domingo, 13 de enero de 2019

MANIZALES - 7ª DE FERIA El festín de los ídolos / por Jorge Arturo Díaz Reyes



Todos a hombros. Foto: Camilo Díaz

En mano a mano goyesco, conmemorativo del centenario de Ernesto Gutiérrez, Ponce y El Juli clausuraron la feria con  tremenda fiesta, saliendo a hombros con el ganadero y repartiéndose tres y cuatro orejas respectivamente, de un encierro inagotable y de inmarcesible nobleza. 


El festín de los ídolos

Manizales, Colombia, 1 12 19
Las dos figuras idolatradas aquí, encontraron en las pobres encornaduras, la bondad suprema y las limpias, humilladas e infinitas embestidas de los Gutiérrez el material más propicio para un festín de toreo, casi de salón. Cada uno abrió su libro y lo recitó según su propia personalidad. El primero la sutileza y el segundo la contundencia. Pero en ambos la maestría y la estética liberadas de necesidades épicas. Aunque sin impunidad, pues ambos fueron cogidos aparatosamente.

¿Por qué cogidos, siendo tan diestros y ante toros tan amigables? ¿Exceso de confianza? ¿Vehemencia competitiva? ¿Un espasmódico déjà vu santacolomeño de sus enemigos? Quizás todas las anteriores. Lo cierto es que ambos estuvieron al borde de algo grave y escaparon indemnes. Eso quizá contribuyó a enseriar las cosas que parecían demasiado fáciles y avivar las emociones.

Enrique Ponce, construyó en sus tres turnos faenas cuya primoroso acabado cubría las vigas de la estructura técnica. La suavidad acoplada de toros y torero embelesaron la soleada y pletórica plaza. El coro multitudinario tronaba ¡Torero, torero! y cantaba Pooonce, Pooonce, cuando finiquitaba la mejor, la tercera y los músicos le tocaban el pasodoble excepcional “Feria de Manizales” que está tarde sonó más que todos; cuatro veces, dos para cada uno. 

No voy a describir su torear, conocido por todos y patrimonio ya de la historia. Solo digo aquí que al primero lo liquido con estocada de oreja, que al tercero le anduvo al unipase, perdiendo pasos tras cada embroque hasta una espada desprendida que requirió cruceta y aviso, desatando un contrapunto entre parciales y palco por la peluda que no se concedió. Al quinto le ligó una completa coreografía en la que no faltaron las norias triplevuelta ni las poncinas que causaron delirio. El aviso coincidió con la caída del toro, la escandalera, las dos orejas y la ya mencionada cantata de adoración.

“El Juli”, prolijo con la capa, tanto en las tandas de saludo como en sus proverbiales quites de los cuales el culmen fueron las cuatro lopecinas y dos medias al sexto, el más decorosamente presentado. De muleta, destacó la obediencia de sus tres, unciéndolos en redondo y en círculos y círculos repetidos resueltos con martinetes y otros remates. También hubo coro para él de “Juli, Juli”. Su toreo sanguíneo y arrebatado contrastaba con la serena precisión de su alternante. 

Al segundo le pinchó arriba sin soltar, antes de un espadazo trasero letal. El cuarto fue el mejor estoqueado de la corrida, y al sexto, al cual administró pases de todas las marcas, le pinchó en medio de una batahola indultadora, para luego rodarlo con estocada trasera pero fulminante y recibir las últimas dos orejas de la tarde y dar paso a  una fiesta de padre y señor mío, con su alternante y el ganadero en hombros en medio del clamor de la multitud que no quería irse de su Monumental.

Así murió la feria. Los toros, cornicortos, mucho, en diversas versiones, gachos, capachos, vueltos, brochos.  Entre el estruendo de la celebración feliz, mientras le daban vuelta al ruedo al sexto, Guillermo Rodríguez pasó por el callejón y me dijo —Este es el toro de Gutierrez, qué le vamos a hacer—- Y yo pensé, no solo de Gutiérrez, de Manizales. Pues entre anoche y hoy echó a este ruedo trece reses que produjeron los dos más concurridos y triunfales festejos de la temporada colombiana, sin contar los seis de Cali, que ganaron el trofeo al mejor encierro, con lo cual harían diecinueve, uno tras otro. Sí, qué le vamos a hacer.
  • FICHA DEL FESTEJO

Sábado 12 de enero 2019. Plaza Monumental de Manizales. 7ª de feria. Sol. Casi llleno.
Seis toros de Ernesto Gutiérrez (en Santacoloma-Murube), pobres de cara, dispares de volumen y romana, muy nobles y con mucho fondo. Aplaudidos en el arrastre 1º, 2º, 4º y 5º. El 6º, premiado con la vuelta al ruedo
Enrique Ponce, oreja, vuelta tras aviso y petición, y dos orejas
“El Juli”, oreja, oreja con petición de otra y dos orejas

Incidencias: Saludaron Emerson Pineda y Héctor Fabio Giraldo, tras parear al primero.

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