miércoles, 18 de mayo de 2016

Madrid. Undécima de mi Feria. Pedraza saca la lengua a la Prensa y a Madrid, con menos espectadores que socios le quedan a la APM / por José Ramón Márquez


Negro sobre blanco
(Muletilla de tertuliano lambiscón)

"...El petardo que nos ha traído hoy a Madrid el señor don PREZ 88. S.A propietario de la ganadería Pedraza de Yeltes es como para irse a pedir amparo a la Audiencia Nacional. Esto no se hace, don PREZ, por Dios, esto no se hace..."


Pedraza saca la lengua a la Prensa y a Madrid, 
con menos espectadores que socios le quedan a la APM


Lo más deprimente es que hoy, en festejo fuera de Feria, la cosa iba de Corrida de la Prensa, y claro, los toros, que tan bien sirven como reflejo de la sociedad, pues han dado en el clavo de retratar a la propia Prensa, aburrida, sin talento, perdiendo lectores a chorros, hecha por jóvenes ignorantes, atendiendo a intereses espurios muy distantes de los de sus lectores. A la llamada de la Prensa acudió menos gente que la que vino ayer a la novillada, y los habituales fallaron estrepitosamente, diríamos los suscriptores, pero también fallaron los toreros, que ni habrán oído hablar de don Gregorio Corrochano y mucho menos de Sobaquillo, y fallaron los toros, que pegaron un mitin de sosería como para cargarse el share. Se habría animado mucho más la cosa si hubiesen rellenado un par de los palcos vacíos a unos cuantos tertulianos escupiéndose lugares comunes, desconocimiento enciclopédico y cifras inventadas.

El petardo que nos ha traído hoy a Madrid el señor don PREZ 88. S.A propietario de la ganadería Pedraza de Yeltes es como para irse a pedir amparo a la Audiencia Nacional. Esto no se hace, don PREZ, por Dios, esto no se hace. Nos tiramos el año recordando al Hurante, número 11, del año pasado y a los otros dos que se fueron al desolladero entre ovaciones, nos la tiramos leyendo reseñas, viendo fotografías fabulosas de los Pedraza en Dax, en Azpeitia, en Salamanca hace un par de años, vueltas al ruedo, imponentes tercios de varas, emoción a raudales, y se presentan en Madrid con una escalera de caracol, como para decir que esta Primera Plaza de Pueblo del Mundo no les importa una higa, que ni varas, ni fiereza ni ná, que ha salido un bobo coloradito, Holandero, número 7, que ya quisiera don Paco Medina haber fichado a ese trotón para su cattle-ranch cuando elimine lo anterior.

Al final es que el aficionado no debe ser fiel a nadie. Aquí la cosa es ser del que lo hace, sea toro o torero, cuando lo hace. Los Pedraza de hoy nunca debieron venir así a Madrid, tan feos y destartalados, si don PREZ tuviese un poco de lo que hay que tener, pero se ve que por las cuatro perras que le habrán dado por el saldillo el hombre se ha quitado seis bocas de la ganadería y a vivir, que son dos días. Ahora quedamos a la espera de ver lo que va a llevar a Pamplona, que va a ser de traca, porque en Pamplona los toros los pagan y en Madrid los cicatean y al final uno tiene lo que paga, pero si don PREZ no tenía corrida para Madrid no debería haber venido. La estrella de la corrida fue el tal Holandero, que si le llega a salir el domingo al Roca Rey está todavía dándole pases por detrás, pues era de esa manifiesta condición perruna tan al gusto de la parte alta, media y baja del escalafón, no nos engañemos. El resultado es que la corrida ha sido extremadamente aburrida, especialmente cuando a partir del segundo nos dimos cuenta del registro en el que venía el encierro. También en el pecado llevamos un poco la penitencia, por elevar a la categoría de ganadero señero a un señor que antes tenía un club de balompié y que tan sólo lleva diez años al frente de su vacada.

El cartel lo completaron los nombres de Manuel Escribano, Juan del Álamo y Juan Leal, que vino a confirmar la alternativa que le dio Castella en Nimes hace tres años por ahora.

A Manuel Escribano es ya la cuarta vez que le vemos en lo que va de temporada sin haber ido a verle a él especialmente ninguna de ellas. Le vimos en Sevilla con Miura y la tarde del indulto a Cobradiezmos, toro que debe pesarle una barbaridad, junto a un Paco Ureña que toreó con cuajo y verdad, y volvimos a verle el pasado día 11, de nuevo junto a un Paco Ureña, que de nuevo dejó claras las cosas en cuanto a qué es torear. Ocho toros le llevamos vistos y me parece que nos queda otra más para redondear la decena en la que, sacando leche de la alcuza de la memoria, rescatamos un espeluznante par de banderillas por los adentros y... nada más. Escribano no es que eche un borrón, es que va muy emborronado él mismo. Cobradiezmos, toro de condición tonta y bondadosa, dejó bien claro lo que Escribano da de sí en cuanto al asunto del arte y por eso hoy pensábamos que con los Pedraza en plan agresivo, metiendo miedo y dando pocas facilidades, brillarían más las condiciones toreras del gerenero. Los dos que le tocaron en suerte fueron más aburridos que la programación de la teletienda, y así hubo poco que rascar, pues lo que el matador tenía para poner no era como para echar las campanas al vuelo: unos pares de banderillas a toro pasado con toda la cuadrilla en plan gorrilla aparcándole el toro y haciéndole quites, y un muleteo que si con el toro de su vida fue vulgar y sin chispa, con los dos pelmazos que le tocaron en suerte, no te digo la que hay.

Juan del Álamo lleva, burla burlando, ocho orejas en Las Ventas. El hombre sale a oreja por actuación, media puerta grande, pero le falta la otra para tener la ansiada foto en la que, desmadejado, coloca sus gónadas contra el cogote del capitalista calvo. La verdad es que si no lo llegan a decir en la Andanada, lo de las ocho orejas, uno ni hubiese reparado en la cantidad de éxito que tiene este hombre, que debe ser un éxito fugaz y volandero porque se dice pronto que a uno no le haya dejado más que unos gramitos de recuerdo alguna de sus ocho orejas consecutivas, la ultima de las cuales fue el día 2 de mayo, en la goyesca. El año pasado, con la de El Cortijillo, otra de esas ocho orejas, firmó una actuación seria y en el buen camino, pero el arte es largo y la vida breve y alguien se habrá dedicado a decirle de manera tenaz que no sea chuflas y que haciendo lo otro se cortan lo mismo y los toros hacen menos daño, así que hoy se ha puesto el vestido del neotoreo y, en connivencia con el memo solemne de Holandero, ha puesto como las motos a buena parte de la parroquia a base de no arriesgar un alamar, torear de lo más despegado y aprovechar una a una todas las ventajas que su bien aprendido oficio le dice. El resultado impepinable ha sido la consabida oreja. Su segundo era de otra condición, pues no repetía, acometía con la cara a media altura y más veces de las deseables le soltaba un tornillazo que le enganchaba la muleta, condiciones suficientes para que no manase la admiración de las gentes por su labor al ser esta discontinua, pues ya se sabe que lo más valorado ahora es que el toro no pare de corretear no importa desde dónde ni por dónde ni hacia dónde.

Juan Leal se apuntó en su primero a la moda de la pedresina, que ya me veo que ahora se nos viene encima una era glacial de toreo por los espaldares. El bichejo se llamaba Mira-Bajo, número 50, y su presencia provocaba un tedio, una murria que exime por completo al joven Leal de cualquier censura, dada la condición plomiza del buey. En su segundo,Resistente I, número 54, comenzó su muleteo de rodillas y, como siempre suele pasar, fue lo más auténtico de su labor, pues ya se comprende lo imposible que es tratar de recolocarse hacia atrás estando de rodillas. Cuando se puso erguido su toreo bajó muchos enteros, pues ahí ya empezó como todos con las carreritas y demás parafernalia hasta que se puso a hacer el Tancredo a dos milímetros de los pitones a ver si entre el susto que mete a las gentes y el posible tantarantán conseguía sacar algo en claro. Quien diga que lo que hizo Leal iba en plan Ojeda es que no ha comprendido a Ojeda.

La Plaza Monumental de Madrid va despeñándose día a día por una pendiente de vulgaridad y de ordinariez regada profusamente con combinados de ginebra o ron, los tendidos bajos son un after-hour y por doquier las gentes se dedican a libar como si el mundo se fuese a terminar. Madrid sucumbe y hay pruebas de eso en todas partes: en estas orejas intrascendentes de regalo sin mérito alguno, en la descarada desfachatez de los mulilleros, en la falta de autoridad en el Palco y desde el callejón. La obra del derribo está casi concluida, sólo falta un empujoncito.

Las Ventas de la Prensa

Paseo de la Prensa

Areniéres de la Prensa

El palco y su circunstancia de la Prensa

Tercios viejos de la Prensa

Juan Leal de la Prensa

Manuel Escribano de la Prensa

Juan del Álamo de la Prensa

Uno, dos y tres

Hinojos a las 19,34 de la Prensa

Desaire a la Prensa

Chicharito de la Prensa

El salario de la Prensa

Hasta el rabo todo es Pedraza de la Prensa

Signos de la Prensa

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