martes, 4 de mayo de 2010

¿DÓNDE ESTÁ LA GENTE? / Por Ignacio Ruiz Quintano

Un toro de "Partido de Resina" que ya no se verá en "San Isidro"



"....Apenas un cuarto de aforo de la plaza de Las Ventas, como el reunido para ver el corridón de «pablorromeros» que los responsables del nuevo Bien de Interés Cultural echan a los turistas, mientras que para los abonados de feria se reservan todas las dinastías de Domecq que pastan en las eras de España...."


IGNACIO RUIZ QUINTANO

Madrid.-Martes, 04-05-10
Ni seis mil manifestantes en los coros y danzas del sindicalismo vertical en Madrid. Apenas un cuarto de aforo de la plaza de Las Ventas, como el reunido para ver el corridón de «pablorromeros» que los responsables del nuevo Bien de Interés Cultural echan a los turistas, mientras que para los abonados de feria se reservan todas las dinastías de Domecq que pastan en las eras de España. Con cinco millones de parados, menos de seis mil manifestantes indica escaqueo generalizado entre los liberados, que no querrían perder el día rabiando contra Ángela Merkel.
¿Y por qué no contra Obama, que manda a los antidisturbios a pegar a los jubilados que protestan contra su reforma sanitaria? ¡Ángela Merkel! También a la goyesca faltó gente, empezando por el palco de la Comunidad en su día grande. En el «Buenas tardes» del programa de mano el consejero de Cultura presentaba la corrida como «la evocación del 2 de Mayo de 1812», y esto restaría público, pues todo el mundo sabe por las novelas de Manuel Halcón que en 1812 las cosas ya estaban bastante encaminadas.
En el «7» no hubo pancartas contra Ángela Merkel, sino contra Domecq. «¡Hartos de tanto Domecq!» En Madrid, de tapadillo, el encaste Núñez ha dado paso al encaste Domecq. «Detrás va Pedro Domecq con dos sultanes de Persia», se dice en el «Camborio». Pemán cuenta la extrañeza de don Pedro, su pariente, y Lorca le explicó que no sabía muy bien por qué iba allí Domecq, aunque calculaba que por la familiar visión de las etiquetas de las botellas Domecq en las juergas flamencas el vinatero jerezano tenía derecho a figurar entre las imágenes gitanas... «Ya se comprenderá que esto es delicioso -reconoce Pemán-, pero lo que no se puede es imitar esto por un poeta que, cualquier tarde, a las cuatro y media, en Sabadell o Reus, escriba un romance donde los nababes y pacas promiscúen en un entierro con el señor Codorníu».
Pues lo que no han hecho los políticos catalanes, lo han hecho los políticos de Madrid.

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