domingo, 20 de agosto de 2017

Morantito Morantito / por Ricardo Díaz-Manresa



Ahora quiere el toro más chico para todo el mundo. Y el secreto del bajón del toreo no está en el tamaño, sino en la bravura. Cierto que las hechuras son fundamentales pero que me diga por qué se apunta a esas ganaderías que muchas veces son las del completo aburrimiento. Las del timo.


Morantito Morantito

Mi hijo Jesús ha dado la clave de la penúltima, porque no será la última, espantá de Morante de la Puebla.

Dice que son muy grandes…

Y él también… Cada vez más gordo…

Es la contradicción hecha persona. Denuncia que son muy grandes, sí, y él también. Cada vez con más kilos. Lo que se decía antes : rechoncho.

Contradicción. Es la figura del arte en la plaza. Pero en Madrid se presenta en Las Ventas con un chandal de un equipo de fútbol y los pelos aleonados. Su gran cabellera al viento. Extravagante. Antiestético. Excéntrico.

Morante. Esos pelos. Esas camisas. Esas chaquetas. Esos pantalones

Se presenta en público con vestimentas que sorprenden y hasta echan para atrás. Antiartístico.

Exige que planeen la arena de Las Ventas y después no viene a torear. O apenas. Ilógico.

Quiere ser la escultura del toreo, pero acumula grasa de más. Inviable.

Le sobran kilos y le faltan centímetros. Solucionable lo primero y no lo segundo.

Es el artista más valiente de los artistas pero no el más artista de ellos ni el mejor. Curro y Paula sí eran esculturas por hechuras y estatura.

El que más toros ha toreado, más tardes ha acumulado y más triunfos ha redondeado, pero sin la mitificación de Curro, sobrevalorado al máximo, ni las leyendas de Paula, que fue una anécdota en el toreo, genial pero anécdota.

Y muchos menos saludos montera en mano tras los quites que Curro y Paula. Morante gustaba y los otros explotaban. Muchos se acuerdan de quites del camero y el jerezano y pocos de José Antonio.

Y en el global, mejor torero el de la Puebla que Curro y Paula porque toreó más toros, estuvo en más ferias, duró más y ganó más dinero.

Y oyó menos broncas. No es artista de muchas broncas y menos de grandes broncas.

Ahora quiere el toro más chico para todo el mundo. Y el secreto del bajón del toreo no está en el tamaño, sino en la bravura. Cierto que las hechuras son fundamentales pero que me diga por qué se apunta a esas ganaderías que muchas veces son las del completo aburrimiento. Las del timo.

Que repita los nombres de las ganaderías de sus dos últimas en San Sebastián y El Puerto. ¿Fueron los kilos o la falta de casta los causantes de su fracaso y espantá? ¿No los eligieron él y su equipo?

El toro en tipo y en sus kilos justos. ¿Verdad Morante? Y…el torero también. Nunca fuera de tipo.

En San Isidro varios toros de más de 600 kilos embistieron muy bien pero no es lo normal.

Nadie tiene la culpa de que no haya llegado al cénit del artista ni que tampoco haya sabido aprovechar su situación privilegiada de niño mimado por único en el toreo.

Se va seguramente para volver, como otras veces, cuando se le haya pasado la nube y venga de nuevo el sol a su ánimo.

Morantito, Morantito, no seas tan contradictorio, excéntrico, incoherente, ilógico, extravagante y un puntito raro.

Tu libertad está por encima de todo, pero menuda putada retirarte estos días y dejar con el culo al aire a Bilbao y Almería, además con Manzanares fuera de temporada. Y otras de agosto. Y las de septiembre. Todas. La taquilla se resiente en estos tiempos que no están para bromas.

¿Y la temporada de México y tus actuales apoderados?

¿Reaparecerás como José Tomás en plazas de segunda y con toros escogiditos y de vez en cuando o muy de cuando en cuando? ¿Te querrás hacer marginal como JT fuera de los circuitos y la temporada de los auténticos toreros que aguantan el peso de la púrpura?

Y además no está bien irse tras dos fracasos consecutivos San Sebastián y el Puerto de Santa María y más cuando el Juli se llevó 5 orejas y un rabo y tú muchos pitos.

Descanso por capricho, enfado, responsabilidad o…por querer quitarse algún peso o compromiso de encima.

Con todo esto, no te van a tomar mucho en serio.

Cuidado, Morantito, Morantito.

Lo peor de todo es que se va un gran torero que hace falta en el ruedo y en la taquilla.

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