con el gordito, el zancudito o el escurrido, novillada impropia en presentación para San Isidro, que habla elocuentemente de la afición del ganadero y de lo poco que le importa venir a Madrid de cualquier manera.

Vestidos de oro se presentaron Diego Silveti, Víctor Barrio y Rafael Cerro. En la cuadrilla de Silveti, de tercero, Javier Elejande ‘Fortuna’, su debut en San Isidro tras más de veinte años de oficio. ¡Felicidades!

Diego Silveti trajo a Las Ventas muy poca cosa. Todos los lances de recibo a su primero fueron enganchados. El toro se movió donde le dio la gana sin quedar sujeto en ningún momento y la lidia que recibió no sirvió para fijarle. Silveti citó con la muleta desde el platillo y acompañó la embestida sin someter al toro, por lo que tampoco combatió la condición huidiza del animal ni le sujetó. A causa de tantos desafueros el bicho se hizo una tournée por toda la plaza regalando un trocito de faena a cada tendido, en el sentido de las agujas del reloj. El homenaje de la vuelta al ruedo al que no sería acreedor tras su muerte, se lo cobró en vida el bueno de Hilandero, y ya no hay quien se lo pueda arrebatar. En su segundo el azteca dejó mucho más en evidencia su absoluta falta de oficio y nos llevó a preguntarnos por qué se había anunciado a este hombre hoy en Madrid. En este segundo la faena discurrió entre los tendidos 9 y 4. Un buen entendedor, con estas dos pinceladas ya puede calibrar la muleta de Silveti.

Lo de Víctor Barrio ha sido un desinfle importante. Venía de Zaragoza, donde ayer vio cómo Mario Alcalde, en su primera aparición tras la cornada, le adelantaba como un cohete. Hoy en Madrid apenas ha traído nada de interés. Pensábamos el otro día, la tarde de los Flor de Jara, que Víctor Barrio había solucionado dignamente aquella tarde, en la que la casta de los santacolomas le sirvió para tapar defectos de colocación pero también para verle firme y con claridad de ideas. Hoy ha estado espeso, sin interés, y adocenado. Ha matado de manera pésima a sus dos novillos y no deja tan clara la idea de que ahí está, a la vuelta del camino, para ponerse a circular a toda marcha nada más que tome la alternativa, que ya debe estar a punto. Creo que tiene personalidad y ese no sé qué de los que no han pasado por la escuela taurina, eso cuenta a su favor, pero debe definir con mayor nitidez su estilo, su tauromaquia, para llegar a algo. No basta con traerse dos camiones de seguidores cargados de pañuelos blancos. La cuadrilla que trae es de lujo.

La sorpresa de la tarde la trajo Rafael Cerro. Recibió a su primero con los mejores lances de capa que se han visto en la feria, sobrios, efectivos, mandones, llevando al toro muy toreado, templando y rematando atrás sin darse importancia. Una golosina para quien se haya enterado. Luego, un quite de frente por detrás con el torero muy bien colocado y rematado por un farol, otra preciosidad. Con la muleta, muy mandón en el inicio de la faena, en seguida corrige el defecto del toro a vencerse y por momentos parece que está a punto de romper la maldición que nos devora, de comenzar a torear hacia adelante. Está toda la faena en el filo de la navaja, citando al hilo y por momentos queriendo traerse al toro hacia adentro, luego el toro se para y aquello ya no da más de sí. Estamos ansiosos de que salga su segundo. Su segundo es el Superdotado del que antes se habló. Con esa máquina de embestir Rafael Cerro nos pegó un tostón de padre y muy señor mío a base de descargar, de torear en línea recta, de no buscar el compromiso con el toreo bueno y de preferir la vulgaridad de dar pases al paraíso de torear. El crédito que consiguió en su primero lo hizo humo en su segundo, porque en lo que le hizo o mejor aún en lo que no le hizo a ese toro, del que se va a acordar mucho en su vida, está la diferencia que separa el fracaso del éxito.

Esperábamos como agua de mayo a Luciano Briceño, tras el tercio de varas que nos dio en su anterior comparecencia, pero hoy el ganado necesitaba más un ATS con la jeringuilla que un picador. Luciano Briceño padre, asesor artístico de la corrida de hoy, tampoco creo que apreciase gran arte en lo que hizo su hijo. Entre los de plata Miguel Martín metió el capote extraordinariamente en un gran quite y Alberto Zayas puso un soberbio par al segundo toro.
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SAN ISIDRO: El valor y la seguridad de Víctor Barrio, las buenas maneras de Rafael Cerro / Por Juan M. Núñez / EFE

Víctor Barrio / Fotografía: Luis M. Sánchez-Burladero.com


El valor y la seguridad de Víctor Barrio,
las buenas maneras de Rafael Cerro

Juan Miguel Núñez / EFE
Madrid, 30 may (EFE).- El valor y la seguridad de Víctor Barrio, y las buenas maneras de Rafael Cerro, sin embargo, no encontraron apropiada respuesta en la mansa e imposible novillada de "El Ventorrillo", hoy en Las Ventas.
PÉSIMO ENCIERRO
Por tipo e ideas, una corrida de toros, aunque se anunciara como novillada. Menos mal que los tres andan sobrados de oficio y pudieron solventar sin mayores agobios. En todo caso, el fallo a espadas de Silveti en el cuarto y de Barrio en el quinto, la única evidencia.
Un pésimo encierro con la salvedad del sexto, en el que Cerro mostró lo que en el argot se llaman "maneras", para ser exactos, buenas maneras, por su firmeza y los atisbos de torería que tuvo su quehacer. Cerro dejó patente su buen concepto, aunque con altibajos. Y al final también la mala colocación de la espada le privó de un reconocimiento mayor que las palmas a la despedida.
Cerro había toreado ya en el tercero con mucho aplomo, elegancia y temple. Toreo de exquisiteces lo mismo con el capote que con la muleta. Pero hubo una circunstancia en el último tercio que le impidió redondear, cuando el novillo se lastimó la pata delantera izquierda en las probaturas iniciales.
A partir de ahí ya no se desplazó lo suficiente, y los muletazos, aunque finos, resultaron inacabados, medios pases. Tampoco mató bien, y la cosa quedó en una simple ovación. Sin embargo, más que suficiente lo de Cerro esta tarde para confiar en él de cara al futuro. Hay madera de torero bueno.
De la misma forma que volvió a convencer Víctor Barrio con un lote infumable. Pese a lo incómodo que fue su primero, continuamente protestando, no se apeó el segoviano del valor y la ambición. Desde la estremecedora larga cambiada en chiqueros y hasta la gran estocada final, Barrio quiso mucho en todo momento, y demostró que puede con tanta adversidad.
Ya en el capote "se metía" el novillo por abajo, y pegando un tornillazo al final de cada viaje. Se fue suelto del caballo y llegó poco picado a la muleta. Novillo brusco, dando cabezazos y sin continuidad en las embestidas.
Barrio le echó ganas y torería, y aunque no hubo redondez en la faena, estuvo a punto de cortarle una oreja. De hecho hubo una gran petición, que el presidente no atendió, sin tener en cuenta que la estocada, una gran estocada, por si sola valía el trofeo.
El quinto, con una embestida menos clara si cabe, pues venía andando y calamocheando, no ayudó lo más mínimo. Y aunque otra vez estuvo suelto y fácil, nada pudo resolver.
Al mexicano Silveti, que debutaba, tampoco le ayudaron sus novillos. Su primero, manso, huido y descompuesto, le puso en más de un aprieto. Y el cuarto, desrazado y soso, tampoco ayudó que rompiera la faena. EFE
FICHA DEL FESTEJO.-
 Novillos de "El Ventorillo", bien presentados, con peso y hechuras de toros, mansos y difíciles. Sólo se salvaron, el tercero, que se desplazó con cierta nobleza, aunque tampoco llegó a ser completo, y el sexto, el único que galopó.
Diego Silveti: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo, casi media y cinco descabellos (silencio tras dos avisos).
Víctor Barrio: buena estocada (petición y gran ovación con abucheo al "palco"); y seis pinchazos y descabello (silencio tras aviso).
Rafael Cerro: estocada delantera y desprendida (ovación tras aviso); y estocada caída con derrame (palmas tras aviso).
La plaza rozó el lleno en tarde de nubes y claros, y viento que molestó a los toreros.

San Isidro: Rafael Cerro tiene temple / Por Domingo Delgado de la Cámara


Rafael Cerro tiene temple

Por Domingo Delgado de la Cámara

Feria de San Isidro: La novillada de Las Venta del lunes 30 de Mayo de 2011

Rafael Cerro torea con temple, cualidad que yo agradezco mucho, harto como estoy de ver torear a mil por hora todos los días. El temple es la manifestación suprema del valor, pues el torero medroso torea rápido para quitarse cuanto antes al toro de encima. Y, como todas las cualidades basadas en el valor, es innata, no se aprende. Decía Antonio Bienvenida: “Toreamos despacio porque el toreo se nos va en cada pase”. Es cierto, por lo que el toreo rápido resulta insípido e insustancial. Lo que más se aprecia es el torear despacio. Es cuando el toreo conmueve y emociona.

Y por su sentido del temple me ha gustado Rafael Cerro. Dicen que se le ha ido sin torear el sexto de la tarde. Yo discrepo. Este sexto pareció mucho mejor de lo que en realidad era, precisamente porque ha caído en unas manos muy templadas, que lo traían y llevaban sin enganchones.

Cerro tiene también muy buen oficio. El novillo ha lucido porque lo ha llevado a media altura. En cuanto lo hubiese atacado, se hubiera rajado porque era un manso sin raza. Y de hecho se rajó al final de la faena, a pesar de que lo trató con un temple exquisito y no lo obligó casi nunca. Otra cualidad de Cerro es que está más preocupado de torear que de componer. Y me parece muy bien, porque también estoy harto de ese ciento de figurines que componen, pero que no torean. El muchacho se despreocupa de ponerse bonito, mientras se ocupa de enganchar delante y llevar hasta el final. Y eso es el toreo. Las posturas para el tablao. Estoy de cursis hasta el gorro.

Lo peor de su actuación fue que con el estoque se tiró directamente a los bajos en los dos novillos. A su primero, que se lastimó en una mano y embistió sin celo y con la cara alta, ya le había dado muchos pases limpios, y había estado especialmente brillante con el capote: primero en un quite por saltilleras y, después, con unos delantales muy lentos en respuesta a otros delantales de Silveti. La gente de Cerro también ha estado bien. Teodomiro Caballero y Vicente Yestera picó y banderilleó, respectivamente, muy bien al sexto.
Ese sexto fue el menos manso de una mansada de El Ventorrillo. Novillos que casi todos tenían hechuras de toro, pero que mansearon en demasía, especialmente el primero, que huyó de su sombra hasta el último momento. La lidia de este novillo fue un constante error táctico. Y es que, como ahora casi no salen, cuando sale un manso pregonao nadie sabe qué hacer.

En primer lugar fue una locura cambiar el tercio con dos puyacitos. Se puede aliviar en el caballo al pastueño sin fuerza, pero nunca al manso pregonao. Al manso pregonao hay que pararlo como sea. El tercer puyazo era obligado. El toro se quedó sin picar y comenzó a correr de acá para allá, dando arreones y sin obedecer a nada ni a nadie. Silveti se puso a torearlo al natural de buenas a primeras. No, hombre, no. Primero hay que doblarse con él, reducirlo y pararlo. Y una vez hecho esto, es cuando hay que intentar torear en redondo. A lo mejor el toro no se presta, pero estará dominado y listo para la muerte. Otra clase de lidia supone estar persiguiendo al toro todo el rato y, además, estar a su merced. Diego Silveti, tan voluntarioso como inexperto, persiguió al novillo hasta por la acera de la calle Alcalá, y en un arreón de buey, se llevó un volteretón espectacular. La segunda estocada que dio fue muy buena, lo mejor que hizo.

Y yo pregunto: ¿No hay nadie en su entorno que le diga lo que hay que hacer? Los toreros solo tienen a su alrededor aduladores. La incultura taurina de los profesionales del toreo es galopante. Por supuesto, cuando algún buen aficionado aconseja lo que hay que hacer, los profesionales le miran con el desprecio del ignorante. La ignorancia es atrevida. Este es un problema serio que tiene la fiesta: los chavales no tienen buenos consejeros y ya no se habla de toros. Es un mal general.

El cuarto fue muy informal. Me gusta esta expresión: es ideal para definir a ese toro de embestida cambiante e imprevisible. Creo que el hallazgo se debe a Manuel Caballero. Con este animal informal, Silveti estuvo voluntarioso, pero la cosa se alargó tanto que a punto estuvo de oír los tres avisos. Habrá que volver a verlo, pero con novillos buenos. Tiene valor y buenas maneras, y tendrá que corregir su constante tendencia al codilleo y a estar siempre al hilo, pero es un novillero interesante al que ayer no pudimos apreciar.

Víctor Barrio dio una muy buena serie con la mano derecha a su primero, con ese estilo suyo que conjuga muy bien el clasicismo con la verticalidad. Pero el manso ya no quiso embestir más y se puso a topar. Lo mató de una gran estocada. Sin embargo con el quinto dio un mitin con la espada. La faena había sido totalmente intrascendente por la nula raza y nula calidad del oponente.

Visto lo visto en estas tres novilladas de San Isidro, la conclusión a la que llego es que el panorama novilleril no es tan malo. Más bien lo contrario: hay novilleros interesantes. Si el público no los conoce es porque los empresarios no organizan novilladas, ni los periodistas hablan de los novilleros. Se trata, por tanto, de un mal estructural. Novilleros, haberlos haylos. Y esto, con la que está cayendo, ya supone un auténtico milagro.

Por último, quiero desde aquí enviar un recuerdo a Ortega Cano, y expresarle mi más sincero deseo de una pronta recuperación. ¡Mucha suerte, Matador!
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Toros. San Isidro 2011 (III) / Por Pedro Javier Cáceres

"....Oportunidades, rebajas, saldos y ¡el ofertón!..."

Toros. San Isidro 2011 (III)

Por Pedro Javier Cáceres

Oportunidades, rebajas, saldos y ¡el ofertón!

De los “galaches” de los 60 a la cruda realidad de los últimos años.
Tras la “semana fantástica”, oportunidades “planta Ventas”. Buenos carteles pero dosificados.

Oportunidad
Para la afición de volver a ver- el martes-, por última vez, a Manzanares y por primera, tras su éxito de octubre, a Juan Mora. Se evidenciaría después que no había ningún interés por Cayetano.
Oportunidad para Castella de reforzar la “orejita” de baja intensidad de la “semana fantástica” el viernes anterior, y oportunidad para apuntalar un “cartel” que se tambalea, el de Perera y si Joselito Adame es de esa hornada de jóvenes mexicanos que están despertando ilusión por San Isidro.
Y el viernes ocasión para afirmar la cotización oscilante y convulsa, en Madrid, de El Cid, firmar un armisticio con El Fandi y efectuar una segunda “toma de muestras” al emergente Saldívar.

Rebajas
Generalizadas en cuanto a la presentación de los toros.
La de “El Cortijillo” del jueves nos transportó a los años 60 y 70 con ejemplares estrechos de sienes y cuernos recogidos. Impensable salieran, reconocidos y autorizados, desde los “choperas grandes” a los “chicos”, pasando por los “lozano”.

Pero ocurrió. Sólo que esos “galaches” por los que “mataba a daga” El Cordobés ( y a su rebufo todas las figuras del toreo de la época) eran banco de pruebas de tres toreros meritorios del escalafón actual… y de la paciencia del público.

Sí salió uno, el segundo, con el motor y la casta de los de antaño que se había hecho el manso en los dos primeros tercios.

Fue con este con el que Morenito de Aranda demostró actitud y aptitudes, más en una tarde en que no sólo tenía que reducir el vendaval de embestidas de arranque brusco si no también el huracán ventero que repartió rachas y oleadas entre la terna, pero que únicamente el de Aranda tuvo valor, aguante y cabeza para elegir terrenos y sortearlo.

La clave para salir airoso de ambas dos circunstancias : la muleta arrastrando por la arena, mando, temple para no se le remontara el toro y ligazón para llegar a los tendidos en tarde de protestas sin solución de continuidad, todo con las excelentes maneras que le son acreditadas.

Parecía haber matado al toro, pero no, o que se amorcilló, y la oreja posible mutó en ovación con saludos insuficiente para alternativa de sustitución de Curro Díaz el día “después”.

Hubo otros dos toros posibles en tal festejo. El segundo de Morenito, más remiso y aquerenciado, de embestida más irregular y suelta en el que el burgalés aportó, además de lo anterior, capacidad.

El cuarto fue ese toro manso, queriendo chiqueros, que regala triunfo sobre la base del mérito a quien tira la moneda al aire, y no era la tarde de Diego Urdiales.

Miguel Tendero tuvo lote sin sal y pimienta y el albaceteño, de alternativa precoz pero que tras su irrupción por sorpresa hace dos años sigue en formación lenta, tampoco aporta más que su decisión y voluntad.
Fue corrida, la de El Cortijillo, mal lidiada (¡vaya día de las cuadrillas!) que pudo ser mejor aprovechada. Sin que ello suponga atenuarle el calificativo de mediocre, por todo.

Saldos
Tras las “rebajas” los saldos.
Como no hay dos sin tres, muchos esperaban que tras las corridas fantasmas (anunciadas y no lidiadas) de Garacigrande y Sorando, la de Las Ramblas completaría el trípode. No se sabe bien si por compensar, o porque el destino es caprichoso, el encierro titular enmendaba las carencias “por delante” de la de Cortijillo pero apuntaba “anorexia” por detrás, de lo que abundaba la de los Hermanos Lozano.

Entre unas cosas y otras, remiendos, pañuelos verdes para tres sobreros, un surtido de hierros (el titular, Ortigao, José Vázquez e Iniesta) en el que hubo de todo con el denominador común de lo “deslucido”.
Hierros diversos, toreros dispersos.
Tanta variedad de hechuras y comportamientos, sin alguno verdaderamente encastado y con combustible despistó a los toreros (o que no habían hecho bien la siesta).

La terna tuvo momentos y pasajes aislados unos brillantes, como El Cid, otros espectaculares y alegres de alivio de funeral en banderillas (buenas o malas) con Fandi y otros esperanzadores, los de Saldívar.
Mas todo quedó en proyectos, sin cuajar ninguno el mínimo exigido.
Pero el festejo fue largo y premioso, muy pesado.
Los tres “salvan los muebles”.

El Cid sin devolver la oreja anterior, aún con la peña mosqueada. El Fandi su batalla madrileña, que no es parte estratégica de su guerra y Saldívar acreditando valores esenciales mostrados el día de la confirmación, pero equilibrados con limitaciones de recursos para que tras la euforia, él y su gente, pongan los pies en el suelo.

El ofertón.
Ocurrió el miércoles. Corrida de la Prensa con la presencia del Rey en una barrera. Sería por ello, lo del “ofertón”.
Llegó en forma de 2º toro de la bien presentada (sin sobrarle nada) corrida de Alcurrucén.
Toro bravo y noble, a más ( lo del “caballo” queda para aquellos que en el siglo XXI aplican, sin importarles el resultado final, el “ojo de halcón” no para atenuar premio a tan bravo ejemplar, si no para eximirlo de cualquier reconocimiento como la vuelta al ruedo).
Le cupo en suerte —nunca mejor dicho- a Castella. Le cortó una oreja, era toro de dos.
Todo por un trasteo en tres tiempos muy definidos y poco equilibrados en su mesura o desmesura.
Un inicio, largo y explosivo, un tramo valle, con la izquierda muy laborioso que obligó a una remontada, innecesaria si antes hubiera habido más acople, que hizo de la faena una obra larga, compuesta, pero no maciza.
Sin ser el mismo ejemplar, el 5º tuvo base en los adentros para dar premio. Pero ocurrió igual, faena de más a menos y larga.

Castella, no obstante, salda feria de triunfador con dos orejas. Una anterior del “ofertón” de la “semana fantástica” (oreja bajo mínimos) y esta. Al “tran-tran”.

No así Perera. Con un lote deslucido, por parado, acredita su valor pero también su obsesión por la distancia única: la corta.
Proyecta, posiblemente no sea cierto (pero es la impresión que da), falta de frescura, sin síntomas de ansiedad pero como buscando una identidad ¿la de 2008? perdida.

Dos toros más de la corrida de Alcurrucén “sirvieron”. Los de Joselito Adame, con diferentes registros, complementarios. Más lucido el primero en el que el mexicano (confirmante) dejó credencial de valor suficiente y maneras. Pudo cortar oreja de no ser por ligera travesía de la espada. En el sexto, mansote, pero encastado, gustándole los adentros, el joven azteca sacó toda una gama de recursos para justificarse y dejar un gratísimo sabor de boca.
Debe pulir su vestuario, su porte; limar asperezas de sus maneras y gustarse más.
La venganza de “los mendas”
Era el martes y se vendía como el suceso de la semana.

“Días de expectación…”
La feria iba razonablemente bien. Demasiado. Se presumía un frenazo a la inercia por parte de aquellos que pretenden un protagonismo sin ser toro (al menos de cabeza para bajo) ni, menos, torero.
La torpeza del “establishmen” les dio la munición de la que carecían: rechazada la segunda “corrida fantasma” (anunciada de Román Sorando) se echó ( el verbo nunca fue más apropiado) una “gayumbada” mansa, sin fondo, ni casta, ni “ná de ná” de El Torreón.

La bronca no se hizo esperar con el disimulo preconcebido, “piel de cordero en alma de lobo”, de sacar a saludar a Juan Mora, roto el paseíllo, por su éxito de la Feria de Otoño.
Enseguida se les vio el plumero y su “memoria, más que histórica, selectiva y sectaria”.

Mora invitó, tras minuto de protagonismo único, a compartir parabienes con sus compañeros. Lo hizo Manzanares, que llegaba con una PG y tres orejas como uno de los dos toreros más importantes de la feria y el que más orejas (tres) llevaba cortadas; bien. Pues le pitaron. ¡Y no había empezado la corrida!
Más. Juan Mora cumplió con el peligroso primero. Y defendió con excelencia, torería, sabor y medida lo poquito que tenía el cuarto. Se le ovacionó fuertemente, intentó devolver la cortesía intentado salir al tercio, y los que le hicieron saludar al comienzo lo frenaron en la tronera. Madrid ¡ole tus cojones!

A Manzanares le toco el sobrero de Carmen Segovia y tiró de profesionalidad para sacar agua de pozo seco. Pero la venganza era consigna. Y defendió un quinto que había sembrado desconfianza y desconcierto en una cuadrilla fura de toda duda que hubo de invocar a la épica para reivindicarse. Lo hizo con valor sereno, elegancia y una técnica, de poca ortodoxia para la disidencia de “piñón fijo”, eficaz para justificar su condición de primera figura. Se le intentó maltratar.
Manzanares lo tiene todo. De hecho es una figura del toreo. Pero le faltaba, para erigirse en gran figura, que “la peña” le odiara desde anunciarse, antes de hacer el paseíllo y durante su labor en la cara del toro.
Lo ha conseguido, no es difícil con esta “grey”.
¡Enhorabuena torero!

Cayetano es Cayetano. La limitación embutida en traje de luces. Pero por sus venas corren sangres “ordoñistas”, “dominguistas” y “paquirristas” que de vez en cuando hacen su llamada a “filas”. Tal que en el sexto, moruchón y peligroso pregonao.
Quiso e intentó que le pegara la voltereta, y tampoco le dejaron que probara. ¡Vivir para ver! Madrid, “la cátedra”.
Corrida, con sobrero, despachada en dos horas y de seis estocadas.
El dato no se valoró, ni parcial ni totalmente.
Era el día D (2,3, o 4), parodiando la obra de Muñoz Seca, de “la venganza los mendas”.
Y se les puso en bandeja. Todo hay que decirlo, señores toreros y apoderados.
Por delante y por detrás
El domingo la de Partido de Resina, fue una ruina. Punto.
Bien Serafín Marín, vuelta al ruedo por disposición, sitio y postura.
Coraje y arrojo, en “año México”, de Ignacio Garibay, al punto de ser cogido de gravedad.
Inédito, imposible ni jugarse la vida, Sergio Aguilar.

Abrió semana una novillada de Montealto que no dio facilidades ni cumplió expectativas basadas en hechos pasados.
Otro mexicano dejó las mejores impresiones: Sergio Flores.
Thomas Duffau vislumbró condiciones de matador de toros serio y con futuro.
Más dudas, aun sin servir su lote, planteó López Simón.

Tampoco sirvió la corrida de rejones de Luis Terrón, salvo para Leonardo Hernández, tres orejas, que le vale todo. Moura Caetano vio como su primera caía herida y como se sacrificaba a su caballo “Passapé”; sin más comentario. Y sí dejó claro que si Martínez es insolvente en el “palco” los días de a pie, no tiene porqué dejar de serlo en las de rejones, con más razón. Le quitó una oreja en cada toro, reglamentarias por petición, a Sergio Galán que estuvo tan bien como lo vio el público y no tan insuficiente como el “iletrado” Martínez, que en cambio, sí tiene hechuras de funcionario de prisiones o de contable de gasolinera, ¡vaya usted a saber!

San Isidro, tanto que parecía y tan poco que queda.
Samuel, Peñajara, Palha y Cuadri.
El “impuesto revolucionario” del “torismo”. Es la linde que coge el tonto y que cuando termina (la linde) sigue (el tonto).

Próxima entrega. “Los 4 días de ¿toros?”
Una profecía: Grandes ovaciones de salida a los toros, grandes pitadas en el arrastre o silencio cómplice. Y la culpa de todo la tendrán los toreros. ¡Al tiempo!

Madrid ¡la cátedra!

ARANJUEZ, MADRID, “LA GUERRA FRÍA" / Por Aquilino Sánchez Nodal



ARANJUEZ, MADRID, “LA GUERRA FRÍA" 

 Por Aquilino Sánchez Nodal
     Ninguna conexión taurina más potente que la que une a dos plazas de toros en un mismo tiempo.
     San Fernando es un Patrón taurino tan solvente como San Pedro Regalado o “Paquito El Chocolatero”, la única diferencia es la importancia del cartel que anuncia la corrida de toros. No hace falta tener buena memoria para recordar la lucha para recuperar la tradición taurina del 30 de Mayo cuando por razones políticas y la interferencia de la comisión del seguimiento del convenio cerraron las puertas de la bicentenaria plaza de toros de la bella ciudad ribereña. Los aficionados, con el alcalde al frente volvieron a manifestarse en motín para recuperar su cultura al toro del Tajo.
 
     Cualquier tiempo pasado para el toro fue mejor. No es la nostalgia al blanco y negro de las crónicas, ni la diferencia artística de los toreros, es cuestión de repasar la tauromaquia antigua para conocer mejor la actual.
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     La fecha del 30 de mayo de 1.959 nos vuelve del sueño de la competencia entre las plazas de toros de Madrid y Aranjuez. ¿Por qué San Isidro programa para esa fecha un festejo de menor calado? ¡Vaya usted a pedir lógica a los gustos del público! Pues aquel año fue una rara excepción y Madrid anunció una corrida de toros con mayúsculas. Esta decisión dividió a los espectadores. Madrid llevó la peor parte ya que solo cubrió media. En Aranjuez, con toros de Barcial, “patas blancas” para Antonio Ordóñez, “Chicuelo II” y Jaime Ostos llenó los tendidos. 

     La tarde presentaba un aspecto siniestro y oscuro por las negras nubes que hacían presagiar lluvia. Jaime Ostos era duda por la reciente lesión sufrida de su ojo derecho en la plaza de Toledo que le restaba visibilidad. Antonio Ordóñez estaba en entredicho por haberse negado a torear la corrida de Beneficencia anunciada para unos días después, ¡misterio de amor propio o juego de intereses económicos y Chicuelo II reaparecía pasados dos años retirado. El ambiente era de expectación contenida ante posibles cambios de última hora. No profundizaré en la crónica del festejo solamente el motivo importante que sucedió para estar incluida en la historia del toreo y la biografía de un torero.
 
Por impedimento de mayor importancia Antonio Ordóñez no hubiera podido hacer el paseillo benéfico en Madrid. El primer toro, muy bravo de salida, fue recibido por Ordóñez con capote a manos bajas. Dos encuentros con el picador de turno aunque el Barcial habría acudido más veces al caballo. Pinchazo y estocada al encuentro mandan al toro con las cuatro patas al alto. Ovación, dos orejas y clamorosa vuelta al ruedo. En el cuarto de la tarde, otro extraordinario ejemplar de don Jesús Sánchez Cobaleda. Habían transcurrido unos minutos cuando un espontaneo salta al ruedo. Lo de siempre, el titubeo, los intentos de pase que se da la res a sí misma en sus idas y venidas de aquí para allá. Carreras, persecución y desorden. Antonio observa que el toro dobla bien y con señales y aspavientos pide calma al público. Con un gesto cordial corta aquel empacho de populachería. Con cadencia en su muleta, arañando la arena, la medida justa. Ordóñez no había maltratado al toro en varas y medido el castigo para que durara en el último tercio … estaba a gusto y a punto de entrar a matar, cuando estaba más confiado, al dar una “giraldilla” a cámara lenta, el toro alarga el cuello y le cala la carne. La sangre a borbotones tiñe la taleguilla. Ordóñez se levanta y vuelve a la cara del toro para rematarlo de certera y perfecta estocada en lo alto. Las palmas echan humo por el gesto de permanecer el matador en el ruedo. Las orejas, el rabo y la pata vuelan al esportón. Antonio cae a la arena y es recogido por Domingo Dominguín, su mozo de estoques “Miguelillo” y un banderillero. Sin sentido le llevan a toda prisa hasta la enfermería.

Parte médico en Aranjuez: “Después de la lidia del cuarto toro ingresó en esta enfermería el diestro Antonio Ordóñez que sufre herida en la región glútea izquierda de 12 cm de profundidad, con dos trayectorias que interesan a la masa muscular con grandes destrozos. Pronóstico: Grave. Es trasladado a Madrid”.

Sanatorio de Toreros: “El matador Antonio Ordóñez padece una herida por asta de toro, con orificio de entrada en el canal del glúteo izquierdo y trayectoria de 15 cm. hacia arriba y hacia afuera en la fosa iliaca externa que llega hasta el borde superior del hueso iliaco, produciendo desgarros en los músculos del glúteo mayor y mediano y lesiones en vasos inferiores. Pronóstico: Muy Grave”. El doctor Tamames.

El Ruedo incluye en sus dos páginas centrales: Mayo mes de epopeyas.- “El torero de Ronda ha escrito en Aranjuez una gesta sensacional sobre el fondo de su arte maravilloso y con tinta de su propia sangre”. Lo demás pasa a un segundo plano.

"Chicuelo II” como siempre, su falta de estilismo lo cubre con un valor frío que hiela la sangre en los tendidos. En su primero, segundo de la tarde, dos orejas por una faena entre los pitones del toro. En el quinto, desbordado el personal por la trágica cornada a Ordóñez, un pinchazo y una excelente estocada, dos orejas. Debemos significar lo bien que hace la suerte del volapie a pesar de su exigua estatura.

El ecijano Jaime Ostos salió con el ánimo de otras veces. En su primero, tercero de la tarde, fue ovacionado tras un pinchazo y estocada que acaba con el Barcial. En el sexto, cariavacado, al que toreó muy bien y nos brindó un quite magistral como solo él sabe hacerlo. Tampoco estuvo acertado con la espada, necesitó tres intentos para matar a su oponente.

La corrida termina con los comentarios lógicos y las opiniones sobre las consecuencias que pudiera tener la cogida de Antonio Ordóñez y exclamaciones alabadoras al gesto final de permanecer herido en el ruedo hasta ver caer al toro.

Sin duda es el relato de una corrida de San Fernando en Aranjuez que permanecerá por Siglos en la historia de esta Plaza de Toros.

lunes, 30 de mayo de 2011

Las Ventas. La tarde de los Samueles. Mansos, pero divertidos / José Ramón Márquez

Último domingo de mayo 

La tarde de los Samueles. Mansos, pero divertidos

José Ramón Márquez
Madrid, 29 de Mayo de 2011
El mismo día que llega la noticia de un accidente automovilístico en el que la vida de José Ortega Cano pende de un hilo, hay toros de Samuel Flores en Madrid, y viene en seguida el recuerdo de aquella inolvidable corrida de Beneficencia de 1991, mano a mano entre César Rincón y Ortega con toros de Samuel Flores, con aquel Rincón embalado en el año de su explosión en Madrid y con un solo torero que tuvo los arrestos para ponerse enfrente de él. Tarde extraordinaria aquélla, con los toreros y el ganadero a hombros, en la que hubo más toreo y más verdad que lo que ha habido en todo lo que llevamos de feria, que por más oreja que le echen al guiso, huele que apesta.

Hoy hubo, para empezar, toros de lidia. Cualquiera se daría cuenta de que la mayoría de los de hoy fueron bastante mansos, pero eso ni es nada malo, ni mucho menos va en contra de la tauromaquia, porque eso son los toros. “Desgraciadamente la temporada ha sido escasa de buenas reses, pues apenas puede decirse que haya salido a la arena algún toro de punta...”, dice El clamor público el día 13 de julio de 1852. No lo busqué, lo tomé al azar, porque las páginas de La Lidia, El Toreo, Toros y Toreros o El Ruedo están llenas de eso. Lo que no es normal, nunca lo ha sido ni debería serlo ahora, son los travestis esos que por fuera parecen un toro y por dentro son una babosa que nada más que sabe embestir de forma bobalicona, ¡vaya latazo! De esa interesada confusión sobre los toros culpo yo sobre todo a los de la TV, que han engañado muchísimo al público poco avisado, porque como el espectáculo de los toros en la TV es tan aburridísimo, sólo se sostiene a base de retransmitir las faenillas que les hacen a los toros bobos; los toros que no se ajustan a ese patrón, apenas sirven más que como excusa para enlazar topicazos y lugares comunes, otra de las grandes misiones de la TV.

Me gustó la corrida de Samuel del año pasado y por eso ésta es también de las que había marcado como interesante. La corrida ha salido, como se dijo antes, bastante mansa, con su casta, y con unas cabezas de ésas que las ven los toreros exquisitos y les da un soponcio. A uno que blandeó un poco le sacaron el pañuelo verde con una rapidez que si llegan a hacer lo mismo el día de Parlade/juampedritis, en un pispás ponen a aquellas seis cucarachas a disposición de Florito y de la implacable puntilla en los corrales, pero aquel día el juicio del usía era más laxo, vaya usted a saber por qué.

En general los toros fueron serios y badanudos, quizás con algo menos peso que en otras comparecencias, pero metiendo miedo, que es la primera misión del toro de lidia. Fueron lidiados y picados de pena, por lo que nos quedamos sin saber qué habría pasado con ellos si hubiesen tenido una lidia ordenada. En su descargo diremos que los toros dejaron estar y no tenían añadidas a las circunstancias de su mansedumbre otras relacionadas con las malas intenciones. El tercer toro, Garzachico, número 14, fue el mejor del encierro.

Se anunciaban hoy Juan José Padilla, Antonio Ferrera y César Jiménez. Dos banderilleros y otro, porque deben ser tres.

Padilla, el Ciclón de Jerez, hoy no llegó ni al leve céfiro, y del lascivo vuelo y las frescas alas del tal céfiro nos quedamos con lo de la frescura, de fresco, y el desahogo, de desahogado, con que Padilla anduvo por Las Ventas, que parecía sonado como si viniese de pelear con Petia Petrov. Echó a los peones por delante para que le aparcasen convenientemente los dos toros en banderillas, estuvo apoyado en la barrera de conversación o metido en su mundo interior olvidándose de su papel de director de la lidia, a su primero no lo quiso ni ver, y a su segundo, tampoco. Estaba deseando largarse y abrevió lo que pudo. Ni siquiera mató bien y eso que suele ser un torero bastante certero. Aún no sabemos a qué vino.

Antonio Ferrera puso un gran par de banderillas a su segundo. Lo citó en corto al hilo de las tablas en el 9, le hizo un quiebro, saliendo por los adentros, al volverse el toro le hizo otro y le clavó en la cara, salió andando dejando al bicho parado y confundido y todo eso en un palmo de terreno, terreno muy comprometido, y sin la artera ayuda de ningún capote desde el callejón. Valga la emoción de un gran par de banderillas para enjugar el camión de vulgaridad que trajo a Madrid donde, desde la faena del Carriquiri del año 2002, no ha vuelto a decir ni mú. Aquél día Ferrera mostró en Madrid, ante un toro muy encastado y fuerte, el toreo puro, el de adelantar la muleta y rematar el muletazo atrás, quedándose colocado. Eso ahora ya no lo hace. Peor para él.

Me acuerdo cuando César Jiménez estaba rodeando a Madrid. Por todas partes César Jiménez, no se hablaba de otra cosa, pero no venía a Madrid. Nos fuimos a verle a Aranjuez por San Fernando. Toreaba con Ponce y con Rincón, y nos caímos del guindo: ya sabíamos por qué no venía a Madrid. En esa época, época ‘poncera’, su modelo era el de Chiva. Luego siguió su carrera y tuvo una época ‘pepista’ influído por Pepito Arroyo. En esa segunda época se granjeó el nombre de ‘el muñeco de la tarta’. Imitaba el impostado desmayo de Arroyo con idéntica impostación que el original. Era un Pepe Arroyo fabricado en Hong Kong, réplica perfecta. Luego vino su época ‘julianista’, que es en la que se encuentra ahora, y si detestamos al original, con todo lo poderoso que dicen que es, pues a la copia ni te cuento. Dejó ir al toro más completo de la tarde, Garzachico, y se conformó con espigar unos aplausillos donde debería haber habido un triunfo serio.

Hoy el oro también voló sobre las tablas. Acosado Padilla a la salida de un par tomó el olivo para huir y después para volver al ruedo. Le parecerá bonito. Su ejemplo lo siguieron Carlos Casanova y otro que, por fiarme de la memoria no anoté y por ello no figura aquí su nombre.
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Los toros de Samuel Flores se cargan la tarde / Por Juan Miguel Núñez / EFE



Los toros de Samuel Flores se cargan la tarde

Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 29 may (EFE).- La mansedumbre de los toros de Samuel Flores frustraron cualquier posibilidad de triunfo para los toreros, hoy en Las Ventas, en la corrida correspondiente a la feria de San Isidro.

CIERVOS Y BUEYES
No era corrida propia para Madrid, y menos en San Isidro, para defraudar a tanta gente que durante la semana no puede ir a la plaza y reserva sus ilusiones para el domingo.
Y no es de recibo, que asegurado el lleno, se ofrezcan carteles como éste, de dos toreros "legionarios", los más veteranos, y un tercero cuya carrera no termina de levantar vuelo a pesar de lo bien que ha apuntado en ocasiones.

Pero lo peor, la clave del fracasado festejo, fueron los toros. ¿No sabía el ganadero lo que había criado y seleccionado para la ocasión? Toros como ciervos por las exageradas arboladuras que lucían, y como bueyes por su total mansedumbre.

No cabía otra alternativa en el tendido que el aburrimiento, previa desesperación de los toreros en el ruedo. Lo malo es que todavía hubo quien quiso pedir cuentas a la terna. Desde luego que todos los intentos fueron imposibles. Así que esta vez se impone el silencio de respeto.

Padilla decía seguramente adiós a Madrid después de haber anunciado que está en temporada de despedida. No va ser grato el recuerdo de esta tarde, y en verdad se merecía otra cosa, por su impecable "hoja de servicios" en la profesión. Un torero que se ha movido entre la vistosidad, el valor y el poderío, y cuya conducta ha sido de una absoluta seriedad, tenía que haber tenido una oportunidad más clara para una ocasión como ésta.
Con el manso y huido primero, el llamado "Ciclón de Jerez" se las vio duras para intentar sujetarlo. Fue imposible meterle mano por ningún lado. Y con el cuarto, que andaba a la defensiva, midiendo y repartiendo gañafones a diestro y siniestro, al menos no se arrugó. Estuvo ahí, que ya es bastante. Banderilleó en solitario al cuarto, y a dúo con Ferrera el primero, en ambos con mucha suficiencia.

Ferrera se estrelló también con su primero, muy manso y distraído, que tenía un molesto cabeceo, con la cara siempre por las nubes, pero con el que intentó lo imposible. Y no tuvo tanta confianza frente al quinto bis, toro rebrincado y muy corto de embestida. Con las banderillas en este último estuvo de clamor, con quiebros y recortes muy ajustados. Mas sólo fue eso.

Jiménez tampoco resolvió nada, a pesar de que a sus manos fue a parar el único toro que parecía que se iba a dejar, el tercero. Toro justito de fuerzas, algo más noble, pero sin llegar a "romper". Hubo una tanda a derechas, limpia, ligada y con cierto poso. Pero en la siguiente, la interrupción de un inoportuno desarme lo desbarató todo. Ya no fue capaz de remontar, entre otras cosas porque por naturales el toro iba de uno en uno y sin humillar.
El sexto, como toda la corrida, pegó arreones de manso en el caballo, apenas se paró en los capotes y llegó a la muleta mirando por encima del estaquillador y con poquísimo recorrido. Una papeleta que Jiménez solventó con oficio, pero sin llegar a ninguna parte. EFE

FICHA DEL FESTEJO.-
Cinco toros de Samuel Flores, el tercero -el único que "se dejó" algo- con el hierro de Manuela Agustina López Flores, deficientemente presentados, pues aunque abundaron las cornamentas grandes, ninguno tuvo remate en lo que a trapío se refiere, unos por escurridos, otros simplemente por destartalados, y mansos hasta comportarse como bueyes. El quinto fue un sobrero de "Los Chospes", sustituto de uno de Manuela Agustina, bastote e igualmente deslucido.

Juan José Padilla: bajonazo (leves pitos); y pinchazo y casi entera (silencio).
Antonio Ferrera: dos pinchazos y bajonazo con vómito (silencio); y dos pinchazos, media y descabello (silencio tras aviso).
César Jiménez: pinchazo y media (división de opiniones a favor, con más palmas que pitos); y pinchazo hondo y dos descabellos (silencio).

En las cuadrillas, en un tono en general bajo, destacó la brega Francisco Javier Rodríguez en el cuarto.
La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde despejada y con rachas de viento que a ratos se notaron en el ruedo.

San Isidro: Moruchos con corbata / Por Domingo Delgado dela Cámara

Antonio ferrera con su samuel


Moruchos con corbata

Por Domingo Delgado dela Cámara

Las Ventas. Domingo 29 de Mayo de 2011

No todos los morucheros llevan boina y traje de pana. También hay señores de corbata y traje de alpaca que crían moruchos. Este es el caso. La ganadería se Samuel Flores da la impresión de estar abandonada. Y es que Don Samuel debe haberse cansado. Tanto compromiso social, tanta diversión cosmopolita, parecen distraerlo de la atención de la ganadería. Da la impresión de que Samuel se ocupa de su ganadería como yo me ocupo de mi colección de sellos: echo un rato en invierno hasta que me canso, y adiós muy buenas.

Los samueles fueron tan mansos que veo muy difícil que se pueda rehabilitar la ganadería. Y es una auténtica lástima, porque lo de Samuel es lo más puro y legítimo que queda de Parladé. Lo mejor de Parladé.
Fernando Parladé era un señorito loco que se arruinó a base de regalar joyas a todas la putiplistas que pasaban por Sevilla. Era un pagafantas, pero a lo bestia, y cuando necesitaba liquidez, vendía un trozo de la ganadería. Pero se desprendía de lo menos bueno mientras iba guardando lo mejor.

Pues bien: lo último que vendió cuando ya estaba completamente arruinado, fue lo que ahora tiene Samuel Flores. Parladé lo vendió a José Gamero Cívico. Y Gamero Cívico hizo cuatro partes, que fueron las de Domingo Ortega, Clairac, Juan Guardiola y Samuel. Todo ha desaparecido prácticamente, excepto los emblemáticos toros cornalones y badanudos de don Samuel. Por eso es tan doloroso e indignante contemplar la moruchada de ayer. Se está yendo al garete, si no se ha ido ya, una de las ganaderías de más historial y tradición de la cabaña brava española.

Es que ya no se preocupan ni de la buena presentación de las corridas. A saber: tres raspas que se tapaban por la cabeza: los tres primeros toros; uno de presencia aceptable, el cuarto; una vaca impresentable, el quinto, que afortunadamente fue devuelto. Y un buey con hechuras de avileño, el sexto. Intolerable. Y de juego para qué hablar. La peor corrida de la feria y ¡mira que las ha habido malas!. Con este material, ¿qué hicieron los toreros?. Pues poca cosa.

Veamos: dio la impresión de que Padilla ya está fuera de la profesión. Manseó tanto como los propios toros. Con su primero, un manso huidizo, mantuvo las distancias sin querer saber nada, y se lo quitó de en medio de un horrible bajonazo. Lo del cuarto fue peor: para empezar mitin con las banderillas, y después desconfianza total con un toro que de lejos embestía cruzado, pero de cerca se tragaba los pases.

Antonio Ferrera tampoco convenció al aficionado exigente. Por allí anduvo con un manso que pegaba cabezazos y al que mató de un golletazo espantoso. Y en quinto lugar lidió un sobrero de Los Chospes, muy parado en el último tercio. Aunque intentó alargar las embestidas, coloca la muleta tan oblicua y es tan ventajista, que no gustó al respetable. Pero en este toro protagonizó un gran tercio de banderillas, con un quiebro en los medios y otro en las tablas sensacionales por expuestos. Eso es dejar llegar al toro y clavar en la cara. Recibió la única ovación sincera de la tarde y tapó una actuación menos que discreta con las telas.

César Jiménez se topó con un primero noble, pero que embestía con la cara por arriba y sin repetir. Estuvo dispuesto e intentando ligar el toreo, y lo consiguió en una serie con la derecha. Lo malo fue que, cuando volvió a insistir, el toro ya no quería saber nada.
El sexto fue un morucho avileño más manso que un hombre casado. Jiménez lo intentó con la zurda en los toriles. No consiguió nada. A ambos toros los mató a pellizcos.

Cuando salen corridas como la de ayer, los que defendemos la variedad en la cabaña brava y apostamos por la supervivencia de todos los encastes, nos quedamos sin argumentos. Que luego que nadie se extrañe del predominio arrollador del toro de Domecq.
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LA FERIA DE LOS MEXICANOS / Por Jardinero de San Mateo.

Hoy se presenta en Las Ventas el novillero mejicano Diego Silveti
(Foto de archivo: Feria de Fallas de Valencia)
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LA FERIA DE LOS MEXICANOS


Jardinero de San Mateo.

México, 30 de mayo de 2011.-
Algunos entusiastas han denominado al serial de este año en Madrid como “La Feria de los Mexicanos”, ilusionados porque esta vez la empresa de Las Ventas ha incluido en sus carteles desde el 10 de mayo hasta el 12 de junio a cinco mexicanos:
Arturo Saldivar alternando con Morante de la Puebla y Alejandro Talavante en la fecha de San Isidro, Ignacio Garibay alternando con Serafín Marín y Sergio Aguilar, el novillero Sergio Flores, Joselito Adame alternando con Sebastían Castella y Miguel Ángel Perera, y el lunes próximo Diego Silveti con un novillero de gran futuro, Víctor Barrio. Además, por sus propios méritos el torero de Teocaltiche reemplazó a Curro Díaz, alternando con El Fandi y El Cid.

Es muy cierto que hace muchísimas primaveras, quizá tantas como las de la Feria de San Isidro, que no se había dado tan digna y numerosa presencia mexicana. ¿Significa esto que estamos al inicio de dos fenómenos íntimamente vinculados? Uno, el primer éxito de una generación de jóvenes fraguados muchos dentro de la escuela Tauromagia y muy bien preparados en ganaderías españolas que van a irrumpir con éxito en los carteles del verano y dos, el buen manejo de sus apoderados, algunos españoles, que han podido negociar satisfactoriamente lugares importantes en los carteles más fuertes del año como son los de Madrid, la plaza que da y quita en el mundo. No es hora todavía de tañer campanas y dar un juicio total porque los resultados han sido diferentes, a más de que no ha estado presente, quizá por disposición de la casa que lo maneja, una gran promesa nuestra, Juan Pablo Sánchez, ni El Payo y El Cejas que son allá conocidos.

Lo que sí es indiscutible es que algo se está componiendo en la relación bilateral. Las figuras españolas hacen aquí el invierno con extraordinario éxito artístico y económico en casi todas las plazas y se permiten caprichos y veleidades que el público mexicano observa con molestia.
Ahora estamos allá y por lo que se refiere a esta Feria, con marcado éxito en el caso de Arturo Saldivar que ha mostrado valor enorme en el mismísimo centro del ruedo, dando de rodillas varios derechazos y una decisión de triunfar reconocida por todos, y es por ahora la mejor carta.
Con valentía y arrojo solamente, Ignacio Garibay y una pisca de su arte con los naturales. Buen trazo con la capa y acertado con la muleta Sergio Flores y bien con la toledana pero la oreja no hubiera sido merecida.

Joselito Adame, que confirmaba alternativa, tiene mucho valor, carga bien la suerte con la muleta y dio espléndidos derechazos aún cuando repite el toreo que gusta en su ciudad, un tanto atrabancado.

Saldivar en su repetición, confirmó el halo de buen torero con un estilo muy suyo, tranquilo y variado, sabe muy bien lo que persigue y lo hace con una adecuada instrumentación de las telas , las que sabe extender por abajo y templado.

Hoy, será la presentación de Diego Silveti y después de su abrumador triunfo en Cáceres, estimamos que si le sale un novillo a modo hará cimbrar la plaza y el prestigioso nombre que porta.

Es decir, estamos de plácemes, era ya la hora de que se abrieran por justicia y por reciprocidad a los toreros mexicanos que anhelan repetir los éxitos de algunas figuras nuestras hace ya lejanas décadas. Al aludir a ellos debemos mencionar que hemos visto a Manuel y a Fermín Espinoza, hijos del Maestro de Saltillo. Concurren allá también para la presentación de un libro sobre su padre, escrito por Carlos Arévalo, que esperamos llegue pronto a estas tierras, precisamente en el centenario de su nacimiento.

Pero aparte de este tema mexicano que aquí tanto nos importa, deslicemos algunas imágenes grandiosas ocurridas en esta Feria. Iniciémoslas con una de las figuras cumbres hoy por hoy, Morante de la Puebla, sentando en el estribo, mirando la puerta de los sustos por donde saldría “Ventanero”; en caballos, el toro le echa un ojo a Talavante y éste enhiesto lo deja pasar; Saldivar se va a la boca de riego para aguantar de rodillas la embestida desde el tercio de su socio; un excepcional toro del Ventorrillo embiste humillado y con codicia a una muleta templada y heroica que porta en la izquierda el maestro Alejandro Talavante al que remataría con una espléndida estocada al encuentro. “Trapajoso”, de Núñez del Cuvillo, se entrega en larguísimos derechazos de trazo espléndido de la muñeca de Manzanares, agrega un cambio de manos que no tiene rival y lo fulmina luego con una histórica estocada recibiendo.

Sebastián Castella viene por sitio, habla con los toros e instrumenta una poesía con una res de Parladé, después de sus clásicos estatuarios y una mano derecha soberbia. El baño de Ventura a Hermoso, que como las tres orejas de Leonardo Hernández es otro capítulo. Julián recuerda que está en el trono y tumba dos orejas. En síntesis, Las Ventas no nos ha dado grandes novedades, los que están en su sitio se consolidan: Morante, Julián, Castella, Manzanares, Talavante, Perera va a la baja y El Cid demuestra el enorme arte que atesora.

El ganado, salvo muy pocas excepciones referidas ha sido la asignatura pendiente, pero la noticia que cimbra, que da esperanzas, por su arte y por la rivalidad que entraña es el retorno del diestro de Galapagar en un par de meses en Valencia. José Tomas y Enrique Ponce, del llamado G-10 apretarán en las jornadas venideras. Mientras tanto, que los elogios recibidos a los diestros mexicanos se conviertan en contratos, porque muy bien lo merecen, su valor, sus ansias de triunfar y en algunos de ellos los enormes quilates de su torería criolla.

Juan Lamarca / Por Antonio D. Olano

Eli Rodríguez de Es Radio entrega un galardón a Juan Lamarca
Homenaje de la Tertulia de la Mesa Redonda

Juan Lamarca
Por Antonio D. Olano
Madrid, 30 de Mayo de 2011
La Fiesta es una fiestas y, sobre todo en el mes de mayo en el que celebramos, ya jugando la prórroga que nos llevara hasta los primeros días de junio, de los festejos dedicados a San Isidro Labrador. La Fiesta se disfruta, y el que quiere disfrutar a veces se disgusta, mayormente en las Ventas del Espíritu Santo en donde, corrida tras corrida, el aficionado espera la multiplicación de los panes y los peces para salir satisfecho de la corrida nuestra de cada día.

Por la Puerta Grande salen los toreros que consiguieron un par de orejas y que, felizmente, no las han tenido que recoger en la enfermería.

Por ese portón del triunfo deberían salir, con discreta presencia, determinados ganaderos. Y una figura, la del presidente de la corrida, en ocasiones ovacionado o abucheado, según sus decisiones casi nunca arbitrarias, a las que les obligan toros y toreros.

Yo voy a referirme a uno de esos presidentes, con marchamo de gran figura: Juan Lamarca, que está ya en la historia del más hermoso espectáculo del mundo.

Lamarca lo jubilaron los seísmos de la envidia, que también es otra de las fiestas más españolas. En Envidiópolis, como llamaron varios escritores a España, somos tan adictos que hasta la utilizamos para expresar la admiración. Escuchamos y leemos “tengo envidia sana” si acepamos que la envidia es no solo una enfermedad sino una epidemia, tal afirmación equivale a decir: “tengo un tuberculosis sana”. O bien “sufro un cáncer sano” .Otra de nuestras fiestas es la de maltratar las sintaxis la ortografía y todas esas reglas de nuestro idioma el español, que no el castellano, pero la letra impresa puede con todo.

A ese gran hombre grande por taurino, grande en el heroico ejercicio de su profesión policial, grande por su amor por España a la que “ama por que le gusta”, grande por su bonhomia y conocimiento y defensa de los Toros. Llevó el “Círculo de amigos de los Bienvenida” a toda hispano América, sobre todo a Ecuador y Venezuela en donde la admiración y respeto por su talento, afición, y hombría de bien es bien conocida. Cada año se pasa temporadas enteras recorriendo los países que hablan piensan y quieren en español.

Saltaron las alarmas cuando leímos que en una encuesta oficial del Gobierno ecuatoriano se puso en entre dicho la Fiesta con gran raigambre en uno de los países más hermosos de la geografía Hispano- Americana los resultados fueron negativos y pedían que se prohibiesen los festejos. Juan Lamarca aclaró durante su emotivo discurso de gratitud por el homenaje que esta encuesta solamente era una consulta y que, además, solamente tuvo lugar en Quito. “Estoy seguro que nunca se prohibirá la fiesta en una tierra de toros, aunque de escasos toreros”.

También estaba presente José Luis Lozano ex torero y apoderado de primera fila y, con sus hermanos empresarios de la “Monumental” madrileña y también empresarios de diversos cosos. Ganaderos de postín y ahí están los “Alcurrucén” para demostrarlo. Los Lozano son, junto al desaparecido Manolo Chopera, los que más han contribuido al cuestionado festejo.

Manolo Lozano casado con una hermosa quiteña, Jimena, pasa varios meses en Ecuador. No solamente es entusiasta sino, por vía matrimonial un ecuatoriano mas. En estos momentos se encuentra en España se reafirma en que los toros y los toreros y los aficionados no desaparecerán de ese país.

El homenaje a Juan Lamarca fue masivo y emocionante (Celebrado en “Los Porches” de Rosales). Y además en el ruedo de la peña “la mesa redonda”, con más de diez años de vida, gracias a otro gran aficionado como es Nuño de la Rosa. Hicieron uso de la palabra varios asistentes. Como el espacio no se estira como una goma, me limitare a referirme a José Antonio Donaire cuyas palabras son además de doctas, una pieza dialéctica y literaria.

Pero brilló merecidamente y unánimemente Juan Lamarca.