lunes, 17 de julio de 2017

PRESIDENTES DE CHISTE… / por Antolín Castro


La chistera no hace al monje... en este caso a un presidente


Estos señores de chiste…, de chistera, cumplen su misión en el palco dependiendo de los gritos, de las voces y también del consejo del asesor taurino, que no lleva chistera pero que puede ser de chiste… también. De ese modo, lo mejor de la feria reciente, la faena realizada por Antonio Ferrera, se quedó sin premio.


PRESIDENTES DE CHISTE…

No todos los presidentes de los festejos taurinos son iguales. Los hay muy preparados, competentes, aficionados de los de verdad, exigentes, toreristas, ignorantes, pasotas, y los hay de chiste…

Es un asunto que nunca se ha abordado en plenitud en España. Si se quejan de los árbitros en el fútbol, que tienen que tener una preparación y someterse a pruebas físicas, imaginen en los toros, donde el árbitro (el presidente de turno) es elegido muchas veces al azar, aunque esté previsto que sea una autoridad.

Así, de ese modo, cada ciudad, cada pueblo, tiene el presidente que toca. Es un asunto al que poca atención se le presta y los resultados los sabemos todos. Plazas donde es muy difícil el corte de dos orejas y plazas donde se conceden alegremente por poner un ejemplo. Para los medios más serviles se dividen en dos: Los que benefician a los toreros y los que no. Los primeros suelen ser bien vistos, nunca de ellos se quejan, y los segundos les producen dolor de cabeza y de ellos se quejan siempre.

Para el aficionado de verdad, riguroso, se le hace un mundo salir de las plazas más serias para acudir a cualquier otra. Las decisiones de los presidentes condicionan el devenir del festejo y normalmente distorsionan los resultados. Las decisiones más frecuentes, y las que más daño hacen, son las que se toman en la suerte de varas y en la concesión de trofeos. 

La reciente feria de Pamplona es un claro ejemplo de ello. Los presidentes son de chiste…, de chistera queremos decir. Aunque ese, el uso de la chistera, es el único motivo para distinguirlos de cualquier ignorante en materia taurina que veamos por la calle. Son elegidos por el simple hecho de ser concejales del ayuntamiento, allá penas si son aficionados o no. Díganme que se puede esperar, en cuanto a afición, de uno que sea del partido de Bildu, que por todas partes quieren abolir las corridas de toros.

Estos señores de chiste…, de chistera, cumplen su misión en el palco dependiendo de los gritos, de las voces y también del consejo del asesor taurino, que no lleva chistera pero que puede ser de chiste… también. De ese modo, lo mejor de la feria reciente, la faena realizada por Antonio Ferrera, se quedó sin premio. Daba igual que estuvieran merendando los espectadores, la torería, la naturalidad y la improvisación que imprimió el torero era para quitarse el sombrero, pero como era chistera…

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