lunes, 28 de mayo de 2018

SAN ISIDRO 2018. MANSOS Y VALIENTES A CARTA CABAL / por Antolín Castro


Los más valientes que han hecho el paseillo en San Isidro. Foto: Plaza1


Máximo respeto para los toreros de esta tarde. Ellos representan el más alto nivel del valor, lejos de los arrimones con ventaja. Valientes a carta cabal. Gracias a todos ellos.

MANSOS Y VALIENTES A CARTA CABAL

S.I.18.-  En el mundo de la Tauromaquia los calificativos de mansos y valientes son muy usuales. Cada día se manejan dichos vocablos para identificar aspectos de los toros y de los toreros. Nada de extraño tiene por tanto.

Hoy, sin embargo, es muy diferente. Hoy los mansos han sido seis, pero mansos a carta cabal, sin paliativos, sin poder extraer nada de su comportamiento que fuera beneficioso para el toreo. El encierro de Dolores Aguirre ha tenido mucho de dolores… de cabeza para los hombres que han tenido que ponerse delante.

Esos hombres, vestidos de oro o plata, han sido valientes a carta cabal. Han competido en cabalidad con los seis mansos. Es decir, quién da más los mansos o los valientes. El resultado, pienso yo, se ha inclinado a favor de los valientes toreros. Aunque solo fuera porque con ese calificativo se puede siempre esperar más de ellos; con los toros corridos ni se ha podido mejor comportamiento, ni se espera que en otras manos hubieran podido lucir de distinta manera.

Los mansos, además de mansos, fueron peligrosos. Peligro desde su negativa a ser bravos, han desarrollado un comportamiento de huida pero también de arreones asesinos. Como ejemplo el segundo, tras de recibir la estocada de Venegas se ha lanzado a por él con tal furia que su arreón ha recorrido veinte metros hacia el centro del ruedo, donde ha caído sin puntilla. Habíamos visto arreones pero ninguno de esta intensidad y recorrido.

Como ejemplo de mansos indubitados ha sido el sexto, tras de no pasar por los trastos que se le ofrecieron, se fue a tumbar a la puerta de chiqueros. Allí hubo que hacer labores de levantamiento para que Gómez del Pilar entrara a matar. Otro comportamiento de manso redomado.

Los valientes tienen nombres y apellidos. Esos se corresponden con la terna: Rubén Pinar, José Carlos Venegas y Gómez del Pilar. Los tres, con sus distintas cualidades, han solventado las difíciles papeletas que han tenido delante. Diríamos incluso que esa solvencia la han puesto de manifiesto en todos sus trasteos. Ahí hubiéramos querido ver a los toreros llamados poderosos y dotados de técnica sin igual. No los veremos porque hoy era un día de valientes y ellos se cuidan de ponerse delante de este tipo de toros. 

A los nombres de los tres citados, añadimos a las cuadrillas que han estado también valientes y profesionales. Pero no podemos dejar escapar el destacar a uno de ellos: David Adalid. Él cosechó la mayor ovación de la tarde por su actuación en banderillas en el quinto. Nada de hacerlo decorosamente, lo ha hecho con la máxima exposición, como si estuviera delante de una de Domecq. Enhorabuena a un torero al que se le da poco cuartelillo últimamente.

Máximo respeto para los toreros de esta tarde. Ellos representan el más alto nivel del valor, lejos de los arrimones con ventaja. Valientes a carta cabal. Gracias a todos ellos.

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