lunes, 29 de agosto de 2016

9ª y última de las Corridas Generales en Bilbao. Adiós al Bocho con tres de Jandilla por encima de la terna / por J.A. del Moral



"...El poquísimo público que asistió al último festejo de la feria fue premonitorio. La mayor parte de los espectadores estuvieron compuestos por los acérrimos partidarios de Diego Urdiales y de Iván Fandiño. En Bilbao ambos gozan de bula como José Tomás en todas partes. Se les jalea todo, sea como sea..."

Adiós al Bocho con tres de Jandilla 
por encima de la terna.

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Domingo 28 de agosto de 2016. Tarde nublada, fresca y a ratos ventosa con lluvia al final. Menos de media entrada.
Siete toros de Jandilla, incluido el sobrero que reemplazó al tercero, devuelto por excesivamente flojo. Bien presentados y de juego desigual con tres muy nobles y otros tantos asimismo nobles aunque excesivamente débiles por lo que embistieron deslucidamente al echar las manos por delante y la cara arriba en sus viajes. El de menor envergadura que salió en segundo lugar fue con mucho el mejor del envío. Le siguieron en calidad el segundo y el sexto.

Diego Urdiales (añil y oro): Estocada trasera y descabello, saludos. Estocada baja atravesada que hizo guardia y buena estocada, saludos.
Iván Fandiño (esmeralda y oro): Estocada corta trasera y descabello, petición insuficiente y vuelta al ruedo. Bajonazo, saludos.
David Mora (rosa y oro): Cuatro pinchazos y estocada trasera, palmas. Pinchazo y estocada, ovación.
En varas, destacó José Bernal. Y en banderillas, Iván García, Diego Ramos y Ángel Otero.


El poquísimo público que asistió al último festejo de la feria fue premonitorio. La mayor parte de los espectadores estuvieron compuestos por los acérrimos partidarios de Diego Urdiales y de Iván Fandiño. En Bilbao ambos gozan de bula como José Tomás en todas partes. Se les jalea todo, sea como sea. Da lo mismo que templen o que no templen. Da lo mismo que peguen muletazos completos que incompletos. Cuando los dan limpios y más despaciosos que ambos suelen intercalar entre otros acelerados, aunque sean pocos, se arma en las gradas la marimorena… Pues qué bien se deben sentir los dos en la Vista Alegre bilbaína. Pero eso es una cosa y otra los hechos que es lo que cuenta de verdad. Los hechos en función de las condiciones que presentan las reses es lo que vale para juzgarles por encima de lo que digan sus impenitentes adoradores. Y ayer, a ambos privilegiados en el tratamiento del público, les correspondieron dos toros para poder triunfar sin discusión posible.
A Fandiño le sonrió la suerte en su primer toro. Madre mía, ¡qué maravilla de animal por ambos pitones¡ Oyendo los muchos oles que jalonaron la faena sin atender demasiado a como fueron los muletazos, pareció que la cosa iba a terminar en apoteosis. Hubo momentos muy buenos, otros regulares y algunos sucio. Al final, hasta el hincó de rodillas para cerrar con manoletinas de recurso emocional… Pero lo fastidió con la espada y el entusiasmo perdió decibelios a la vez que pañuelos para que la oreja fuera concedida. Quizá se la hubiera dado don Matías si hubiera matado pronto y bien al primer envite. Pero había sido un toro de dos. Vamos, como para que Fandiño se salvara de la decadencia que le aqueja sin remedio. Perdió la oportunidad. Y luego con el quinto, que fue peor que el segundo, se eternizó en vulgaridades baldías hasta el hartazgo de la parroquia. Qué penita y qué dolor.


A Diego Urdiales por su parte, la suerte le sonrió abiertamente con el cuarto toro. Con el que abrió plaza, que tuvo embestidas ramplonas anduvo a la par con su oponente. Pero con este cuarto tan noble aunque flojo, el temple era absolutamente fundamental para haberlo podido torear como mereció el animal. Diego lo toreo un tanto aceleradillo y en demasiadas ocasiones dejando que los pitones le engancharan el engaño. A cada enganchón el animal fue empeorando. Cada vez que un toro engancha el capote o la muleta, lo que le ocurre es que le duele. ¿Qué quiere este tío de mí?, parecen protestar. Pues eso…Total, que se le fue el asunto y al matar tan alevosamente se le fue del todo.


Digamos finalmente sobre ambos favoritos en Bilbao que el año que viene no lo serán. A lo mejor a Fandiño hasta le dejan en la única que podría torear. Yo no le contrataría para ninguna porque hay un ramillete de excelentes nuevos toreros que no hace falta para nada. Y a Urdiales, desde luego que a dos no volverá. Por lo mismo. Y es que una cosa es tener la suerte de espaldas y ni un solo pitón propicio, y otra desperdiciar un toro de éxito. Y oigan, es que a Urdiales le tocó la banda de música mientras duró su segunda faena un “Cielo Andaluz” como para que resucitaran los muertos de un cementerio grande. ¡Qué enormidad de interpretación del pasodoble que se ha hecho imprescindible en la Maestranza de Sevilla cada vez Manzanares está en vena. Olé, olé y olé por la banda de música de Bilbao. Me pusisteis los vellos de punta… y con las lágrimas a punto de ser derramadas.


David Mora no tuvo suerte con el sobrero que sustituyó al inválido tercer toro. También fue noble. Pero empezó pronto a tardear y se hizo cada vez más imposible ligar los muletazos. Además, la espada se le atascó en varias agresiones.


Pero el sexto fue otro de los mejores. Toro de gran triunfo como los del Vistalegre de Carabanchel en su reaparición y el de Las Ventas en el pasado San Isidro. David sacó a relucir su proverbial empaque porque eso no hay nada ni nadie que pueda quitárselo. Pero en su faena pecó de recetar los muletazos excesivamente por las afueras y, por consiguiente, demasiado separado del animal. Una lástima. Y que conste que me duele mucho decírselo. Pero fue así. Cualquier atisbo de triunfar se lo llevó un pinchazo previo a una buena estocada. ¡Qué le vamos a hacer…¡

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