domingo, 18 de septiembre de 2016

El sectario chovinismo de algunos críticos de provincias / por J.A. del Moral




"..En mi recorrido por varias plazas de toros de España durante no más de un par de semanas, he vuelto a constatar otra vez más que la mayoría de los críticos taurinos de cada lugar pecan de un exacerbado cuando no sectario chovinismo, pues suelen primar las actuaciones de los toreros más o menos locales sobre los demás.."

El sectario chovinismo de algunos 
críticos de provincias

En mi recorrido por varias plazas de toros de España durante no más de un par de semanas, he vuelto a constatar otra vez más que la mayoría de los críticos taurinos de cada lugar pecan de un exacerbado cuando no sectario chovinismo, pues suelen primar las actuaciones de los toreros más o menos locales sobre los demás y, no digamos, si los que triunfan con fuerza y reciben más trofeos que sus colegas son figuras e incluso grandes figuras por muy importantes que hayan sido sus respectivos triunfos.

Espadas ciertamente favorecidos, como también lo son otros de menor categoría y experiencia cada vez que actúan junto a una gran figura.

Este fenómeno se da mucho en la Sevilla de abril y en la Salamanca de septiembre. También, aunque no tanto, en la capital de la Mancha, Albacete.

En la feria de Salamanca de este año tuve la suerte de presenciar en un burladero del callejón junto a quien hace años fue presidente de La Glorieta, don Alberto Gallego Cruz, la corrida en la que triunfó Enrique Ponce por todo lo alto, acompañado por el diestro local Javier Castaño y por el extremeño José Garrido.

Las prisas de estos viajes me impidieron comprar la prensa del día siguiente a los eventos que presencié y, por eso, le pedí a don Alberto que me mandara por correo las páginas taurinas de los diarios salmantinos. Quería comprobar que mis temores se cumplieran o no. Pues bien, se cumplieron clamorosamente.

No quiero dar nombres para no herir susceptibilidades de nadie. Pero sí quejarme de la cantidad de mentiras y de imprecisiones que pude leer no sin asombro cuando no de indignación. Don Alberto ya me había advertido de que así sería y si no reproduzco las cosas que me comentó sobre la incompetencia de algunos opinadores salmantinos es para no molestar su sincera elegancia ni su gran prestigio como aficionado realmente entendido y solvente.

Lo curioso de estas disidencias criticas más o menos escandalosas es que también suelen chocar diametralmente con el entusiasmo de la mayoría del púbico asistente. Y así pretenden presumir estúpidamente de los buenos aficionados y críticos que son al creer que son verdaderos pitonisos.

El ridículo que, a la postre, hacen es monumental. Pero ello nunca provoca que las direcciones de los diarios cambien a los pecadores por otros periodistas realmente entendidos en la materia taurómaca.

Y es que hacen estragos porque los ignorantes que buscan sus opiniones para contrastarlas con las propias, se quedan atónitos e inmersos en un océano de dudas tras leerles o escucharles.
Mala cosa es que quienes ven una corrida y leen o escuchan luego las opiniones de los que creen son grandes expertos en la materia, no se identifiquen con ellos y hasta crean que han visto dos corridas diferentes.

Conclusión que reproduzco de mi libro “Cómo ver una corrida de toros”. Pueden encontrarlo en el último capítulo titulado “Últimos consejos”.

<<… Si tras presenciar una corrida leen o escuchan una crónica de la misma y les parece que no tiene nada que ver con lo que han visto en la plaza, desestímenla. Porque la crítica debe ser fiel a los hechos, ceñirse a lo que ocurra y, a la vez, faro que ilumine: que descubra los aspectos que muchos de los asistentes al festejo no han sido capaces de observar en el ruedo con los que, sin embargo, se identifiquen plenamente. Jamás sostén de cerriles caprichos ni de narcisista contrariedad con la opinión de la mayoría. En casi todas las corridas de toros suele haber una docena de “listos” que miran displicentemente a miles de “idiotas”. No les hagan caso.>>

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