sábado, 23 de marzo de 2019

¡No nos rindamos sin lucha! / por Paco Mora


 ¡Ni un voto para los abiertamente enemigos
 del arte de Cuchares!

¡No nos rindamos sin lucha!

Paco Mora
Me niego a aceptar que la guerra a muerte que mantienen contra el toreo determinados políticos y una panda de zarrapastrosos que incluso quieren cambiar de sexo a Cristo, se pueda ganar poniendo la otra mejilla. Somos muchos los miles de españoles de todos los colores políticos, extracción social y diferente fortuna, los que amamos la Fiesta de los Toros y no tenemos porqué plegarnos humildemente a los ataques permanentes, zafios e incluso violentos, de palabra y obra, de que nos hacen objeto esos especímenes.

Y solo porque son tan necios que creen que con su actitud van a ganar más votos que presentando ideas, programas y actitudes sociales, que saben que no podrán mantener después de las elecciones ya cercanas en el horizonte del país. El caso es sentarse en la poltrona y asegurarse la bicoca aunque sea solo por cuatro años. Esa es la cruda realidad. Si estuvieran seguros de que los aficionados somos más, y les íbamos a votar a ellos, defenderían la Fiesta Brava como gato panza arriba.

La verdad es que quienes nos han gobernado durante muchos años, tampoco han hecho casi nada por la fiesta más española de todas las fiestas. Pero al menos no nos han demostrado su inquina atacándonos como hacen los declaradamente anti taurinos. Estos, que nos hacen objeto de su beligerancia cada día, están localizados en su mayoría en determinados partidos políticos. Demostrémosles el día 28 de Abril que como demócratas que somos -no en vano el toreo es el espectáculo mas democrático del mundo- sabemos utilizar nuestro voto para defender aquello en lo que creemos. ¡Ni un voto para los abiertamente enemigos del arte de Cuchares!

Estoy seguro que estarán de acuerdo con tal actitud ante las urnas, los espíritus de García Lorca, Rafael Alberti, Ramón Rubial, Pepe Díaz, María Aurelia Campmany y muchos otros personajes, cuyos nombres están en la historia de la política o de la literatura española, y fueron grandes aficionados sin ser precisamente unos “fascistas” en el lenguaje ahora resucitado por tanto jovenzuelo que se cree de izquierdas, solo porque se dedican a combatir todo lo que huele a español. Seamos conscientes de nuestra fuerza, y utilicémosla...

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