lunes, 23 de mayo de 2016

MADRID.- S.I.16: TOREAR BIEN ES MUY DIFÍCIL…/ por Antolín Castro / Galería Fotográfica de Andrew Moore


Así ha toreado Paco Ureña

"...La plaza se ha volcado con el lorquino y tras otra paliza mayor por aceptar ese riesgo que supone el querer torear bien -cuando no se quiere torear bien se asumen bastante menos riesgo-, y tras una estocada caída la plaza se ha llenado de pañuelos para poder verle triunfador paseando un trofeo..."


TOREAR BIEN ES MUY DIFÍCIL…

S.I.16.- …Y además muy peligroso. Con esta frase el maestro de las letras taurinas, Joaquín Vidal, quiera poner el dedo en la llaga ante ese otro tipo de toreo, o destoreo le gustaba decir, donde el compromiso es menor y se le quitan al toro todas las ventajas que le corresponde para que la pelea sea completamente leal.

Y es así, sigue siéndolo aunque cada vez lo veamos menos tal y como están de acomodados los toreros actuales. Uno que escenifica lo difícil que es el toreo y lo peligroso que resulta es Paco Ureña. El murciano paga de forma gallarda, con su sangre, ese compromiso de ser torero, sin despojar al toro de cuanto le corresponde. 

Cita dando el pecho, adelanta la pierna de salida, presenta la muleta por la panza no por el pico y, por si fuera poco, remata en la cadera. Hacerlo le cuesta a él, y a los espectadores también muchos sustos, pero les aseguro que vale la pena. 

Hoy mismo, hemos visto así al murciano. Disposición plena, valor a raudales y en cuanto se podía, ejecutaba desde la verdad el toreo auténtico. No siempre ha podido en la tarde, pero ese era su compromiso. Claro que también ha pagado su precio en modo de volteretas espeluznantes, de las que aparentemente ha salido ileso, pero también muy mermado. El primer palizón se lo llevó en el primero, al que cortó el apéndice por tener que descabellar en un par de ocasiones. Pasó a la enfermería y no sabemos qué habrá hecho allí, pero ha salido a cumplir con su turno, muy mermado físicamente, pero no de valor ni torería.

La plaza se ha volcado con el lorquino y tras otra paliza mayor por aceptar ese riesgo que supone el querer torear bien -cuando no se quiere torear bien se asumen bastante menos riesgo-, y tras una estocada caída la plaza se ha llenado de pañuelos para poder verle triunfador paseando un trofeo. Cierto que era por toda la tarde y se lo merecía, pero también el público quería verle pasar de cerca para ovacionarle como no se ah hecho con nadie en esta feria. Paco Ureña es, ahora mismo, el torero que Madrid ha señalado como el ejecutor más cercano a esa verdad que demanda.

El Cid estuvo, despachó sus dos toros de sendos bajonazos y poco más. Dudas, intentos, a veces algo lucido, pero en general muy deslavazado todo. No sale de ese pozo en el que lleva varios años.

Fortes todos sabemos que también es valiente, que hace sufrir a los espectadores con su entrega, pero no ha podido lucir en ningún momento con el lote que le ha tocado en suerte. Le hemos visto, incluso, más asentado, más seguro, pero sin llegar a conectar con los tendidos.

Torear bien es muy difícil… y además muy peligroso. En esa sola frase se condensa la complejidad de esta fiesta que va a menos por culpa de no la aplican la mayoría de los diestros. De ser así, lo hemos visto con Ureña, los tendidos se encienden de pasión y de emociones. Todos los que han estado en la plaza ya se preguntan cuándo torea otra vez Ureña. Será en Alicante u otra plaza, en San Isidro ya cumplió, y de qué manera, el compromiso de sus dos tardes. 

GALERÍA FOTOGRÁFICA: 

ANDREW MOORE

















Toro sobrero de la ganadería de Julio de la Puerta

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