miércoles, 18 de mayo de 2016

MADRID. S.I.16: EL REPOSO Y EL REPASO Antolín Castro España S.I.16 / por Antolín Castro / Fotografías de Andrew Moore

Juan del Álamo alcanzó una oreja, pero el reposo no fue la tónica en la tarde




"...Llegó la tradicional corrida de la Asociación de la Prensa y tuvo poco de tradicional, más bien solo el anuncio de que lo era. Lo demás no se corresponde con el prestigio del que hizo gala esta corrida, tanto en tiempos de incluirla en San Isidro como en anteriores etapas. Es más, ahora es un pegote que sirve para rellenar una tarde..."



EL REPOSO Y EL REPASO

Fotografías de Andrew Moore
S.I.16.- Llegó la tradicional corrida de la Asociación de la Prensa y tuvo poco de tradicional, más bien solo el anuncio de que lo era. Lo demás no se corresponde con el prestigio del que hizo gala esta corrida, tanto en tiempos de incluirla en San Isidro como en anteriores etapas. Es más, ahora es un pegote que sirve para rellenar una tarde.

No sabemos si la organiza alguien en particular o se la asigna la empresa a dedo, sacándola como es su obligación del abono. Conclusión: la gente huye y no saca la entrada al no ser obligatoria. Con un poco de más esmero y cuidado se le puede asignar a otra tarde con cartel más rematado y, al menos, ver la plaza llena o casi llena. Hoy poco más de media plaza. Por si fuera poco, nadie de la Casa Real ha acudido a Las Ventas. Lo mismo es porque no había sitio donde ubicarles.

Una vez hecha mención y repaso de esta corrida extraordinaria, digamos que tras el repaso hablaremos del reposo. Es un concepto que en el toreo se utiliza mucho para dar sentido al toreo despacio, relajado, natural, que es ni más ni menos el que alcanza valor y cotización. De ese hoy no hemos visto. Faltó reposo a los espadas actuantes.

Un repaso también se le puede dar a la ganadería, esa que funciona tan bien en Francia y aquí hace pleno de mansedumbre y descastamiento. Los pupilos de Pedraza de Yeltes no se han comido a nadie por un lado y no han proporcionado emoción tampoco, ni siquiera han propiciado el triunfo a sus matadores, a excepción del tercero. La sosería ha sido su condición más extendida como denominador común en la tarde. 

Ante ellos los toreros han actuado como con muchas ganas toda la tarde, no se lo vamos a discutir, pero sin ningún reposo -eso que en párrafo anterior hemos calificado como necesario para calar de verdad- y nos hemos visto envueltos en la aceleración, el atropello, el amontonamiento, siendo cada diestro el que ha escogido esos comportamientos a su gusto y antojo.


Juan del Álamo nuevamente se ha hecho con un trofeo, y van ocho tardes de nueve de las que ha pasado por Las Ventas, pero las siete anteriores le valieron de poco y, mucho nos tememos, la octava también tendrá la misma repercusión. Gusta a determinados sectores de la plaza, pero sus trasteos carecen del reposo que le de carta de naturaleza como torero deseado. Además la espada se le ha ido baja por lo que la oreja ha tenido contestación. No pasará nada, desgraciadamente para él. En el otro, de peor condición, ha mostrado más prisas y más aceleración y no le ha sido posible refrendar lo que lleva buscando desde hace unos años.




Manuel Escribano también abusa de la falta de reposo, parece como si tuviera prisa por hacer cosas y eso al final le pasa factura, al menos en Madrid. Ni siquiera en banderillas ha sido capaz de poner a la plaza de acuerdo y es que hoy no ha realizado aquel par imposible de su anterior actuación.


Confirmó alternativa el francés Juan Leal y que nadie diga que no ha mostrado todas sus ganas por quedar bien y hacer hasta lo imposible, pero todo iba en la línea de la falta del reposo e impregnado de aceleración. Se pegó finalmente un arrimón muy serio, pero la afición lo que quiere es ver torear, y si no es así a otra cosa, a por la espada. Por cierto, si así pensaran los toreros no nos darían las nueve y media en la plaza. Y es que cada vez nos acordamos más de Juan Mora. Un reposo como aquél para dar un buen repaso a tanto pegapasismo.














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