la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 1 de noviembre de 2018

De Ramos / por Alfonso Ussía



El guipuzcoano, Lopetegui, se encontró con un inconveniente que no había programado. Que en el Real Madrid de fútbol el que manda es Ramos, el que impone a sus amigos en las alineaciones es Ramos, el que veta a jugadores es Ramos y el que se ha convertido en un colagoles es Ramos.

De Ramos

Alfonso Ussía
La Razón
Florentino Pérez se le han derrumbado los carrillos, como a Fernando VII. Su gestión económica al frente del Real Madrid ha sido brillante. Tan brillante que nadie entiende qué hace el Real Madrid con tanto dinero en el banco, y tan lacerante pasividad en sus decisiones técnicas. Esa millonada que guarda Florentino ha menguado en 18 millones de euros, que pasarán a formar, con todas las de la ley, parte del patrimonio de Julen Lopetegui.

Florentino, que también ha acertado en muchos de sus fichajes cuando aún no se había cansado del ajetreo diario madridista, puede presumir de muchos y sonados triunfos. Cuando los ha conseguido ha tenido siempre en el vestuario a un buen gestor de estrellitas. Entre las estrellitas, la que más brilla es la de Sergio Ramos, que ha tomado el relevo de Iker Casillas y de Raúl. Zidane, harto de los jugadores, se marchó en el momento oportuno, apenas tres días después de ganar la Liga de Campeones, Championlí, en el peculiar lenguaje del defensa camero. 
El gran fallo de Florentino –además de la dirección técnica–, es su proclividad a tolerar la falta de disciplina en el vestuario del Real Madrid. Di Stéfano criticó abiertamente la táctica de Miguel Muñoz en una final de la Copa de Europa, y Bernabéu no toleró ese ataque a la jerarquía. Tenía razón Di Stéfano, pero Muñoz se mantuvo como entrenador y don Alfredo se fue a Barcelona a jugar un año con el Español. Zidane estaba harto. Y la llegada a trompicones de Lopetegui no auguraba nada bueno. El guipuzcoano se encontró con un inconveniente que no había programado. Que en el Real Madrid de fútbol el que manda es Ramos, el que impone a sus amigos en las alineaciones es Ramos, el que veta a jugadores es Ramos y el que se ha convertido en un colagoles es Ramos. También, justo es reconocerlo, es el encargado de hacer los penaltis y de propinar codazos a los adversarios. El madridista pipero elogia su gol al Atlético en la prórroga de la final de la Copa de Europa. Magnífico gol. Pero se olvida de los millones de euros que le ha costado al Real Madrid aquel milagro.

Ramos no quiere a Conte, porque manda. Tampoco quiso a Mourinho y a Capello. Sucede que en tiempos de Mourinho y Capello los que mandaban en el vestuario eran otros. Ramos quiere para el Real Madrid un entrenador a su medida, y Lopetegui parecía serlo. Pero entre todos los jugadores se lo han cepillado. Ramos, que fue renovado con la generosidad ciega del forofo, no tiene sitio en el Real Madrid. Infecta el juego y la armonía. Nunca ha destacado por su gran inteligencia, pero ha sido un buen jugador. De haber destacado por su inteligencia hubiera sido, probablemente, el mejor defensa central del mundo. Pero su tiempo, que no su capacidad de mandar a los entrenadores, parece que se acerca al final.

Se fue Cristiano y el Real Madrid no supo sustituirlo. Intentar cubrir la ausencia de Cristiano con Mariano, ese simpático Pájaro Loco, es de risa. No tiene razón la nota de despedida del Real Madrid cuando se refiere a la desproporción de los resultados obtenidos en la breve era de Lopetegui con la calidad de la plantilla. Esa calidad innegable está cansada y amortizada. Han desplazado al asistente de Zidane que los mantuvo en forma y les obligaba a trabajar en los entrenamientos. Ramos defiende a Isco, cuando Isco es un brillantísimo jugador de fútbol-sala. Lopetegui ha fracasado, pero del desmoronamiento deportivo de la sección de fútbol, la culpa la tiene el presidente, que ha sido torpe en las incorporaciones, y blando con quien, en verdad, manda en el Real Madrid. Como sucedió con la marcha de Raúl y Casillas, el día que Ramos se busque otro equipo para terminar su actividad profesional, se disiparán las nubes. Entrenador de verdad, exigencia, trabajo y autoridad. Las estrellitas o las estrellas que respondan. El Real Madrid necesita contratar tres o cuatro grandes jugadores. Es más sencillo que se vaya Ramos que el presidente que le ha permitido todo.

Esta noche carteles en Cali / Jesús Enrique Colombo en el elenco.



Seis festejos, cuatro corridas de toros, una novillada picada y un festival nocturno componen el serial que irá del 26 al 31 de diciembre.

Esta noche carteles en Cali

Juan Bernardo Caicedo y Alejandro Martínez directivos de la Empresa colombo-mexicana Promotoreando, que gestiona la temporada caleña han convocado una rueda de prensa, esta noche a partir de las siete, en la sala Tory Castro de la plaza de toros de Cañaveralejo, para presentar los carteles oficiales de la feria 2018.

Seis festejos, cuatro corridas de toros, una novillada picada y un festival nocturno componen el serial que irá del 26 al 31 de diciembre. 

Se han confirmado ya los espadas; Seis colombianos, tres españoles, dos mexicanos, un peruano un francés, un venezolano y:

Enrique Ponce, Emilio de Justo (en reemplazo de Alejandro Talavante), Andrés Roca Rey, Sebastián Castella, Antonio Ferrera, Luis Bolívar, El Payo, Ramsés, Jesús Enrique Colombo, Luis Miguel Castrillón, Juan de Castilla, así como los novilleros Arturo Gilio Jr., Juan Camilo Alzate y Santiago Fresneda.

También las ganaderías serán, todas nacionales: 
Mondoñedo (Contreras), Guachicono (Domecq), Achury Viejo (Parladé), Juan Bernardo Caicedo (Domecq), Ernesto Gutiérrez (Santacoloma-Murube), y Salento (Santacoloma).   

Foto de archivo: Apoteósica tarde de Colombo en Cali Indulto a un gran novillo de Vistahermosa

“CHICUELO” EN MARACAY REALIZÓ UNA DE SUS MEMORABLES FAENAS / Por: Rafael Dupouy Gómez


El célebre diestro sevillano 
Manuel Jiménez “Chicuelo

En el marco de los 82 años de la inauguración de la plaza de toros Maestranza de Maracay, vale la pena recordar la histórica faena realizada, en ese hermoso coso, por el célebre gran artista del toreo sevillano Manuel Jiménez “Chicuelo”. El pasado 19 de enero de 1935, se cumplieron 80 años de aquella inolvidable tarde cuando “Chicuelo” realizó la faena considerada como la más grande presenciada en Venezuela. 

Antes de contar lo sucedido en Maracay (Venezuela), es oportuna la ocasión para narrar algunos aspectos interesantes de su vida. Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo” vino al mundo, el 15 de abril de 1902, en la calle Betis, número 11, del barrio de Triana (Sevilla). Vivió y se crió desde pequeño en la sevillana Alameda de Hércules. Hijo del matador de toros Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre), quien tomó la alternativa el 15 de septiembre de 1901, en Madrid, de manos de Antonio Moreno “Lagartijillo”, cediéndole al toro “Jineto” de la ganadería de Pablo Romero. “Chicuelo” (padre), había estado regular ante el toro de su alternativa; durante la lidia de su segundo, estuvo mal y le devolvieron el toro a los corrales. El diestro en un arrebato de rabia y frustración intentó suicidarse, sin lograr su cometido. Durante su carrera taurina sobresalió por su arte y buen manejo del capote, siendo un elegante banderillero, destacándose por su forma eficiente de matar a los toros.

Como dato curioso, Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) se presentó en Venezuela para torear en la temporada 1904-1905. Debutó en Caracas, el 27 de noviembre de 1904 en compañía de José Campos “Campitos”, también debutante. “Chicuelo” (padre) triunfó, repitiéndose el mismo cartel, el 4 de noviembre de 1904. El 18 de diciembre de 1904, se celebró en el Circo Metropolitano de Caracas una corrida a beneficio de “Chicuelo” (padre), lidiando y matando siete toros en solitario de la ganadería venezolana “El Banco”, siendo admirable el arte y valor que impuso esa tarde. El 25 de diciembre de 1904, “Chicuelo” (padre) se presentó con Emilio Soler “Canario”, su maestro, actuando de sobresaliente José Campos “Campitos”, el día siguiente, 26 de diciembre, triunfó en Cagua (Estado Aragua). El 1 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) compartió cartel con “Canario” y “Campitos”. El 8 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) se presentó con el venezolano Pablo Mirabal “El Rubio”, quien resultó corneado en la ingle y “Canario” que se fracturó el peroné a consecuencia de una voltereta. “Chicuelo” (padre) terminó la corrida escuchando palmas. Los astados pertenecieron a la ganadería del Gral. Juan Vicente Gómez. El 15 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre), en la corrida de su beneficio y despedida de Venezuela, compartió cartel con los diestros venezolanos “El Rubio” y Vicente Mendoza “El Niño”, a quien le concedió la alternativa. Vicente Mendoza era el padre del popular matador de toros Julio Mendoza Palma. A “Chicuelo” (padre) lo acompañó en su cuadrilla, Eduardo Borrego Vega “Zocato”, la persona que crió e introdujo en el toreo a su hijo, el posteriormente famoso, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”.

Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) anunciado y actuando en el Circo Metropolitano de Caracas, Venezuela, en 1904. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Chicuelo” (padre) enfermó de tuberculosis y falleció el 18 de noviembre de 1907. Su hijo, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, tenía cinco años de edad cuando perdió a su padre. Su tío Eduardo Borrego Vega “Zocato”, se encargó, a la muerte de “Chicuelo” (padre), de criar, educar y formar a su sobrino como torero. Posteriormente, llegó a convertirse en su apoderado. Como dato curioso, el célebre diestro Ricardo Torres “Bombita”, organizó una suscripción en Sevilla a beneficio del desaparecido “Chicuelo” (padre) y “Pepete” tuvo la misma iniciativa en México en donde “Chicuelo” (padre) gozó de gran estima y simpatía.

Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, cosechó innumerables triunfos y se destacó como el mejor novillero de su época. A los 16 años debutó, el 19 de abril de 1919, en Sevilla. Tomó la alternativa a los 17 años de edad, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, de manos de Juan Belmonte quien le cedió al toro “Vidriero” de Santa Coloma, ante la presencia de Manolo Belmonte. El 30 de septiembre de 1919, en la misma plaza, “Chicuelo” fue el triunfador de la tarde al cortar dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Manolo Belmonte, ante reses de Pérez de la Concha y de Rincón.

El 18 de junio de 1920, confirmó su alternativa en Madrid, lidiando al toro “Volandero” del Duque de Veragua, que no resultó bueno para su lucimiento. A su segundo enemigo, le realizó una gran faena, saliendo a hombros a pesar de no haber acertado con la espada. Compartió cartel con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Diego Mazquiarán “Fortuna”. El 21 de abril de 1921, lidiando reses de Miura en el Maestranza de Sevilla, “Chicuelo” cortó dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo” y Manuel Granero. Realizó viaje a América, triunfando en Lima, Perú. Ese año sumó 70 corridas de toros.

En el magnífico libro escrito por mi recordado amigo, el destacado cronista taurino venezolano Dr. Pepe Cabello, “Toreros fuera del ruedo”, Manuel Jiménez “Chicuelo” le explicó cómo surgió la creación de la “chicuelina”, su principal aporte en la historia del toreo, además del pase de “costadillo” y el “delantal”. Recordaba que una tarde cualquiera en Sevilla, había ejecutado el lance, pero en Valencia (España), compartiendo cartel con Manuel Varé “Varelito” y Manuel Granero, el 9 de abril de 1922 ante el toro “Muleño” de Guadalest, se dio cuenta que había realizado una innovación en el toreo de capa, la “chicuelina”. Recordaba el maestro sevillano lo siguiente:

“Fue a un toro de Guadalest que le pertenecía a Granero, me embistió con fuerza. Yo había realizado esa tarde en Valencia (España) muchos quites, el público esperaba con interés mi intervención. Entonces giré con las manos en alto, envolviéndome con el capote, en seis oportunidades. ¡La gente enloqueció! Mi lance original era con las manos en alto, muy diferente a la “chicuelina” actual con los brazo caídos. Después de realizar el lance en Valencia (España), no me recordaba cómo había sido aquel momento de inspiración. ¡Y tuve que ensayar de nuevo para hacerlo! Existe la creencia que yo sólo toreaba con el capote, pero en verdad me considero como un buen muletero. Claro, mi “chicuelina” me dio mucha fama, la gente al escuchar el nombre de “Chicuelo” piensa en la capa”.

El 29 de septiembre de 1924, en la Maestranza de Sevilla ante ganado de Pérez de la Concha, “Chicuelo” triunfó cortando dos orejas y rabo. Lo acompañaron esa tarde los diestros Antonio Posada y Manuel Báez “Litri”. El 12 de octubre de 1924, en la misma plaza, volvió a triunfar cortando dos orejas. Actuaron el rejoneador cordobés don Antonio Cañero, Ignacio Sánchez Mejías que cortó una oreja esa tarde y Antonio Posada. Se lidiaron reses de Flores Íñiguez (2), Guadalest (2), Rincón (2) y Flores Tassara (1).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, viajó a México y obtuvo numerosos triunfos importantes, especialmente en los años de 1924, 1925, 1926 y 1927, convirtiéndolo en un auténtico ídolo de la afición de ese país. Compartió varias veces cartel con Rodolfo Gaona. El 25 de enero de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó una gran faena al toro “Toledano” de la ganadería de Atenco, recibiendo los máximos trofeos. El 1 de febrero de 1925, en el coso de El Toreo, estoqueó cinco toros de San Mateo al resultar herido su compañero de cartel Rodolfo Gaona. “Chicuelo” le cortó las orejas y el rabo al toro “Lapicero”. El 25 de octubre de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó al toro “Dentista” de la ganadería de San Mateo, una faena inmortal y grandiosa, recibiendo a su enemigo con ocho espléndidas verónicas. Con la muleta, ejecutó alrededor de 25 pases naturales maravillosos, de la firma y por alto de gran factura. Le otorgaron las dos orejas y el rabo a pesar de no estar bien con la espada, saliendo cuatro veces a los medios para agradecer al público la ovación. Alternó esa tarde con los diestros el mexicano Juan Silveti y el español Manolo Martínez. También, en la misma plaza, el 26 de diciembre de 1926, nuevamente triunfó cortándole las dos orejas y el rabo al toro “Pintor”, cuarto de la tarde, de la ganadería mexicana de San Mateo. Alternó con los diestros Marcial Lalanda y José “Pepe” Ortiz. “Chicuelo” volvió a cortar dos orejas y el rabo, en la misma plaza, el 6 de febrero de 1927, a un toro de la ganadería de San Diego de los Padres, en la Corrida de la Prensa, en un mano a mano junto a José “Pepe” Ortiz, teniendo que soportar el torrencial aguacero que caía.

Manuel Jiménez “Chicuelo” contrajo matrimonio, el 10 de noviembre de 1927, con la bellísima y simpática Dolores Castro Ruiz, la popular bailaora y cupletista conocida como “Dora la Cordobesita”. La famosa esposa de “Chicuelo”, frecuentemente, aparecía fotografiada con sombrero cordobés y guitarra, en otras imágenes, se le podía ver luciendo montera y capote de paseo. Llegó a cautivar la atención del genio de la pintura Julio Romero de Torres, quien la inmortalizó en varios de sus cuadros sirviéndole de modelo.

El 24 de mayo de 1928, en Madrid, “Chicuelo” realizó al toro “Corchaíto” de la ganadería de don Graciliano Pérez Tabernero, una faena memorable, considerada por los críticos y aficionados taurinos como una de las mejores realizadas en todo el siglo XX. Destacaron sus series ligadas de naturales, su gracia sevillana y torería. Había pinchado en lo alto dos veces y colocó media estocada en buen sitio que le valieron, a petición del público, las dos orejas y el rabo. Ese año toreó un total de 81 corridas ocupando el primer lugar del escalafón taurino. El 28 de octubre de 1928, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, “Chicuelo” obtuvo otro triunfo clamoroso al cortar dos orejas y rabo, ante reses de Moreno Santamaría, en un mano a mano junto a Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

La inolvidable faena de “Chicuelo” en Maracay (Venezuela)

Para las Ferias de Maracay de 1935, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron a la gran figura del toreo de España, el genial artista sevillano, Manuel Jiménez “Chicuelo” que de todos los toreros de aquella época, era quizás el que tenía mayor personalidad. Con sus célebres “chicuelinas”, lance que se convirtió en innovación aportada por el toreo de capa del artista y que tanto interés despertó en el público. Señalaba mi abuelo Florencio al respecto: “A mi hermano Juan Vicente y a mí nos pareció interesante traerlo a Venezuela, especialmente, para presentarlo en la Maestranza de Maracay (Venezuela), porque “Chicuelo” representaba la gracia, el garbo y la elegancia. Era un torero muy fino y artista. El mejor cultivador del pase natural”. 

Como en las Ferias anteriores, se presentaron subalternos de gran renombre y prestigio como: Benito Martín “Rubichi”, banderillero sevillano de corta estatura que era íntimo amigo de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Ingresó en su cuadrilla en 1927, convirtiéndose en uno de los subalternos más solicitados. “Rubichi” y Rafael Ortega “Cuco” actuaron bajo las órdenes de “Chicuelo” en las tres corridas que toreó en Maracay.

Florencio Gómez Núñez, Manuel Jiménez “Chicuelo” y Juan Vicente Gómez Núñez en el Patio de Caballos de la Maestranza de Maracay, Venezuela, año 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El Programa de las Feria de Maracay de 1935, anunciaba lo siguiente: “Entusiasmo de los fanáticos por la colorida fiesta de la sangre y del sol y orgullo no tan sólo de los aficionados sino de todo buen venezolano, es el que podamos ver en nuestras arenas patrias a Vicente Barrera, quien con Ortega y Juan Belmonte integran la máxima trinidad del toreo español, y al famoso autor de las chicuelinas, Manuel Jiménez, “Chicuelo”. Justa admiración le debe la afición venezolana, a los señores don Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, propietarios de “La Providencia”, ganadería en la que cifran sus más ardientes esperanzas los verdaderos amantes de la magnífica fiesta, y sin cuya desinteresada cooperación e inteligentes esfuerzos, no habría tomado el auge que tienen actualmente entre nosotros, esta fiesta de la luz y del valor que bien se podría llamar, con absoluta propiedad: La Fiesta de la Raza”.

En la primera corrida de la Feria de Maracay, el 18 de enero de 1935, actuaron los diestros españoles Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera en compañía del matador de toros mexicano David Liceaga. Se lidiaron tres toros media casta de “La Providencia” y tres toros de pura casta de Don Graciliano Pérez Tabernero. El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, acudió a presenciar la corrida, que por cierto estuvo bastante animada por la gran concurrencia de público. Los diestros participantes lograron algunos detalles de buen arte. “Chicuelo” destacó por su toreo de capa, fino y variado. Con la muleta ejecutó algunos pases de calidad y clase, siendo muy ovacionado en el cuarto toro, dando la vuelta al ruedo. Lo más vistoso y destacado de la corrida, fueron los quites con el capote realizados por “Chicuelo” y Barrera al cuarto toro de Graciliano Pérez Tabernero que permitió el lucimiento de ambos, hasta provocar el delirio del público que premió la belleza de sus quites lanzando prendas y sombreros al redondel.

David Liceaga, sufrió una cornada de 15 centímetros de profundidad en la axila por un toro media casta de “La Providencia”, convirtiéndose en el primer torero herido por asta de toro en la Maestranza de Maracay. La cornada fue impresionante porque parecía que el toro lo había herido en el pecho El diestro mexicano fue trasladado, inmediatamente, a la enfermería siendo atendido por el personal médico que realizó una excelente intervención. “Chicuelo” tuvo que matar al toro con media estocada en lo alto y descabello.

En la segunda corrida de la Feria, celebrada el sábado 19 de enero de 1935, actuaron los diestros Manuel Jiménez “Chicuelo”, Eleazar Sananes “Rubito” y Vicente Barrera, enfrentándose a tres toros media casta de “La Providencia” y tres de pura casta de Don Antonio Pérez Tabernero. Esa corrida fue histórica y memorable, por lo que realizó “Chicuelo” aquella tarde, que hizo al público presente aplaudir con entusiasmo su extraordinaria faena.

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez: “En mi opinión, la faena más grande hecha en Venezuela fue la realizada por Manuel Jiménez "Chicuelo", en la Plaza de Toros Maestranza de Maracay el 19 de enero de 1935. El toro se llamaba “Carpintero”, era el cuarto de la tarde, marcado con el número 61, de Don Antonio Pérez Tabernero. “Chicuelo” le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.

Le pegó diez y seis naturales a un toro perfecto, bravo y noble. Fue el ejemplar mejor lidiado que he visto en Venezuela y quizás en mi vida, porque en España tampoco vi nunca a un toro tan bien lidiado como ese. A tal punto que esa faena la recuerdan todos los aficionados enormemente y no la pueden olvidar. "Chicuelo" toreó divinamente bien con el capote, con ese estilo clásico de sus verónicas a pies juntos y además haciendo el compás y dando una media verónica de las más grandes vistas por mí hasta este momento. Sensacionales y clásicas fueron las cinco "chicuelinas" que realizó al toro “Carpintero” de la gran faena de Maracay.

Manuel Jiménez “Chicuelo”, ejecutando su clásica “chicuelina” durante la célebre actuación en la Maestranza Maracay, Venezuela, el 19 de enero de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, antes de irse para España, nos regaló el traje de luces tabaco y oro que vistió en esa memorable tarde, acompañado con una bonita dedicatoria. “Chicuelo” siempre recordaba con especial cariño, esa faena que realizó en Maracay, considerándola como una de las mejores ejecutadas por él, en toda su carrera taurina”.

La dedicatoria de Manuel Jiménez “Chicuelo” a los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, decía: “Con este traje tabaco y oro he toreado muy a mi gusto el toro N° 61, “Carpintero”, de Don Antonio Pérez Tabernero, de San Fernando, en la segunda corrida de la Feria de Maracay, la tarde del sábado 19 de enero de 1935. Lo regalo a los caballerosos aficionados, Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez, con toda simpatía en demostración perdurable de mi afecto y amistad sinceros”.

Manuel Jiménez “Chicuelo”
(Maracay, 21 de enero de 1935)

La crónica taurina publicada en el periódico “El Nuevo Diario”, reseñó sobre la gran faena de “Chicuelo”, lo siguiente: “Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera cortan orejas y rabos. Sananes cumplió. Los toros de Antonio Pérez de San Fernando, excelentes, y buenos los de La Providencia. La corrida fue prestigiada por el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus familiares y Cuerpo de Edecanes.

¿Cómo decir que torea “Chicuelo” con el capotillo? Decirle a nuestros lectores que con las manos muy bajas, pasando el toro muy cerca, mandándole como las propias rosas, cuidándolo muchísimo, suavemente, metiendo el capote en los hocicos desde muy lejos y llevándolo hipnotizado en todo el viaje, es cosa que ya han dicho todos, pero explicar cómo lo hace Manolillo Jiménez es imposible; solamente recurriré a decir que “Chicuelo” se copia a sí mismo, se mejora en cada lance y se parece solamente a Manuel Jiménez, el de Sevilla. Pero donde “Chicuelo” se salió de sus propias normas fue en la faenaza de muleta que escribió sobre las arenas del circo, en su toro cuarto, de D. Antonio Pérez de San Fernando; no lo olviden.

Prodigio de naturales como si hacerlos delante de un astado fuera la cosa más natural del mundo, sus preciosos pases de costadillo, de pecho, molinetes y ayudados por alto, siempre sobre la mano izquierda. Pero el gran mérito, el enorme mérito de esta faena, no fue la variedad y calidad de los pases que dio al bravo toro de casta, fue la serie de pases idénticos, sin alterar para nada el ritmo de la embestida del toro, ni hacer mover siquiera los machos de la taleguilla.

Fue en resumen una faena de cuarenta o cincuenta muletazos enormes, mejor siempre el último, ligada en un palmo de terreno, sin permitir que una sola vez metiera nadie el capote. Solo y en los medios toreó a placer, regalándose el ánimo, satisfaciéndose a sí mismo, y casi sin darse cuenta que miles de personas puestas en pie rugían y agitaban los pañuelos, pidiendo la oreja, cuando aún el diestro no había ni quería cuadrar al animal.

A matar entró como lo han dispuesto los técnicos y mandones de la torería, derecho y con la vista fija en el morrillo, para dejar una casi entera que tumba al toro patas arriba. En medio de atronadora ovación, corta orejas y rabo, con vuelta al ruedo, salida a los medios y el delirio que ha producido calentura al 90 por ciento de los espectadores. Si en lugar del técnico Henrique Chaumer, tenemos a otro, “Chicuelo” se trae el toro para el hotel de regalo; primero las orejas, después el rabo, las patas, la cabeza y el lomo. Ahí ha quedado esa faena, escrita por Manuel Jiménez “Chicuelo” en las arenas de la Maestranza de Maracay, en la tarde del 19 de enero del año de gracia 1935”.

Recordó Manuel Jiménez “Chicuelo”, en una charla en el hotel Colón de Sevilla con el cronista taurino venezolano Pepe Cabello, publicada en el libro “Toreros fuera del ruedo”, su memorable faena en Maracay, aquel 19 de enero de 1935: “Sinceramente considero que fue una de mis mejores faenas. Era bravo el toro y le pude dar muchos naturales. ¡Muchos!”

La tercera y última corrida de la Feria de Maracay fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935. Componían el cartel los diestros: Manuel Jiménez “Chicuelo”, Vicente Barrera y Juan Martín Caro, “Chiquito de la Audiencia”. Marcó un gran acontecimiento taurino, y fue una corrida histórica, ya que por primera vez en Venezuela se lidiaron en una misma corrida seis toros españoles de pura casta. Tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de pura casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

Manuel Jiménez “Chicuelo” fue ovacionado, fuertemente, después de realizar el paseíllo, como recuerdo de la extraordinaria faena realizada por él en la corrida anterior. Estuvo muy dispuesto y entregado en ambos toros. Volvió a deleitar al público asistente toreando con el capote. Con sus compañeros de cartel, hizo unos quites muy vistosos y los tres matadores fueron muy aplaudidos por sus magníficas demostraciones de arte. “Chicuelo” realizó una buena faena de muleta a su segundo toro que pudo ser premiada con la oreja, pero falló con la espada y esto le privó del trofeo. Vicente Barrera, consiguió un resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro.

El 7 de marzo de 1937, nació el hijo de Manuel Jiménez “Chicuelo”, Rafael Jiménez Castro, quien se convertiría, posteriormente, en matador de toros, anunciándose como “Chicuelo Hijo”, tomando la alternativa, el 6 de abril de 1958 en Sevilla de manos de Antonio Ordóñez y Manolo Vázquez como testigo. Su padre Manuel Jiménez “Chicuelo” presenció emocionado desde el callejón la corrida. Otro de sus hijos, Manuel Jiménez Castro, también incursionó en el toreo como novillero.

El 2 de julio de 1939, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la corrida de la Prensa, lidiando reses de don Clemente Tassara, Manuel Jiménez “Chicuelo”, le dio la alternativa a Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, actuando de testigo Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. El maestro sevillano “Chicuelo”, cortó dos orejas y rabo; “Gitanillo de Triana”, cortó dos orejas y Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete, dos orejas. El 4 de junio de 1942, triunfa “Chicuelo” nuevamente en esa plaza de toros, ante reses de Núñez, en la corrida de la Prensa, cortando dos orejas y rabo, alternando con el “Andaluz” y Antonio Bienvenida.

“Chicuelo”, concediéndole la alternativa a
 “Manolete”, el 2 de julio de 1939 en Sevilla.

Manuel Jiménez “Chicuelo”, se presentó nuevamente en tierra venezolana en 1940, actuando tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. El 14 de enero, en compañía de Antonio García “Maravilla” en un mano a mano, lidiando toros de la ganadería del marqués de Villamarta. Los diestros, a pesar de su buena voluntad, no pudieron lucirse por el comportamiento de las reses. El 21 de enero, se volvió a presentar “Chicuelo” con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y José Ignacio Sánchez Mejías, quien recibió la alternativa de manos de “Chicuelo” (considerada no válida en España). Se lidiaron toros de la ganadería de doña Rosalía Surga. “Cagancho” fue el triunfador cortando dos orejas a su primer enemigo. “Chicuelo” sobresalió ante su primer toro realizando sus célebres “chicuelinas” y escuchó música en su segundo. El 28 de enero, se lidiaron toros de don Felipe Bartolomé para los matadores Manuel Jiménez “Chicuelo”, José Ignacio Sánchez Mejías y Jaime Pericás que cortó dos orejas y rabo a su segundo.

Su última actuación fue el 1 de noviembre de 1951 en Utrera, Sevilla, ante reses de Concha y Sierra, apadrinando a los doctorados Juanito Doblado y Juan de Dios Pareja Obregón. El 25 de abril de 1965, la muerte de su queridísima e inseparable esposa, Dolores Castro Ruiz “Dora la Cordobesita”, sumió a Manuel Jiménez “Chicuelo” en una profunda tristeza que afectó mucho su estado de ánimo. Fue un matrimonio feliz. “Chicuelo”, partió a su encuentro entregando su alma en Sevilla, el 31 de octubre de 1967. Como un merecido homenaje de reconocimiento y recuerdo a su torería, se inauguró una bellísima escultura en bronce de Manuel Jiménez “Chicuelo” en el barrio sevillano de la Alameda de Hércules por el alcalde de la ciudad, el 21 de agosto de 2009. Su hijo Rafael Jiménez Castro “Chicuelo Hijo” estuvo presente en el acto.

He querido recordar en este artículo a la gran figura del toreo que fue Manuel Jiménez “Chicuelo”, quien dejó plasmadas para la posteridad faenas de ensueño como la realizada en la Maestranza de Maracay en 1935 y en otras plazas de toros importantes del mundo.

Ilógica del ateo / por Rafael Comino Delgado



Cuando se reflexiona sobre Dios, el Hombre, la Vida, sobre el Universo, el Cosmos, se plantean infinidad de dudas, lo cual pensamos que es normal;  resulta difícil aceptar la existencia de ese ser superior, infinito, para una mente como la nuestra que es finita y limitadísima.

Ilógica del ateo

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Empecemos por afirmar rotundamente que los sentimientos religiosos y políticos de cada cual  deben ser respetados siempre que ellos respeten, a su vez,  los de los demás. Esta es nuestra  forma  de pensar y actuar en la vida. Sin embargo se puede opinar  y discrepar respetuosamente sobre ellos, y es lo que vamos a intentar hacer.

Según su fe las personas se pueden clasificar  como:

-Creyentes: Son todos aquellos que creen en una doctrina, en una Fe, en una Religión, en definitiva en un Dios, Creador.

-Ateos: Significa, sin Dios. Son las personas que declaran no tener Dios alguno, no creer en la existencia de Dios alguno. Todo es producto de la casualidad, pero para ellos no existe, no existió  nunca un ser Superior, Creador de todo.

-Agnósticos: Ser Agnóstico significa que no puede entender, no puede  comprender a ese ser Superior, o Dios. No niega la existencia  de Dios pero admite que no lo puede comprender, y por tanto cuestiona su existencia.

Cuando se reflexiona sobre Dios, el Hombre, la Vida, sobre el Universo, el Cosmos, se plantean infinidad de dudas, lo cual pensamos que es normal;  resulta difícil aceptar la existencia de ese ser superior, infinito, para una mente como la nuestra que es finita y limitadísima. De hecho el propio San Agustin dice, "si pudiste comprender algo te ha engañado tu imaginación. Si pudiste comprenderlo, no es Dios. Si verdaderamente  se trata de Dios, no lo comprendiste". Pero de ahí a negar la existencia de Dios media  un abismo. Puede ser que no podamos demostrar la existencia de ese Dios  de forma física, contundente, palmaria, comprensible  para todas las inteligencias humanas, pero tampoco podemos demostrar la no existencia, y "todo lo que no se puede demostrar que no existe puede existir". Luego Dios, al menos, puede existir, nadie ha demostrado que no exista y lo  llevan intentando desde  que el hombre piensa.

 -El creyente ha pensado sobre la existencia de Dios, sabe que no se ha demostrado físicamente  su  existencia, pero  tiene Fe, y "la Fe es razón y revelación", como dijera el Dr. Francis Collins, genetista  y director del "Proyecto Genoma Humano". Por eso es creyente. 

-El agnóstico igualmente ha pensado sobre la existencia de Dios, sabe que no se ha  demostrado contundentemente su existencia pero tampoco su no existencia, y como no tiene Fe no es creyente, duda, pero no niega rotundamente la existencia de un ser superior llamado Dios. 

-El ateo también ha meditado sobre la existencia de Dios, sabe que no se ha podido demostrar físicamente su existencia,  tampoco su no existencia,  pero no tiene Fe y niega  que haya ser superior alguno. Para él ni siquiera hay duda; simplemente no existe Dios. Respetamos esa postura pero nos parece ilógico afirmar que no existe algo sin haberlo demostrado. Un ejemplo ilustrará mejor nuestro razonamiento, al menos parcialmente. Si alguien dice: ¡A muchos millones de millones de  años luz existe un planeta con características similares a la Tierra! Nadie ha demostrado que sea cierto, pero tampoco que no  lo sea,  por tanto podemos creérnoslo o ponerlo en duda,  pero no es lógico asegurar contundentemente que no existe  porque, como ya afirmábamos, todo lo que no se ha demostrado que no existe puede existir. En este caso lo lógico, lo inteligente, seria  sencillamente aceptar que puede  existir. Ni nos lo creemos ni no nos  lo creemos. Claro que aquí no interviene el sentimiento religioso, y no tiene cabida la Fe.

Creemos que el científico puro será creyente o no negará  a Dios, es decir, será en todo caso agnóstico, pero nunca ateo, porque siempre se preguntará el porqué de las cosas y nunca afirmará o negará sin haberlo comprobado antes. No las admitirá sin haberlas comprobado, y como la no existencia  de Dios no se ha comprobado, no asegurará que Dios no existe como hacen los ateos. Como decíamos, si no tiene Fe dudará (agnóstico).

Explicaremos más ampliamente nuestro pensamiento. Para ser creyente hay que aceptar que no se ha demostrado la no existencia Dios y tener Fe. Pero la Fe es algo personal, intimo, que la tiene quien la tiene, por las razones que yo no sabría explicar. Tal vez por las circunstancias vividas, porque ha experimentado hechos, vivencias  que  dirigen su mente, su pensamiento, o su alma -como quieran- en una determinada dirección. Que le llevan a ver claro lo que otros no pueden ver. Se nos dice que la Fe es un don de Dios y nos preguntamos, ¿por qué la da a unos y a otros no se la da?  ¡No se contestar esta pregunta! 

Ser agnóstico es comprensible, es hasta cierto punto lógico si no se tiene Fe, pero ser ateo va contra toda lógica humana, contra todo pensamiento normalmente ordenado. No es de  sabio ser ateo de acuerdo con la forma  de pensar que venimos exponiendo. 

Según he podido comprobar hablando con algunos ateos: 

a) Llegan a admitir que lo que los creyentes llaman Dios, es cada hombre  en sí mismo; 

b) Uno me llegó a decir, "yo solo creo lo que veo y a Dios no le he visto. ¿Por qué no se me muestra físicamente? Naturalmente la respuesta es fácil e inmediata. Le pregunté: ¿Tú has visto alguna vez el virus del SIDA, has visto alguna vez los genes que determinan el sexo en los animales? Y sin embargo crees que existen. Luego eso de que solo crees lo que ves no es cierto. Y ¿por qué Dios se te tiene que  mostrar a ti  precisamente?;

c) Ateos verdaderamente ateos, es decir, niegan totalmente a Dios, hay muy pocos; otras cosa es que ellos digan que son ateos, pero cuando se habla en profundidad y se sinceran, a la hora de la verdad, cuando están en una situación límite, por lo menos aunque sea una pequeña duda  si tienen, con lo cual ya serian agnósticos. 
El presidente de los Estados Unidos, Dwight  Eisenhower decía,  "no hay ateos en las trincheras"; el poeta inglés Edward Young (1683 -1765) remarcaba, "en la noche, un ateo cree a medias en Dios";  nosotros vamos más lejos aun y afirmamos que, "ateos solo existen a la luz  del día y en compañía,  en la noche y a solas no queda ni uno".

Para nosotros creer en Dios es algo consustancial con el ser humano, con el ser racional que puede plantearse la duda, que puede pensar en ello y razonar, para finalmente creer o no. Desde el comienzo de los tiempos, desde que el Homo sapiens está sobre la Tierra siempre se ha planteado la existencia de uno o varios dioses. Por tanto el hecho de creer en Dios es típicamente humano.

El hombre siempre ha sentido interiormente la necesidad de un ser superior  al que los cristianos llamamos Dios, los judíos Yahvé o Jehová y los musulmanes Alá, pero es igual, al fin y al cabo un ser superior,  creador de todo. ¡Por algo será!
Negar que esto es  así,  es negar  lo  evidente, y ese algo es porque ¡el hombre es un ser religioso por antonomasia, se quiera o no! La religión está dentro del intelecto humano, y aunque estuviésemos negándolo hasta el final, así seguiría siendo, pues nunca nadie podrá borrar el gen de la religiosidad que hay en el genoma humano.  

El sabio Cicerón afirmaba que, "La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea  de un  Dios”, y eso es innegable, tanto como que los que no quieren que exista Dios llevan toda la vida  tratando de demostrar que no existe, y aun no lo han podido lograr.

El  gran astrofísico británico, Arthur Stanley EDDINGTON (1882-1944) dijo, y es  verdad,  “Ninguno de los inventores del ateísmo  era científico. Todos eran filósofos muy mediocres", y  para san Agustín "nadie niega a Dios salvo aquel al que no interesa que Dios exista", por las razones que sea, muchas veces políticas.
Se cuenta que en 1936 se votó en el Ateneo de Madrid, aunque de forma no oficial, pues no aparece recogido en sus actas (también puede ser que alguien lo haya borrado), sobre la existencia de Dios, y ganaron los ateos por un voto. El solo hecho de votar sobre este tema da idea del lamentable nivel que deberían tener los que participaran en aquella votación.

Para nosotros el ateísmo denota  gran soberbia que impide aceptar la existencia de un ser superior, infinito, omnipotente, omnisciente, incomprensible para el ser humano, pero necesario. Y afirmamos  que cuando el ser humano se siente fuerte y poderoso se cree un dios, que ignora o niega al verdadero Dios, pero cuando ya no es tan fuerte y poderoso recurre a Él para pedirle ayuda. 
De hecho el filósofo Francis Bacon decía que, "un poco de filosofía inclina la mente  humana hacia el ateísmo, sin embargo profundizar en la filosofía conduce la mente hacia la religión",  y el científico sabio Louis Pasteur se pronunciaba en similares términos, "un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a él". En definitiva, ambos vienen  a expresar la realidad, que "cuando el hombre empieza a saber algo, su soberbia le hace creerse superior,  incluso a Dios, pero cuando profundiza en el conocimiento se da cuenta de su insignificancia, de su pequeñez y de su dependencia, en todo, de un ser superior, que yo, al menos, llamo Dios,  por eso  a nuestro entender se puede decir que, "un ateo es alguien que quiere quitarle su puesto a Dios, y a veces incluso cree que se lo ha quitado",  y no lo digo en tono peyorativo.

Para Allan Sandage, el gran cosmólogo norteamericano, "El mundo es demasiado complejo en todas sus partes e interconexiones como para ser el resultado de un accidente fortuito… Estoy convencido de que la existencia de la vida con todo su orden y con cada uno de sus organismos está simplemente demasiado bien armada".
Creemos que la opinión de Sandage es muy acertada y añadimos que, la Naturaleza es una obra tan perfecta, tan grandiosa, tan hermosa que solo podía  haberla creado Dios, un ser superior, y si Dios no existiera tendría que existir para explicar su creación. Admitimos  que esto último solo son opiniones,  formas de ver las cosas, que  no prueban  nada, pero  respetables como otras cualquiera, y que a nosotros nos parecen suficientes y lógicas. En resumen pensamos, de forma muy simple, de la forma más sencilla posible, que la complejidad del Cosmos y la ordenación tan perfecta del mismo, y de toda la Naturaleza no puede ser fruto de la casualidad, debe existir un ser  o una inteligencia superior que lo originó todo. 

Estaríamos dispuestos a admitir que la vida se originó  por unión casual de moléculas de Carbono con agua, pero,  "¿quién originó el Carbono, el Hidrogeno y el Oxigeno?"; "¿por qué en todos  los animales existen macho y hembra para poder reproducirse?"; "¿también eso es fruto de la casualidad?". ¡No lo aceptamos!

El alemán Ernst B. CHAIN, (1906/19979), premio  Nobel de  Medicina en 1945, dijo, “La probabilidad de que un acontecimiento  como el origen de la molécula de ADN haya tenido lugar por casualidad es sencillamente minúscula para considerarla con seriedad”. De hecho hay estudios matemáticos, realizados por autoridades en la materia, y dicha probabilidad es prácticamente nula. 

Alguien debió ordenarlo así, ser la causa primera de todo. Alguien superior, incomprensible para nosotros, alguien infinito, lo  dispuso así, y a ese ser Superior nosotros lo llamamos Dios. Es nuestra opinión razonada hasta donde se puede.
Sí, es una realidad que  todos los  seres humanos  aludimos a Dios, nos dirigimos a Él, los creyentes para implorarle y los no creyentes para negarle y, a veces, para maldecirle.

Nosotros publicamos, en este mismo medio un artículo, titulado "Los grandes científicos no son ateos", en febrero de 2017, conclusión a la que llegamos tras revisar profundamente el tema. Ahora concluimos, con todo respeto hacia quien piense diferente, y dejando bien claro que si  con alguna de nuestras opiniones alguien se siente ofendido, no era esa nuestra intención, y le pedimos disculpas, que:  

1) Ateos, realmente ateos, hay muy pocos, pues muchos agnósticos dicen que son ateos (tal vez porque así lo creen) pero no lo son, realmente son agnósticos. Quizás les gustaría ser ateos, pero no pueden.
2) Negar la existencia de Dios sin haber demostrado que  Dios no existe, nos  parece poco lógico, por eso titulamos este artículo, "Ilógica del ateo".

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS



Los católicos estamos de fiesta porque el 1º de noviembre se celebra a todos los santos. Esa es la verdadera fiesta de estos días, celebrar a los monstruos y a las brujas no es de cristianos. Celebrar el día de muertos es una tradición de nuestra patria, y es bueno que como cristianos hagamos oración por nuestros difuntos.


Para contrarrestar el efecto negativo de halloween, proponemos en estas fechas instruir a los niños con contenido educativo y cristiano. Aquí les proponemos este material cortesía del Secretariado Diocesano de Evangelización y Catequesis - México

EXPERIENCIA DE LOS SANTOS

Los católicos estamos de fiesta porque el 1º de noviembre se celebra a todos los santos. Esa es la verdadera fiesta de estos días, celebrar a los monstruos y a las brujas no es de cristianos. Celebrar el día de muertos es una tradición de nuestra patria, y es bueno que como cristianos hagamos oración por nuestros difuntos. Pero ¿por qué celebrar la fiesta de todos los santos?


Con la Iglesia… / por Alfonso Ussía



Ni la santa Sede ni el arzobispado de Madrid ni el Gobierno de España pueden – de momento-, prohibir el uso sagrado de una propiedad. Hasta Osoro lo ha lamentado.: «No podemos prohibir a la familia que Franco ocupe el sepulcro de su propiedad en la cripta de La Almudena»

Con la Iglesia…

Alfonso Ussía
La Razón
«Con la Iglesia hemos dado, amigo Sancho», le dijo don Quijote a Panza. «Con la Iglesia hemos topado, amigo Sánchez», le ha dicho la realidad al tontorrón malvado. Julio. Calor de julio. «Los restos de Franco abandonarán el Valle de los Caídos en pocos días». Noviembre, frío de noviembre. Siguen los restos de Franco en el Valle y de esperarle otro destino, ese no es otro que la cripta de La Almudena, en el centro de Madrid. 
La vicepresidenta Calvo Poyato ha viajado a Roma para rogar ayuda y comprensión a la Santa Sede. Lo escribió don Antonio Garrigues, el que fuera extraordinario Embajador de España en Washington y el Vaticano. «Negociar con el Pentágono es un juego de niños comparado con negociar con los cardenales». La Iglesia no entiende de los tiempos humanos. Una hora en el reloj de Sánchez puede convertirse en un siglo para la Iglesia. El Gobierno cuenta con la suave complicidad del cardenal arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, que apunta a Mingorrubio, el cementerio del Pardo. Pero la familia Franco, que es propietaria de un sepulcro vacío en la cripta de la Almudena, lo ha dejado claro. «O se queda en el Valle de los Caídos o lo enterramos en La Almudena». Ahí es nada. La gran operación de imagen del tontorrón perverso le ha salido rana. De Cuelgamuros a La Almudena, con estaciones inmediatas de Metro, buen servicio de autobuses, y taxis a tutiplén. La expresión del cardenal Secretario de Estado del Vaticano saludando a Carmen Calvo Poyato sólo tiene una interpretación. «Hola, bobalicona, lo habéis hecho muy mal».

Ni la santa Sede ni el arzobispado de Madrid ni el Gobierno de España pueden – de momento-, prohibir el uso sagrado de una propiedad. Hasta Osoro lo ha lamentado.: «No podemos prohibir a la familia que Franco ocupe el sepulcro de su propiedad en la cripta de La Almudena». Cuando Sánchez e Iglesias tengan biznietos, en «El País» destacará, una mañana cualquiera, el siguiente titular a cinco columnas. «Avanzan las negociaciones del Gobierno con los tataranietos de Franco para la exhumación de sus restos. Los biznietos de Sánchez e Iglesias y los tataranietos de Franco han acordado solicitar la mediación de la Santa Sede». Y tres siglos más tarde, de España sólo va a quedar la tumba de Franco en el Valle de los Caídos o la tumba de Franco, muy visitada por el turismo, de la cripta de La Almudena. Son, como diría un ganadero de Carmona, «muy, pero que muy melonísimos».

Produce un cierto estupor edulcorado por la risa, que la decisión estrella del pobre Sánchez se haya topado con la Iglesia. Dentro de trescientos años, el Papa podrá ser Francisco VIII, y el Secretario de Estado de la Santa Sede, en lugar del cardenal Parolín, será el cardenal Ripoldi, o Maseratti, o Fiumicino, siempre italiano y con las horas del reloj protagonizadas por los siglos. Y en los medios de comunicación que aún persistan, si queda algún descendiente de Sánchez o de Iglesias, se sentará ante las cámaras de las televisiones multifocales, panorámicas e interespaciales -TV3 se habrá instalado en Saturno, donde será obligatorio hablar en catalán- y una presentadora muy parecida a Elisa Beni, pero con escafandra, le preguntará al posible Sánchez superviviente, a gritos, claro, que los genes son los genes. -¡A ver, Sánchez, estamos en julio del año 2307! ¿Cómo coño va lo de los restos de Franco?-; y el superviviente responderá con el aplomo de su lejano antepasado. –Estoy en condiciones de asegurar a todas las fuerzas progresistas interplanetarias, a los cosmonautas y las cosmonautas, a los marcianos y a las marcianas, que vamos por buen camino y que las negociaciones con la Iglesia están muy avanzadas, a falta de unos flecos que vamos a solucionar-.

A pesar del golpe de Estado de los separatistas catalanes y del golpe de Estado contra la democracia y la Constitución de los socialistas en el poder y de Podemos, España siempre deja un margen para el cachondeo. Son muy burrísimos y han topado con la Iglesia.

SOBRE EL TRIUNFADOR DE LA FERIA TAURINA DEL PILAR DE 2018 / por Fernando S. García Terrel



Las corridas del rejoneo, o mejor denominarlas, del arte del rejoneo, no están sujetas a los mismos patrones ni reglamentación. En esta, están encuadradas después de las novilladas sin picadores aunque antes que los festivales, toreo cómico y becerradas. Siempre han estado consideradas como un festejo taurino de rango inferior a corridas y novilladas picadas por mucho público que atraigan.

SOBRE EL TRIUNFADOR DE LA FERIA TAURINA DEL PILAR DE 2018

Fernando S. García Terrel
Zaragoza, 31-10-2018
Lo suponía y no me he equivocado, el Jurado encargado de nombrar a los triunfadores de este ciclo taurino han concedido tal honor al rejoneador Ventura, supongo que porque corto cuatro orejas en una sola tarde. Lamentable.

En una feria taurina compuesta por siete corridas de toros y dos novilladas picadas (de inferior rango) en las que se lidiaron toros y novillos en puntas y a pie, el veredicto del o los triunfadores ha de limitarse a los que practican ese tipo de toreo, en esas condiciones y con idéntica reglamentación.

Las corridas del rejoneo, o mejor denominarlas, del arte del rejoneo, no están sujetas a los mismos patrones ni reglamentación. En esta, están encuadradas después de las novilladas sin picadores aunque antes que los festivales, toreo cómico y becerradas. Siempre han estado consideradas como un festejo taurino de rango inferior a corridas y novilladas picadas por mucho público que atraigan.

De hecho gran parte de los abonados y aficionados, la tarde de los rejones (única), no acudimos a la plaza por parecernos un espectáculo con menor seriedad que las corridas de a pie de novillos o toros. Impera el gusto del montado y sus domas sobre un toro diezmado y una reglamentación que se incumple desde antes del festejo. Es otra concepción de la Tauromaquia, incorporada en los últimos tiempos.

Es como si en esos premios incluyésemos también a los festejos populares de cortes  de toros, roscaderos, emboladores, suertes landesas y otros muchos que también se celebran en la plaza durante la feria taurina en sus mañanas y noches y tienen gran aceptación.

Pienso que el Jurado, al que he pertenecido durante muchos años, debe juzgar por separado los premios para los que practican el toreo de a pie, para los matadores, novilleros y sus cuadrillas  y por separado para los caballeros del arte del rejoneo. 
Juntar todo en el mismo canasto no es correcto. No es lo mismo juzgar el toreo a pie que a caballo. Ni medir lo acontecido en siete festejos con lo sucedido en uno solo. Lo siento. Es mi criterio.