miércoles, 25 de mayo de 2016

DAVID MORA.- EL PREMIO / por Antolín Castro / Fotografías de Andrew Moore



Se jugó la vida David en San Isidro 2014 y casi la perdió; sí, aquel día en que hubo de suspenderse el festejo por estar heridos los tres toreros, sucedió el 20 de mayo y se acaban de cumplir dos años de aquello.   




EL PREMIO

Fotografías de Andrew Moore
S.I.16.- Dicen que para que te toque un premio antes debes de jugar, debes de llevar, al menos, algunas papeletas. Hoy había en la plaza un hombre, un torero, que las había jugado casi todas por no decir todas. Su nombre David Mora.

Y el premio le estaba reservado a quien más papeletas había jugado. Se jugó la vida David en San Isidro 2014 y casi la perdió; sí, aquel día en que hubo de suspenderse el festejo por estar heridos los tres toreros, sucedió el 20 de mayo y se acaban de cumplir dos años de aquello.

Desde ese día en que David Mora sufrió el gravísimo percance su vida se tornó en una lucha constante, en una permanente carrera de obstáculos, en un escalar montañas de superación, de esfuerzo, de entrenamientos, de recuperación muscular inacabables. Todo eso y más ha hecho este torero para poder un día, dos años después, poder pisar de nuevo el ruedo venteño. No ha parado de comprar papeletas -nunca suelen ser gratis-, el diestro madrileño para enfrentarse de nuevo al sorteo de la vida y de su profesión.

Superó, ya en 2016, la prueba de ponerse delante del toro y su afán por seguir esforzándose le hizo parecerse más a uno nuevo que al David Mora que conocíamos. Su toreo cogió poso al tiempo que sus piernas cogían fuerzas y ambas cosas las ha presentado en los ruedos donde ya ha actuado este año. Faltaba optar al premio gordo y en el esportón hoy se traía todas las papeletas.

Por chiqueros salió Malagueño y él, más que nadie, supo que su día había llegado, que había merecido la pena tanta dureza para estar preparado para cuando hubiera que descorchar el toro del éxito en ese ruedo que era su reto. Si le faltaba algo, un joven espada, único que había salido hasta hoy por la puerta grande, le hizo un quite a Malagueño que encandiló aún más a David. Fue la prueba del nueve, Mora también se echó el capote a la espalda. No he pasado este calvario para que llegue uno nuevo y me robe las palmas que tanto ansío, se dijo.

Cogió muleta y montera y se encaminó a buscar al Dr. García Padrós, primer artífice de su vuelta a la vida aquella tarde de hace dos años, le brindó ese toro, el premio gordo. Todo estaba en su sitio. ¡No! Todavía quiso hacer lo que los modernos toreros hacen, pasarse el toro por la espalda para iniciar faena, pero no estaba en su sitio y el toro le despertó con un volteretón impresionante. No había llegado hasta aquí para salir vencido y no se rindió. El premio era suyo porque así estaba predestinado.

A partir de ahí, más si cabe con los sentimientos a flor de piel de los espectadores, todo iba a estar bendecido, premiado. Malagueño no paraba de embestir, como queriéndole devolver todas las faenas que en estos dos años no pudo realizar. Nadie se atreve a analizar tal o cual defecto en la composición de su faena, pues toda ella fue un delirio, como ese descorche permanente de botellas de cava cuando aparecen los premiados del gordo de la lotería. Había salido el premio gordo y le había tocado a David Mora, al que todo el mundo quería que le tocara… Y le tocó.

El torero puso todo de su parte, pero todo estaba ya encarrilado con el premio del sorteo. La estocada fulminante, la plaza borracha de pañuelos, las dos orejas, la salida a hombros. Todos estaban de suerte, esa que se le negó aquél 20 de mayo de 2014. La suerte es para quienes la buscan, pero también para quienes hacen mayores esfuerzos para superarla tras de la desgracia.

Lo demás de la tarde, además de la vuelta al ruedo para Malagueño, tiene poca historia, con toros mansos, con un Urdiales espeso a pesar del peor lote y un Roca Rey, dueño y señor del ‘por delante y por detrás’, que en tres tardes parece haber quedado cansino y superado en Madrid. El premio estaba reservado y le tocó a quién más lo había buscado y merecido. 

Toro Malagueño de la ganadería de Alcurrucén 
premiado con la vuelta al ruedo















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