lunes, 22 de noviembre de 2021

Pensando ya en el 2022 / por Antolín Castro


Podríamos pensar en Agapito Rodríguez, aquella figura de la puntilla que tenía la plaza de Las Ventas, pero hace ya tiempo que se nos fue. Sin embargo, recuerdo ahora aquél ángel de la guarda llamado Domingo Navarro, quién protegía la lidia de todo mal y era tan eficaz con la puntilla que le echamos de menos más que nunca.

Pensando ya en el 2022

Madrid, 21 Noviembre 2021
Presumiblemente seguiremos de pandemia, aunque muchos creen, parece, que están siempre de parranda.

No es igual. Con su actitud, esa de estar de parranda, ponen en peligro cuanto deberíamos esperar que suceda en el próximo año. El control del virus, cuanto más cerca lo vemos, más descuidados nos pilla a la vuelta de la esquina.

No voy a dar lecciones ni de inmunología, como tampoco de conocimientos científicos sobre los efectos de los virus, pero a pie de calle observo cómo nos gusta olvidar que al dichoso virus nadie le ha dado la puntilla todavía. En esas condiciones sus arreones mantienen latente el peligro.

Del mismo modo que el puntillero siempre permanece alerta con su capotillo por delante, y eso que al toro se lo encuentra echado, de igual modo la mascarilla debemos mantenerla por delante para evitar los arreones de quien todavía está vivo.

Mis letras han derivado, sin querer, hacia lo taurino, encontrando un símil más de los que el rico vocabulario de la tauromaquia nos proporciona. En varias ocasiones se ha refugiado en tablas, pero no descubre lo suficiente como para que el puntillero acierte con su final. El virus huye del puntillero o, quizá, es que no existe ese puntillero.

Podríamos pensar en Agapito Rodríguez, aquella figura de la puntilla que tenía la plaza de Las Ventas, pero hace ya tiempo que se nos fue. Sin embargo, recuerdo ahora aquél ángel de la guarda llamado Domingo Navarro, quién protegía la lidia de todo mal y era tan eficaz con la puntilla que le echamos de menos más que nunca.

Aunque fuera por un día debería regresar Domingo para asestarle esa puntilla que tanta falta nos hace. Si además de buen puntillero era el ángel de la guarda, nadie mejor que él para que nos salve y nos guarde a todos de ese mal.

Domingo Navarro 'el ángel de la guarda'

Confiamos que la pandemia no se agrave con tanta parranda, que seamos más prudentes y vigilantes. Que el 2022 recuperemos la normalidad deseada y que nuestras ferias vuelvan al calendario de forma que la Fiesta puede dar pasos adelante y no solo de lado, cuando no hacia atrás.

En todo lo demás, ya sea el juego de los toros o las actuaciones de los toreros, no va a intervenir ni el virus ni el ángel de la guarda, por lo que serán ellos los que asuman su compromiso con la integridad del toro y la autenticidad de su toreo.

Mientras tanto, lo que deseamos y necesitamos, lo más urgente posible, es la intervención de un buen puntillero.

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