miércoles, 28 de marzo de 2018

Viene abril... / Por Jorge Arturo Díaz Reyes



Foto: www.abc.es

Robar atención, escandalizar, sorprender ya que no conmover. Eso renta por temporadas, pero no dura. No se puede descrestar a todos todo el tiempo. Abril traerá otra vez a Sevilla, novelería, verdad, esnobismo, autenticidad, oropel, esencia. Tendrá que diferenciarlos. Para seguir siendo meridiano, digo.

Viene abril...

Por Jorge Arturo Díaz Reyes
Cali, 27 de marzo 2018
Y cabe parafrasear a Filiberto Mira —El meridiano del arte cruza por el ruedo de la Maestranza— Él se refirió a la historia del toreo, que no es lo mismo, pero vale. Se podrá estar en uno u otra más allá o más acá, pero siempre con respecto. Regionalismos aparte. Mira era de Olivenza.   

Y ¿Qué es arte? Habría que contestar como San Agustín refiriéndose al tiempo. Sé qué es, pero si me lo preguntan no lo sé. Indefinición. Uno sabe lo suyo, pero no lo que sabe otro. Al final, el consenso hace costumbre y la costumbre ley. En ello actúan con fuerza proporcional las relaciones de poder. El que más puede más influye. Esto sí, esto no. Empeño de críticos, publicistas y marchantes.

Pesan muchas cosas. Con fuerza mayor, la circunstancia histórica, la sensibilidad colectiva, el estado de la cultura. Cuando la sintonía y el efecto directo de la obra sobre ellas imponen, todos terminan obedeciendo. Es contagioso. Los impresionistas en París, por ejemplo. Claro, no todo “arte” de temporada trasciende. Algo logra vigencia generacional y muy, muy poco se hace intemporal, referencial, clásico.

“Manolete fue el torero del fascismo” dijo con descaro Luis Miguel, coetáneo suyo. Igual podría decirse que “El Indio Ceballos” lo fue de la colonia, “El Cordobés” del destape y quizás haya uno por ahí que será el de como quiera que rotule la posteridad nuestro tiempo. Ya mucho fan proclama su ídolo.

El asunto es que ahora, época del arte desechable, hasta en el toreo donde el artista es la obra, se intenta más reemplazar la falta de creatividad, expresión auténtica y originalidad, con espectacularidad, manierismos y extravagancias.

Robar atención, escandalizar, sorprender ya que no conmover. Eso renta por temporadas, pero no dura. No se puede descrestar a todos todo el tiempo. Abril traerá otra vez a Sevilla, novelería, verdad, esnobismo, autenticidad, oropel, esencia. Tendrá que diferenciarlos. Para seguir siendo meridiano, digo.

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