sábado, 30 de diciembre de 2017

¿Y esto es democracia? / por Paco Delgado.



La nueva televisión pública de la Comunidad Valenciana, ya antes de iniciar sus emisiones, ha demostrado un claro talante censor y represor, anunciando que en ningún caso habrá toros en su programación. Porque sí y porque a ellos, a los que mangonean el juguete, no les interesa. Y de un plumazo dejan sin su espectáculo preferido a millones de valencianos. Viva la democracia.

¿Y esto es democracia?

La nueva televisión pública de la Comunidad Valenciana, ya antes de iniciar sus emisiones, ha demostrado un claro talante censor y represor, anunciando que en ningún caso habrá toros en su programación. Porque sí y porque a ellos, a los que mangonean el juguete, no les interesa. Y de un plumazo dejan sin su espectáculo preferido a millones de valencianos. Viva la democracia.

De siempre se nos ha dicho -o hemos leído- que democracia significa “gobierno del pueblo”, y ya desde Platón y Aristóteles se puede considerar como tal al gobierno de la multitud o de la mayoría. A través de un sistema mediante el cual el pueblo puede cambiar sus gobernantes de una manera pacífica, para que políticamente ejerza el poder por medio de sus representantes. Esto viene a significar que los gobernantes, elegidos, no se olvide, por los ciudadanos, deben ejercer el poder que les ha sido conferido para hacerlo en nombre de aquellos que les han votado. ¿Pero esto es así, aquí y ahora?

Yo diría que no, que aquellos representantes del pueblo, en poco más o menos medio siglo -hablo de España- parece que han perdido el seso y, como si modernos Vespasiano o Calígula fuesen, se creen tocados por la gracia divina y se pasan por el forro lo que digan sus votantes y hacen de su capa un sayo. O varios, si no les pillan antes o les da tiempo a declarar, de manera unilateral, una república independiente para su propio y particular disfrute.

Y para ejemplo, este fragmento de una entrevista publicada en El Mundo a Empar Marco, directora general de Á Punt, la nueva televisión autonómica de la Comunidad Valenciana, montada a mayor gloria de una clase política que nada quiere saber de los gustos y preferencias de los ciudadanos a los que, dicen, gobiernan:

Pregunta: ¿Habrá toros en À Punt?
Respuesta: No. No habrá toros en À Punt.

P: ¿Ni corridas de toros ni bous al carrer?
R: Es una decisión absolutamente tomada. No habrá toros. Y deberían cambiar mucho las cosas para que las Cortes Valencianas nos dijeran lo contrario. No es el perfil de nuestros contenidos.

P: Pero Á Punt hará programas sobre fiestas populares y patronales en los pueblos. ¿Cómo será posible evitar si se hacen toros en la mayoría?
R: Las fiestas y tradiciones estarán todas. Debemos ver cómo lo hacemos, pero será complicado que salgan.

Esto es lo que hay. Una televisión autonómica, que se supone debe dar cobertura a temas de interés general, deja fuera, por cuestión ideológica, y de un sectarismo feroz que da miedo, unos festejos que desde hace siglos se vienen celebrando en estas tierras y de los que, en este mismo año, ha habido en las tres provincias valenciana casi diez mil representaciones y que ocupan siete de cada diez días en esta región, que se dice pronto. Como para que no entre en el perfil de unos contenidos que, se supone, deben ser del gusto de la mayoría… ¿Así que una televisión para todos los valencianos, eh?

A lo mejor hay que redefinir el concepto de democracia y convenir que es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido no por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas, si no por aquellos a quienes eligen, a los que se faculta para que hagan de mangas capirotes, como así vemos que se está haciendo mucho más de lo que sería de desear y sin que nos lo tomemos en serio…

Ahora bien, si el mecanismo fundamental de participación de la ciudadanía es el sufragio universal, libre, igual y directo, a través del cual elige a sus dirigentes o representantes para un período determinado, habría que estudiar y analizar muy pero que muy bien a quién se le da ese voto y esa confianza. Muchas ranas nos han salido ya para que esté limpia el agua de este estanque.

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