lunes, 15 de octubre de 2012

G10... G9... G1... y 0 / Por Antolín Castro

Parece claro, por la izqda. de la imagen, los primeros en querer salir, ahora...

G10... G9... G1... y 0

Antolín Castro
España
El famoso grupo de toreros, llamado G10, pierde fuerza si es que alguna vez la tuvo. Quizá la G la entresacaron de la palabra fiGura, que es donde todos se creían que estaban, y ese ha sido su camino en esta temporada que acaba, el de fiGurar. Lo cierto es que han figurado poco, muy poco. Ni siquiera se sabe para qué crearon el grupo, ni cuáles sus objetivos. Aunque lo único que supimos es que querían dinero de las retransmisiones televisadas. Ya se escribió de ello y en todos los casos salieron mal parados.

Figuras y más figuras, que nunca es toreros y más toreros, única razón que debería haber animado a la hora de crear un grupo para defender los intereses de los que se visten de luces. Y por ahí empiezan a tener las fugas. El Cid ya ha anunciado su salida del grupo, pues entiende que solo se defendían los intereses de unos pocos cuando dice ahora que creía 'hay que defender los de todos'.

Eran 10 y ahora ya son 9; luego serán 8 y finalmente el 10 se deshará en 1 por delante y 0 por detrás, ya lo verán. Uno lió a los otros y como se sienten figuras creyeron que era lógico agruparse en el lote. Y es que eso de creerse figura les encanta, les marea, les conmueve, les adorna tanto que no se lo quitan de la boca nunca, con lo bonito que es decir que soy torero. Pero con el tiempo, esa palabra de torero, que viene de toro, era como demasiado pretenciosa por no ajustarse talmente a la realidad que viven y les cuadra mejor la de figura, esa cuya acepción nos dice el diccionario de la RAE: ‘cosa que representa o significa otra’.

Sabemos ahora, por la salida del de Salteras, que había una penalización de un millón de euros para quien se saliera durante la vigencia del primer año, y de ahí que el rosario del descuelgue no se haya producido antes. Curiosa formar de sentirse inmersos en el grupo, no por la condición de torero, sino por la del dinero de sanción. Parece la pescadilla que se muerde la cola, esta gente solo entienden de dinero.

En nada se ha sabido la utilidad del grupo, que ya puestos se podían haber confabulado para matar toda la camada de Victorino, de Miura o de Escolar por poner unos ejemplos, y de esa forma darle un empujón, dado que son figurones, al desinterés que anida actualmente en la fiesta. La sanción hubiera venido para aquellos que mataran las de Domecq, Garcigrande o Cuvillo. Ese grupo habría adquirido compromisos, pero también prestigio y credibilidad. Han perdido la ocasión. Era de oro.

Decíamos que se va El Cid, a Cayetano se le supone la marcha, a César Jiménez no sabemos si la cuenta corriente le llega para mantenerse, etc. y así se irán descolgando del racimo hasta que solo quede el escobajo.

Refúndanse, creen un pacto para revitalizar la Fiesta, hagan esa apuesta por salirse del toro bobo y dulzón, con advertencia de sanción al desertor y entonces habrán dado un paso en serio y en la dirección adecuada. Una vez hecho, sabremos si eso era lo necesario y revitalizador, mientras tanto lo que si certificamos es que lo que hacen, despojado de toro íntegro y toreo auténtico, no sirve ni para mantener su pacto por más de un año y, ahora ya lo sabemos, porque costaba mucho dinero irse.

Póngase un 10 en Conducta y Compromiso y verán como todos, con respeto, hablaremos con admiración de ese C10, donde el 10 represente la calificación y no el número de toreros asociados. La Fiesta necesita del C10, aunque lo mismo esas llamadas figuras no lo hacen porque dudan de estar al nivel y la altura que se precisa para demostrarlo. De ese modo todos sabremos que como dice el diccionario de las figuras decorativas, son personas que ocupan un puesto sin ejercer las funciones esenciales de este, o que asisten a un acto solemne sin tomar en él parte activa.

Ya lo ven señores del actual G10, ustedes quedan perfectamente encuadrados en esa acepción: son figuras decorativas, pues no ejercen la función esencial ante el toro en plenitud y asisten al acto de las corridas pero sin tomar parte activa en el enfrentamiento pleno que ha de representar. Solemnes sí, pero sin ejercer las funciones esenciales derivadas de la exigencia que una llamada figura ha de tener ante el toro de verdad y el aficionado que paga por verlo.

Naturalmente pueden no hacerlo así y seguir apostando solo por el dinero, son muy libres, pero han de saber que quedan en deuda, con la Fiesta, con la historia y con los aficionados.
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