martes, 25 de julio de 2017

Baleares: otra vez el Constitucional, otros seis años de silencio… / por Ángel González Abad

Enrique Ponce y Alejandro Talavante, el pasado año en el Coliseo balear - Efe

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El Parlamento regional aprueba el proyecto de ley de festejos «a la balear», 
que fija numerosas limitaciones y que presumiblemente acabará en los tribunales


Baleares: otra vez el Constitucional, otros seis años de silencio…

La ley que regulará los espectáculos taurinos en Baleares ya esta lista. Se debatirán y se rechazarán los recursos y seguramente entrará en vigor a comienzos del año que viene. Una ley que desvirtúa la esencia de las corridas de toros, pero que nace al hilo de la sentencia del Tribunal Constitucional que levantó la prohibición de los toros en Cataluña. Una Comunidad no puede prohibir las corridas, pero sí regular, y hacia esa vía se lanzaron los miembros del tripartito balear. Socialistas, la izquierda soberanista y ecologista de MÉS, y Podemos. Otra vez un tripartito firmará el finiquito de los toros, como en Cataluña.

Desde la óptica taurina, la ley es una sinrazón. Ni puyas ni banderillas ni estoque. Ni caballos, ni más de tres toros por festejos, ni más de diez minutos por toro. Y control antidoping a toreros y toros, y fianzas de 300.000 euros para los organizadores, entre otras cosas. La aprobación de todo esto conlleva la inviabilidad de la Fiesta en las Islas.

Existen muchas coincidencias con lo ocurrido en Cataluña. Balañá es el propietario tanto de la Monumental de Barcelona como del coso de Palma de Mallorca. La Casa Matilla es también empresa de estas dos plazas. Y casualmente el silencio del sector taurino ha acompañado la lucha de los aficionados en ambos procesos.

Silencio de los grandes empresarios, silencio de las grandes figuras del toreo, silencio de los ganaderos, ante la soledad de los aficionados, la única voz que se levanta contra la prohibición, contra el proceso abolicionista.

Desde el Gobierno español ya se ha advertido de la inconstitucionalidad de numerosos artículos de la ley balear. Y seguramente se alzará un recurso al Tribunal Constitucional. Pero esa historia ya la conocemos. Seis años tardó el TC en emitir sentencia sobre la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Seis años de silencio, seis años de soledad para los aficionados, seis años para que la Fiesta muera definitivamente.

Si ese silencio del sector taurino sigue, el final, desgraciadamente, esta claro. Y tras Baleares…

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