miércoles, 18 de julio de 2018

LIBRO: Por la calle Alcalá hasta Las Ventas, magnífica obra de Ángel González Jurado


          
El autor del  Libro Por la calle de Alcalá

Ángel González Jurado ha manejado con desmedida soltura las fechas, lugares, establecimientos, anécdotas y tres mil apéndices más que podríamos añadirle a dicho libro para que nadie quede indiferente al respecto; como digo, los de Madrid le adorarán mientras que, los de provincias como es mi caso, le daremos las gracias por mostrarnos tanta y bella información de ese Madrid que adoramos.


ÁNGEL GONZÁLEZ JURADO: 
Por la calle Alcalá hasta Las Ventas

Cansado de dirimir pleitos y autos de toda índole en su faceta como letrado, Ángel González Jurado decidió olvidarse de su cuerpo para rendirle pleitesía a su alma que, como se ha comprobado, no era otra cosa que escribir un librito como él confiesa, de los lugares más emblemáticos de Madrid y, sin duda, para mostrar, en el mismo, su pasión por la fiesta de los toros; digamos que, ha llevado a cabo un binomio casi perfecto puesto que, si los madrileños que lean su libro quedarán extasiados, los aficionados a los toros que hagan lo propio saborearán miles de anécdotas al respecto que les harán sentirse como en la gloria.

Un libro como el que ha narrado González Jurado, POR LA CALLE DE ALCALÁ, solo podía firmarlo un madrileño auténtico, un gato en el sentido más hermoso de la expresión puesto que, es así como se les conoce a los madrileños de toda la vida. González ha indagado en bibliotecas, hemerotecas, ha conversado con infinidad de personas para recabar la maravillosa información que nos muestra en semejante libro, un cántico costumbrista de la época narrado por un autor de nuestros días.

Ángel González Jurado ha manejado con desmedida soltura las fechas, lugares, establecimientos, anécdotas y tres mil apéndices más que podríamos añadirle a dicho libro para que nadie quede indiferente al respecto; como digo, los de Madrid le adorarán mientras que, los de provincias como es mi caso, le daremos las gracias por mostrarnos tanta y bella información de ese Madrid que adoramos. Mostrarnos la Puerta del Sol y la calle Alcalá desde los inicios de 1800 hasta la actualidad, su trabajo no es tarea baladí, todo lo contrario puesto que la información que el autor ha recabado es la que ha querido compartir con todos sus lectores que, como he podido saber, ya son legión por el foro.

González Jurado admiraba a Antoñete por ser un torero al que conoció y trató, pero todos los toreros nacidos en la Villa y Corte, todos tienen su espacio natural en este libro que, para mayor fortuna, en el mismo se nombran a cientos de toreros que actuaron en Madrid y, de algún modo, para muchos de los que de Madrid hicieron su morada. Sin más dilación, mejor será que nos lo explique el autor en este diálogo que mostramos a continuación.

-Tengo la sensación, señor González Jurado que, su libro, POR LA CALLE DE ALCALÁ, me recuerda a Esperanza Roy en aquel musical maravilloso en sus años de mayor esplendor. ¿Qué tiene la calle Alcalá de Madrid para ser la calle más famosa de España? Faltaba usted para terminar de engrandecerla.

-¡Oh Esperanza Roy!. Casi nadie al aparato. ¿La calle de Alcalá la más famosa, dice Vd.? No es eso lo más importante: la calle Alcalá no tiene sólo fama, tiene Arte, tiene Casta, tiene Historia e historias, tiene Torería, y paseándola hasta deja buen sabor de boca. Digo bien.

-Tras leer su bello libro, amigo, no tengo claro todavía si he leído lo que se dice un libro de toros o un libro que me habla de Madrid en su calle Alcalá como de la Puerta del Sol. ¿Será que usted ha sido tan avezado que ha querido contentar a los aficionados a los toros y a los amantes de la estadística al respecto de Madrid?

-No he pretendido contentar ni a unos ni a otros. Yo sí que estoy contento de que este juguete, que lo llamo, haya satisfecho a los sufridos amantes de los toros y a los que no lo son. Hay lectores que me han dicho que el inconveniente es que trato poco el tema de los toros, y hay otros que me han dicho exagero la presencia de toreros. En todo caso sí me dicen que precisamente lo que les gusta es que han encontrado variados lugares y personajes ajenos y próximos a nuestra afición y que han venido a evocarles tiempos y vivencias.

-Su narración costumbrista es la que me ha cautivado. ¿Qué le motivó para mostrarnos esos recovecos hermosos de Madrid, los que eran todo un paradigma de la capital de España y que ahora son puros recuerdos?

-¿La motivación para mostrar lugares y recuerdos? Pues leer, pasear esos lugares, y “gustarse uno” paseándolos con personas que les interesa lo taurino y que les interesa Madrid, hablar con personas mayores, tener amigos y que éstos te ayuden en encontrar lugares.

-Deje que le diga una cosa, ¿ser de Madrid es un título ante el resto de los españoles? Y se lo pregunto con todo el cariño del mundo.

-No es un título ser de Madrid sólo por haber nacido en Madrid. Ser de Madrid es muchas más cosas, entre ellas saber ser consciente, permítame un repetido tópico, de que Madrid es un crisol para los españoles y para otros ciudadanos del mundo, donde pueden fundirse todos aquellos (hoy se dice también todas aquellas) que en Madrid buscan vivir y que incluso quieren que aquí nazcan sus hijos. En Madrid si te piden el carnet de identidad nunca es para comprobar cuál ha sido tu lugar de nacimiento, y si por casualidad lo ven te hablarán de lo excelente que es el lugar donde has nacido y te dirán el interés que tienen en volver allí o en conocerlo si es que antes no han estado.

González Jurado en la presentación de su libro

-Dice uno de nuestros sabios axiomas que, DE MADRID AL CIELO. Se lo pregunto a usted que es del foro ¿qué tiene Madrid que no tengan las demás ciudades de España?

-¿Qué tiene Madrid? Aparte lo que ya hemos dicho, pues ni más ni menos que lo que tienen otras ciudades; cada ciudad tiene sus propias cualidades, y si no escuche a cualquiera de Sevilla, de Barcelona, de Alicante o de Zaragoza. Lo que pasa es que los madrileños no tenemos forzosamente que presumir de Madrid, se nos da por añadidura. Hay una cosa muy graciosa que he oído decir en castizo, y es algo así como que en Madrid no tenemos que apagar el móvil para que no suene; lo dejamos en Callao junto al Corte Inglés. Es una broma.

-Cuenta usted anécdotas bellísimas en su libro al respecto de los toros que, sin distinción, todas me han cautivado. De todos los personajes taurinos que usted nombra, ¿a cuál destacaría por encima de todos?

-¿Un personaje del libro?; ¿y taurino? Bueno pues, Clarito. Don César Jalón crítico taurino en el Liberal y en Informaciones, Ministro de Comunicaciones que fue durante 5 o 6 meses en el gobierno Lerroux en plena Segunda República, y autor de unas Memorias (taurinas) que fue el texto que inicialmente me sirvió para centrarme en esos lugares, de la Puerta del Sol, de la calle Alcalá, de la de Sevilla, o la de Cedaceros y Los Madrazo. A partir de esas Memorias se descubren a otra mucha gente: toreros, empresarios del ramo y de otros ramos, apoderados, hombres de las cuadrillas, e incluso otros artistas y antitaurinos. Además recomendaría leer o releer de nuevo esas Memorias, agotadas claro está desde que inicialmente se editaron allá por el año 1972, a cualquier amante de los toros y a cualquier amante del centro de Madrid.

-¿Siente usted nostalgia por tantísimos lugares que conoció en Madrid y que ahora son puro recuerdo?

-No es nostalgia. Hay que adaptarse a los tiempos. Además tenga en cuenta, Pla Ventura, que mi juguete arranca como a mediados del siglo xix cuando aún ni siquiera mis bisabuelos habían nacido, por lo que buena parte de esos lugares ni de esos personajes los he vivido yo.

Sí es verdad que he sentido nostalgia cuando he evocado algún lugar como por ejemplo el Bazar de la Unión o el Autoservicio (self service se dice hoy) Tobogán, pero más aún porque fui casi de la mano de mis padres y de mi hermana mayor, quienes lamentablemente ya no están entre nosotros ninguno de los tres.

González Jurado con un amigo

-Usted que es un aficionado cabal y que acude con mucha asiduidad al “templo santo” del torero, es decir, Las Ventas ¿cree usted que está bajando el nivel de exigencia de dicha plaza?

-Sí, ha bajado, y gracias por lo de aficionado cabal. Tal vez ello sea conforme con la evolución de los tiempos, tal vez con el sistema social actual. Le digo más sin irnos a la prehistoria: hablemos de hace 50 años atrás por ejemplo, entonces el público de la Plaza de Madrid era fiel a la cita que tenía todos los domingos y algunos jueves del año con la plaza de toros, iba a los toros todos los días que se pegaba un cartel en la pared de la Plaza. Eran personas que vivían en la ciudad y alguno más de algún pueblo de alrededor, lo cual significaba que había un criterio de una gente más bien aficionada que viajera. Cabales. Ello significa, como no, ha podido cambiar el nivel de exigencia. Le digo.

Hoy ir a la Plaza de Madrid es muy fácil, no es cara y se puede volver en el día, después de ver el espectáculo, desde cualquier lugar de España e incluso del extranjero: hay coches particulares, servicios públicos y hasta aviones para que vengan ciudadanos de cualquier lugar bastando sólo que haya un acontecimiento, o un cartel mediáticamente interesante. Eso, como no, significa modificar la “personalidad” de la plaza, la de aquel público fiel a la corrida de los domingos y fiel a unos criterios derivados de esa “personalidad”; y se modifica, como no, el nivel de exigencia, ¿no es lógico?: es triste pero es lógico.

Sala repleta en la presentación del libro POR LA CALLE DE ALCALÁ

-En pocas palabras, ¿qué le diría usted a un lector para que leyera POR LA CALLE DE ALCALÁ?

-Lo que dice mi amigo José Ramón Fernández de Cano en el prólogo. Léanlo.

También podría decirles que “por la calle de Alcalá….” Es un pequeño paseo de menos de 800 metros que incluye la Puerta del Sol, y que por las dos aceras, con un poco de imaginación, va a encontrarse el lector con lugares y personajes de los que existían de hace un siglo y medio para acá. Que se va a encontrar con toreros, con intelectuales, con artistas, con cierta bohemia, y hasta con canallas…, que algunos son nacidos en Madrid y otros no. Además les diría que el libro se está leyendo, y que ha gustado a la gente. Creo que harían bien en leerlo.

-¿Qué reacción cree usted que pueda tener su libro si este cae en manos de un anti taurino?

-Hay distintas clases de antitaurinos como las hay también de taurinos. Hay personas a quienes no le gustan los toros y no van, como a mí me pasaría, seguramente, con el criquet, pero no por ello tratan de hacer desaparecer un espectáculo que es medio de vida para muchas personas además de una forma de conservación de un hábitat natural para el mantenimiento de una especie que se extinguiría en otra caso, cual es el toro de lidia.

El antitaurino utiliza mucho como argumento para la abolición de los toros, porque pretenden la abolición, el de la sangre; y la sangre, que la hay, no es mayor que la que se provoca con el consumos de otras clases de carne o del pescado, ni tiene mayor riesgo para otra clase de animales que eliminan a los insectos para que no ataquen a lo verde y así poder consumir verduras libres de esos insectos.

En mi juguete, en mi libro, he reparado después de escribirlo antes no lo había tenido en cuenta, en que no hay ni una gota de sangre como tampoco hay ninguna palabrota. Bueno sí hay una: “se sienten coño”, y se voceó en nuestro congreso de los diputados ante un ilustrísimo auditorio por un teniente coronel de un cuerpo de la policía del Estado: un 23 de febrero de 1981. 

Ángel González Jurado en la solapa de su libro, foto y texto

-Permítame la lisonja por decirle que, gracias a su libro, he paseado por la Puerta del Sol y por la calle Alcalá como nunca antes lo había hecho. ¿En qué consiste la fórmula de su éxito, al menos en lo que a mi sentir se refiere?

-No puedo tener fórmula para el éxito porque no he buscado el éxito. Me alegra enormemente su lisonja, Pla Ventura, y me gusta que haya disfrutado durante ese paseo, eso sí es lo que pretendo que guste, que se disfrute con los lugares y con los personajes con los que uno se encuentra durante ese paseo. El libro está hecho con una enorme dedicación a él y con una gran satisfacción mientras lo estuve haciendo y buscando documentación. No hay fórmula.

-Mucha nostalgia nos ha producido su libro pero, ¿qué habrá tenido que suceder para que se han perdido miles de establecimientos de antaño para recabar ahora en tiendas snob y otras veleidades? Se lo digo porque, como usted sabe, el Café Gijón es uno de los establecimientos más antiguos de Madrid y, a Dios gracias, ahí lo tenemos.

-¿Qué ha sucedido? Pues que la vida es así. Si en lugar de irnos siglo y medio más atrás nos hubiéramos ido a diez siglos antes, también veríamos que habían desaparecido de aquellos lugares iglesias románicas, posadas, mesones, estaciones de diligencias, baños públicos, carros y carretas. Cierto que es un lujo que se mantenga el Café Gijón por ejemplo y como Vd. bien dice, pero no tenemos garantizado ni mucho menos que el café perdure por los siglos. Existe el monstruo de la piqueta y el monstruo de la banca y los negocios. Hemos de ser conscientes de que por mucho que nos duela ni las personas ni las cosas somos perennes.

-Veo que cita usted mucho a Vicente Pastor, El chico de la Blusa. ¿Qué le han contado de este torero que no tuviera, por ejemplo, Marcial Lalanda?

-Sí es verdad que cito repetidas veces a Vicente Pastor pero no es de forma deliberada, es una casualidad. Hombre, Pastor era un torero nacido en el Centro, en Embajadores, y tal vez por ello se moviera más por la zona que trato, y Marcial vive largo tiempo en la zona que nace, en Vaciamadrid, a la salida de la ciudad por la carretera de Valencia. Cierto es que Marcial se integró perfectamente en la vida del “foro”, pues fue vecino de Chamberí e incluso vivió en la Plaza de la Cebada, y hasta produjo una película de cine en la que aparece como actor y hay escenas filmadas en la Plaza de Toros Vieja, lo que hoy es el Palacio de los Deportes. Y el título de la película: Pues “Viva Madrid que es mi pueblo”. Nada tengo en contra de Marcial, al contrario y le he conocido personalmente.

-Confiesa usted que POR LA CALLE DE ALCALÁ es su ópera prima al respecto de la escritura. ¿Habrá un segunda parte en la que usted nos muestre otras calles ejemplares de Madrid?

-No, creo que no, aunque casi nada se puede asegurar. Yo, amigo Luis Pla Ventura, mal que mal sé escribir demandas o alguna clase de recursos por razón de mi profesión, pero…. a pesar de la satisfacción que me ha producido publicar el juguete y el que ahora Vd. me atienda a través de Opinión y Toros, me ha resultado muy difícil documentarme y escribir con respetos de esas dos cosas a las que tanto quiero: de mi Madrid, aunque sea de una pequeña parte de sus lugares y de sus personajes; y de los toreros.

-Muchas gracias, señor González Jurado. Que Dios le bendiga y le guarde.

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