domingo, 5 de marzo de 2017

EFRÉN "EL LOCO" ACOSTA HABLA EN BANDERILLAS NEGRAS



Gracias a una gran amiga cumplimos el sueño de hablar con un grandísimo picador, mito de México y el toreo de todo el mundo. Un "loco" genial que triunfó por todo el mundo protagonizando inolvidables tercios de varas. Agradecemos a Don Efrén este regalo desde su casa en Estados Unidos. Hablamos con Efrén "El Loco" Acosta. 

EFRÉN "EL LOCO" ACOSTA HABLA 


Hablemos de sus principios, Don Efrén.

Nací en una placita de toros en Ciudad Juárez. Mi familia era del toro con mi bisabuelo que fue un banderillero que corrió la legua, un tío mío (hermano de mi papá) que quiso ser picador, mi abuelo fue matador, mi padre fue picador, mi hijo y mi sobrino están en activo como picadores. 

Allá, en la plaza Alberto Balderas, me crié preparando los caballos de picar. De niño toreé con la cuadrilla de niños toreros de Monterrey. A mi no me gustaban ni muleta, capote ni banderillas. Como fui siempre grueso... si le tiemblan las piernas al caballo mejor eso que me tiemblen a mí (risas).


Llegan sus inicios profesionales.

Mi primera colocación fue con Luis Procuna hijo en su etapa de novillero. De él pasé a Rafael Gil "Rafaelillo" en el año 73 y con él fui a España por primera vez en 1975.


¿Qué supuso para usted venir a España?

Cumplir un sueño. De niño un muchacho llamado Alberto Preciado nos platicaba de su tío, Pascual Meléndez y de sus éxitos por España. Para mí era un sueño poder ir allá como profesional.

Gracias a Dios tuve una carrera con figuras y pude conocer lugares que no había ni imaginado como Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, Nicaragua... también se me concedió el sueño que era para mí España.


Tras Rafaelillo, Armillita.

22 años, un poquito de mi profesión. Con los españoles Roberto Domínguez y Joaquín Bernadó también estuve.


Usted mantiene un gran recuerdo en España

Me tienen un gran cariño. Pude cumplir mi sueño de niño. Como profesional supuso lo máximo. Ha habido compañeros con menos suerte, menos triunfo en lo artístico pero que cumplieron profesionalmente.


Usted cumplió en lo artístico y en lo profesional

Me dio la suerte Dios para ello. 


¿Qué diferencias encontró entre picar en España y picar en México?

Hay mucha diferencia. Haciendo una comparación medio tonta es que en España se te arranca un trailer y en México se te arranca un Wolkswagen. El chocazo del toro español es más fuerte que el del mexicano si bien al azteca se le picaba más antes que ahora.


¿Qué ha cambiado en el toro mexicano?

Le han hecho demasiado dulce. Los ganaderos le llaman el toro artista, ¿artista de dónde? Han bajado la raza y la casta a los toros. Cuando sale un toro bravo a la plaza la gente debe tener la preocupación de no saber lo que va a pasar y no ver un toro caminando.


¿Por eso ha bajado la asistencia a las plazas?

Sí señor.


Nos dijo el maestro Pana, que en paz descanse, que a México había afectado que Eloy y Manolo cerraran puertas.

Sí. Eso pasa ahora también. No abrieron puertas como ahora. Ponce tiene 27 años de alternativa, ¿va a llegar algún chamaquito a quitarlo? No. Tienen que cuidar su estatus. Eso a la larga, se paga. Todo tiene un precio y lo estamos pagando.


¿Ha cambiado el caballo de picar mexicano?

No ha cambiado casi nada. Es el mismo que se usa en el campo, es más pequeño que en España pero más manejable, se le lleva bien a la rienda.


¿Se ha perdido el aprendizaje del picador en el campo?

Sí, totalmente. Se ha perdido ese aprendizaje tanto en México como en España.


¿Ha perdido importancia el tercio de varas?

Si, no se el motivo. El toro ha cambiado mucho y ya no se quiere tanto, por parte del público, el tercio de varas. No lo quieren porque no ven el peligro con el tipo de toro que sale.


Volviendo a su carrera, ¿por qué "El Loco"?

Eso viene de mi padre. A él le llamaban así y a mí me tocó el ramalazo de seguir con el apodo.


Usted tenia una peculiaridad a la hora de subirse en la montura, una funda blanca.

Sí. En México usaban aceite en la montura y se me hinchaba la ropa de torear. A mi mujer y a mí se nos ocurrió hacer una funda que era como una sábana blanca. Lo usé en España y México.


En el 2000 estuvo a punto de no poder ir a España, nos hubiéramos perdido la histórica tarde de Victorino en Valencia.

No podía ir por lo que pasó en 1995 (una pelea). Tenía una orden para no ir a España pero en junio lo pude arreglar todo y toreé ya en 2001 el 2 de junio con Zotoluco.


Un torero que llevaba a un grandísimo picador, Nacho Meléndez, que nos ha confesado que se picaban entre ustedes.

Sí, es cierto. Esto no debe ser sin competencia. Siempre ha habido grandes picadores como Alfonso Barroso, Salitas, Lausín, Juan Mari Garcí, El Chato Carmona, El Güero Guadalupe, Pascual Meléndez...


Grandes picadores, de los que algunos como Salitas, decían que el torero siempre delante.

Eso siempre. En la actualidad hay compañeros subalternos que buscan su lucimiento pero al que acude la gente a ver es al matador, el que corta las orejas. Si usted anuncia a Miguel Bosé va la gente pero si anuncia a su músico no va nadie.


Esto ha cambiado, por lo tanto.

Se ven como protagonistas y no lo son. Don Alfredo Chávez Flores nunca se le veía en la plaza pero siempre estaba. Siempre calladito y nadie se daba cuenta de lo que hacía pero lo hacía.


Algunos históricos miembros de las cuadrillas con los que hemos hablado dicen que se ha perdido, en parte, el respeto a los mayores.

Sí, totalmente. ¿Usted conoció a Bojilla? Un torero como la copa de un pino, figurón del toreo que cobraba lo que él quería. Muy jóvenes de los de ahora me conocen, Tito Sandoval sí, no me llegaron ni a ver pero yo a ellos tampoco.


¿Qué le pasa a la fiesta en México?

Le falta promoción y el toro no sale como debería salir.


¿Hemos abusado los españoles?

No. El toro no tiene nacionalidades, es universal. El que sirve, sirve donde vaya pero el que no, no sirve ni aunque le lleven amarrado.


¿Qué hay de cierto en el rumor de que usted caminaba armado?

Es verdad pero en México. Aquí viajaba mucho de noche y hay que saber los problemas que hay en mi país. Siempre he dicho que para que lloren en mi casa que lloren antes en la casa del vecino. En España nunca fui armado pero aquí... pues eso. 


Se retiró usted con Zotoluco.

Sí. Fue una tarde triste. Me retiré como profesional pero de torero nunca me voy a quitar. Hasta que me muera seré picador de toros.


Hablando de su técnica, ¿cómo se pica un toro?

Hay que picar según el toro y las necesidades que tenga. Según eso se determina si se pica más o menos.


Usted causó sensación en España, ¿por qué?

La forma del tranquillo de picar es diferente a como es en España. Ese aventar el palo hacia arriba no se ve, por eso se les hizo raro lo que hacía. Mientras que lleves la profesión con dignidad, uno sale hacia adelante.

Sigo yendo a España a saludar a amigos. Voy a ver a los de la cuadra de Madrid, hablo con el puyero...


El mítico picador no olvida a Embutido (8 de Octubre del 2000 en Madrid) y a Inventado (21 Julio del 2000 en Valencia).

Tarde inolvidable.

Un compromiso muy fuerte con el matador y con uno mismo. Fue una de las tardes más bonitas en Valencia.


¿Aquel niño de la Alberto Balderas se imaginaba picando un Victorino?

Soñaba con ir a España. Lo que pasó en el año 2000 fue un regalo.


Además, toda la camada de Miura.

Una satisfacción como profesional el haber podido cumplir eso y haber toreado tanto. Eso en México se respeta mucho.


Sin triunfos en España, ¿falta algo?

Sí, totalmente. El banderazo final de la profesión es poder triunfar en España.


Usted lo cumplió.

Gracias a Dios y la gente que estuvo en la plaza.


¿Qué sintió cuándo su hijo le dijo que quería seguir sus pasos?

No quería que mi hijo siguiera estos pasos hasta que me entregara una carrera. Es algo que recomiendo a todos. Yo no pude estudiar pero gracias al toro aprendí valores y a dar el lugar debido a la gente y la gente a mí.


De usted me dicen que es una persona fuerte pero con valores.

Todos tenemos carácter fuerte cuando nos buscan las cosquillas pero de bien, somos los perros más nobles. En la vida hay que dejar de ser cuerdos mediocres para ser locos geniales y los toreros tenemos mucho de eso. El toreo tiene muchos valores y el que los quiera aprender, los aprende.


Locos geniales hasta el final.


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