martes, 20 de mayo de 2014

ILUSTRADO, DE EL MONTECILLO, NOVILLO DE BANDERA. Domingo Delgado de la Cámara / Fotos de Andrew Moore


Francisco José espada, de Fuenlabrada, Cortó una oreja, que le da crédito y título de novillero puntero.

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ILUSTRADO, DE EL MONTECILLO, NOVILLO DE BANDERA.

Domingo Delgado de la Cámara / Fotografías de Andrew Moore
Ya ha cambiado el tiempo, después de diez días de tiempo espléndido, ha llegado la lluvia. Un San Isidro sin lluvia, no es San Isidro. Antes del comienzo de la novillada cayó un fuerte aguacero, pero después quedó una tarde muy buena, lo que nos permitió disfrutar de una interesante novillada.

Francisco Medina, ganadero de El Montecillo, mandó una novillada muy seria, pero de preciosas hechuras. Era una corridita de toros. Dio un juego tirando a mediocre, bravuconearon en el caballo y a la muleta llegaron distraídos y con la cara alta. Pero hubo una excepción, una gloriosa excepción, el cuarto de la tarde. Se llamaba Ilustrado, era de pelo negro, estaba herrado con el número 13 y había nacido en septiembre de 2010. Merece la pena hacer la reseña completa del novillo, porque ha sido de las reses que he visto embestir mejor en mi vida. Sólo hizo una cosa fea, salirse suelto del primer encuentro con el caballo, pero derribó en el segundo puyazo. En la muleta tuvo una embestida excepcional. Si era buenísima por el pitón derecho, por el izquierdo era fantástica. Lo vuelvo a repetir, en muy pocas veces durante mi vida de aficionado, que ya va siendo larga y abundante en festejos, he visto embestir con tanta largura, tanta entrega, tanta clase, tanta bravura. Se trata de un novillo de bandera, de esos que salen muy de tarde en tarde.


Tan extraordinario adversario le cupo en suerte a Francisco José Espada, de Fuenlabrada y debutante en la plaza de Madrid. Con su primero, que fue noble y se dejó hacer, ya evidenció su buen concepto del toreo. Me gustó con el capote, echándolo entero a la cara del novillo. Con la muleta evidenció que está muy tierno, por eso el novillo le sorprendió bastantes veces cuando toreaba al natural. Con la mano derecha dio un par de series muy estimables. Después de un pinchazo y una estocada rinconera, saludó desde el tercio.

Ilustrado, era un arma de doble filo. Por un lado, te puede consagrar, pero por otro, te puede hundir. Espada está muy nuevo, debe llevar una veintena de novilladas picadas, no más. Quizá con más novilladas toreadas hubiera aprovechado más al novillo, pero fue capaz de ilusionarnos a todos con un toreo de corte clásico, hecho con frescura e ingenuidad. Aquí sí que no hubo ratonerías ni tranquillos de torerito ventajista. Espada ponía plana la muleta y la deslizaba en muletazos largos y por abajo. Destacaron dos soberbias tandas de toreo al natural. Hubo un natural eterno, enroscándose el toro como una pescadilla. Lástima que le arrebatara la pañosa al final del muletazo. Fue un cartel de toros. No todas, pero hubo series muy ligadas, rematadas con largos pases de pecho de cabeza a rabo. Toreó muy despacio y con verdad, logrando que la gente se pusiera a su favor, y no a favor del toro, cosa difícil en Madrid, cuando se tiene enfrente a un animal tan excelente. Se tiró muy derecho y dejó una buena estocada. Cortó una oreja, que le da crédito y título de novillero puntero. De acuerdo, el novillo era de dos orejas, pero hay que tener en cuenta que sólo lleva una veintena de novilladas picadas, supo estar a la altura del compromiso y mostró un excelente concepto del toreo.

Me gustó Lama de Góngora con su primero, un novillo muy manso en los primeros tercios, al que se dio una brega tan larga como absurda. Cuando un toro no se deja picar en el siete, se le cambia de terreno y en paz. Así se ahorra tiempo y capotazos. Cuando Lama cogió la muleta, el novillo era un manso que no se había definido. El novillo terminó por embestir porque Lama le hizo las cosas muy bien. Echando la muleta al hocico y llevando largo y por abajo, hizo romper a bueno al novillo. Hubo una serie muy buena al natural, dando de comer al novillo. Por poner un pero, a veces no ganaba el paso y se quedaba un poco al hilo. Esto es una menudencia, porque Lama evidenció cabeza y buen oficio. Este último invierno le ha venido de maravilla. Es otro. Ha pasado de ser un novillerito de buenas maneras, a un novillero que sabe lo que se hace. Fue una pena el pinchazo que dio, antes de lograr una buena estocada. Podía haber cortado una oreja…aunque no sé, la plaza le midió como si ya fuera figura del toreo. El sexto hirió a un caballo de picar, con buen criterio se continuó la lidia en otros terrenos. Fue un novillo que topaba sin calidad ninguna, Lama estuvo decoroso pero se atascó con la espada.

Lo peor de la tarde cayó en manos de Posada de Maravillas. Estuvo delante de dos novillos topones, que salían sueltos con la cara por las nubes. Lo mejor de la actuación del extremeño, fueron los lances con los que recibió al quinto, con una media final muy belmontina, algún pase de trinchera suelto y su facilidad con el acero. Pero la impresión general no fue satisfactoria. Ya he dicho que le tocaron dos novillos muy esaboríos, pero un novillero puntero como es él, debe emplearse de otra manera. Para empezar no debe venirse abajo, era evidente su desánimo y su cara de desilusión. Hay que saber pelear y estar por encima del toro malo. También tendrá que revisar su concepto. Quiere hacer un toreo muy frontal, demasiado frontal, excesivamente frontal. Y colocado tan de frente, no se manda en la embestida del toro y el muletazo es muy breve. Torea a muñecazos, expulsando al toro hacia afuera. Al toro hay que engancharlo delante y llevarlo con temple hasta donde el brazo da de sí. Esos muletazos breves y violentos, no valen para nada, por muy compuesta que se tenga la figura. Es muy joven, puede aprender. Todo depende de su constancia y capacidad de sacrificio. Clase tiene.

Abandonamos el tendido hablando del novillo Ilustrado. Si hay un cielo para los toros buenos, seguramente Ilustrado ahora estará pastando en él.














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