sábado, 26 de mayo de 2018

Olé..Real Madrid. Los mejores vuelven a hacerlo: ¡La Decimotercera es blanca!



El Real Madrid se impuso al Liverpool en la final de la Champions por 3-1.

Los mejores vuelven a hacerlo:
 ¡La Decimotercera es blanca!

3-1: Ganar, ganar y volver a ganar

Quillo Barrios - 26 mayo, 2018
Algún día miraremos hacia atrás y recordaremos que el Real Madrid firmó una época gloriosa y seguramente irrepetible en la Champions League. Durante mucho tiempo escuchamos las batallas y crónicas de aquel Real Madrid que conquistó cinco Copas de Europa consecutivas. Lo veíamos lejano, en ese blanco y negro inalcanzable, pensando que la gloria de mediados del Siglo XX no se repetiría, ni por asomo, en color. Pero el Real Madrid se propuso, un día cualquiera de 2014, hacer historia y ha superado el reto. Cuatro Champions en cinco años suponen el mejor ciclo de un club europeo en las últimas seis décadas.

Fue un partido extraño el disputado ante el Liverpool. Los de Klopp mordieron desde el inicio, pero el Real Madrid, sostenido por Varane y Sergio Ramos -final de época la de ambos-, aguantó los embistes del entusiasta equipo inglés. Faltaba fluidez y protagonismo con el balón, aunque eso no castigaba a un Real Madrid sereno. Sólo Casemiro, errático, desnudó las pocas carencias del campeón.

Benzema, cuya final será recordada como uno de sus partidos más completos, marcó tras un error grosero de Karius. El 1-0 nos situaba en un guión perfecto para caminar hacia Cibeles, pero Mané aprovechó una jugada a balón parado para poner el 1-1. Volver a empezar, aunque sin Salah -lesionado- y con un Liverpool evidentemente mermado físicamente.

En la reanudación, el Real Madrid, al igual que hizo en Cardiff en 2017, salió a mandar, consciente de su superioridad y de que lo tenía de cara para superar al Liverpool. Zidane quitó a Isco y metió a Bale, cuya media hora ya está dentro de los libros dorados de la historia del club blanco. El galés no llevaba ni cinco minutos cuando conectó un remate antológico, a la altura de Zidane en Glasgow y Cristiano en Turín, para llevar el 2-1 al marcador. Instantes después, un latigazo suyo desde lejos supuso el 3-1 definitivo gracias a un nuevo error de Karius, que acabó llorando y pidiendo disculpas a su afición.

Ya son trece. Y lo mejor no es el número, ni haber ganado tres consecutivas o cuatro de las últimas cinco. Lo realmente increíble es que en septiembre nos volveremos a marcar como objetivo ganar la Champions League. Sólo el Real Madrid puede obsesionarse con lo que otros consideran imposible. Larga vida al Rey.

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