miércoles, 31 de enero de 2024

No tienen dignidad / por Pla Ventura


"..Tras dos años cerrada dicha plaza por cuestiones políticas y con todo lo que ha costado de forma legal que pudiera reabrirse el coso más grande del mundo, llegado el momento, el festejo debería de haber tenido tintes épicos, como si de una epopeya se tratare y, la realidad nos ha mostrado todo lo contrario.."

No tienen dignidad

Pla Ventura 
Toros de Lidia/31 enero, 2024
Tras todo lo que hemos podido saber al respecto de la reapertura de La México, la Monumental de Insurgentes como se le conoce en el DF, cualquiera se pone a llorar ante todo lo que allí ha sucedido. Tenemos claro que, tanto en España, México y en cualquier otro país, los empresarios lo que pretenden es llevarse el dinero calentito sin pararse a medir las consecuencias posteriores que sus desacatos puedan producir. Tras dos años cerrada dicha plaza por cuestiones políticas y con todo lo que ha costado de forma legal que pudiera reabrirse el coso más grande del mundo, llegado el momento, el festejo debería de haber tenido tintes épicos, como si de una epopeya se tratare y, la realidad nos ha mostrado todo lo contrario.

Fijémonos que, La México llevaba muchos años sin llenarse, si no recuerdo mal el último diestro que lo consiguió fue José Tomás, que ya ha llovido desde entonces. Los empresarios, sabedores de dicha cuestión, una vez que habían obtenido el “beneplácito” de las autoridades para que se celebrasen festejos de nuevo en El Embudo, en vez de buscar por todos los medios del éxito para dicha corrida trajeron los “Juanpedros” mexicanos a su ruedo, sabedores de que, con dicho bicornes, el fracaso apuntaba desde lejos. Como vimos, corrida descastada, sin el menor atisbo de bravura, por ende, sin la menor trasmisión ni posibilidades de éxito.

Desde luego, la empresa, si tienen vergüenza deberían de estar llorando sin cesar al ver que se llenó el coso, algo inaudito pero que, como es lógico, esos aficionados que se sintieron defraudados dudo que vuelvan al siguiente festejo. 

Lo del domingo pasado era un acontecimiento de época y, desperdiciar una oportunidad de oro para darle grandeza a la fiesta, eso es un crimen en toda regla. 

El triunfo no puede llegar nunca si no hay toros de verdad que puedan sustentarlo. Y en la citada ocasión no los hubo y, estoy en lo cierto porque todas las opiniones que hemos leído, empezando por nuestra compañera Alexa Castillo y terminando por el último redactor de todos los diarios mexicanos y demás páginas Web, todo el mundo ha coincidido en lo mismo, un fracaso con estrépito que a los únicos que ha favorecido ha sido a los anti taurinos que pululaban alrededor de la plaza.

No hace falta ser muy listo para intuir que, el primer culpable del desaguisado no era otro que Roca Rey que, como dijeron, acudió a México para llevarse la plata y, como quiera que Dios es justo, en el pecado llevó su penitencia, pitos y bronca y un toro al corral. Un dislate en toda regla porque, Roca Rey, por la capacidad que tiene como lidiador puede con cualquier clase de toros pero, amigos, les puede más la comodidad que la decencia de enfrentarse a una corrida encastada que es lo que debería de haber hecho el peruano en el país azteca. Ahora, como dicen, Roca Rey se anunciará en Sevilla con los toros de Victorino Martín, lo que demuestra que, si quiere, puede; pero en México no quiso.

Tanto en España como en México siempre nos hacemos la misma pregunta. ¿Por qué la gente ha desertizado de las plazas de toros? Está clarísimo. El festejo al que aludimos es la prueba evidente de que la gente esté harta de sentirse engañada y prefieren quedarse en casa tan ricamente. La corrida, de haber sido encastada y como la ocasión requería, hasta puede que los diestros no hubieran triunfado por haber fallado con la espada pero, no era el caso. Allí no se podía triunfar porque si no hay toros, por mucho esfuerzo fingido que haga el torero, todo queda en el vacío de la nada.

En México se llevó a cabo el axioma de siempre, corrida de expectación, corrida de decepción pero, estaba clarísimo por los animalitos que se habían elegido para el festín de Roca Rey que, al final, como todo el mundo sabe, acabó como el rosario de la aurora. Confiemos que en los sucesivos espectáculos anunciado salga el toro bravo y encastado, algo que dudamos mucho puesto que, como ocurre en España en las ferias de tronío aparecen siempre los toreros más postineros, pero, el toro, siempre se queda en las dehesas. Y luego se quejan de no vaya la gente a los toros.

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