Siempre fue una persona cordial y dialogante, con un gran sentido del humor.
Como cierre de la temporada taurina de 1974, en la Monumental de Barcelona se celebró el 20 de octubre una corrida con cinco toros de Sánchez Rico y uno de Javier Pérez-Tabernero, siendo sus matadores Joaquín Bernadó, Enrique Patón y Rafael Torres.
Joaquín Bernadó fue ovacionado tras acabar con su lote. No hubo manifestaciones especiales para Rafael Torres cuando acabó con su primero y se llevó una ovación al pasaportar al que cerró plaza, en tanto que Enrique Patón, que fue el triunfador de la tarde, paseó las dos orejas del segundo toro y una del quinto, saliendo a hombros de la plaza.
Todo se le ponía de cara a este diestro catalán, pero una gravísima cornada sufrida en la Monumental de Barcelona en 1975 le hizo perder el sitio, retirándose definitivamente de los ruedos el 25 de septiembre de 1977, tras actuar también en Barcelona.
Posteriormente, Enrique Patón se hizo empresario taurino, llevando plazas como Valencia, Castellón, Vinaroz, Zaragoza y Las Ventas, además de dirigir a toreros como Dámaso González, Juan Carlos Vera, Manolo Montolíu y Matías Tejela.
Siempre fue una persona cordial y dialogante, con un gran sentido del humor.
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Un gran torero y una gran persona
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