viernes, 16 de septiembre de 2016

Arles, corrida goyesca...o grotesca



"...El espectáculo televisado desde Arles, incluida la actuación de Paco Montalvo - al que vi cuando él era un niño y ya tocaba al violín igual de bien que ahora -, no sumó belleza a la propia de la fiesta de los toros, sino que se la quitó, pasando de lo goyesco a lo grotesco..."


El Hombre tranquilo
Córdoba, 15/09/2016
Las corridas de toros con injertos musicales o teatrales no son nuevas. En los 80 se celebró una nocturna en Algeciras con José Antonio y Tomás Campuzano en el ruedo y Felipe Campuzano, entonces figura internacional de la música, acompañando la lidia al piano. En Nimes se representaba en los años 60 la ópera Carmen en su versión clásica, la de Bizet, con la particularidad de que en la escena de la corrida se lidiaba un toro de verdad por un diestro de categoría. El que más repetía el papel de Escamillo era Antonio Ordóñez; el que más expectación concitó, El Cordobés.

Tampoco eran mancos algunos toreros a la hora de presentarse en la plaza como si fueran a salir en el teatro. Curro toreó en Sevilla con una muleta envuelta en una mantilla blanca, y en una de Beneficencia en Madrid, Paula actuó vestido enteramente de tonos beige y marrones, incluidas zapatillas y montera color tabaco.

El espectáculo televisado desde Arles, incluida la actuación de Paco Montalvo - al que vi cuando él era un niño y ya tocaba al violín igual de bien que ahora -, no sumó belleza a la propia de la fiesta de los toros, sino que se la quitó, pasando de lo goyesco a lo grotesco.


Sí me gustó el cartel pintado por Luis Francisco Esplá como parábola del europeísmo de lo taurino: la maja desnuda, símbolo goyesco por excelencia, es raptada por un toro francés de la Camarga.

Luego, durante el desarrollo del festejo, aunque los toreros estuvieron bien, las ropas goyescas (la de Esplá, grotesca), la arena emborronada, el violín sonando a todo menos a taurino, no encajaban con la fiesta de los toros.

Dos frases para la reflexión: el maestro Pepe Luis Vázquez decía: "El toreo no hay que hacerlo bonito; eso está feo"; y Cervantes aconseja en el Quijote: "Sencillez, muchacho, que toda afectación es mala".

Salvador Távora (al que vi estoquear dos toros como sobresaliente de Salvador Guardiola; ya ha llovido), a crear escenografías para el teatro, y Esplá, Morante y Juan Bautista, tres toreros, a torear. ¿O es que hay algo más importante que ser torero?

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