lunes, 28 de junio de 2010

QUITO Y SU AMBIENTE TAURINO / Por Santiago Aguilar

Quito y su ambiente taurino

El gusto por el espectáculo de los toros
marcó la vida y la historia de la ciudad
Por Santiago Aguilar
Especial para el diario Hoy
Publicado el 27/Junio/2010
Quito se caracteriza por el extraordinario ambiente que genera el espectáculo taurino, clima de cordialidad sostenido en la inmensa afición a la fiesta de los toros y en la hospitalidad de los quiteños.
La ciudad durante los días de toros vive una suerte de convulsión, al punto que la rutina de la urbe y su gente se ven condicionadas por la agenda taurina.Este fenómeno no es nuevo, se remite a los primeros espectáculos taurinos coloniales y continua en las "nuevas" plazas de toros, mención muy especial merece la etapa marcada por el funcionamiento de los cosos Belmonte y Arenas con la presencia de toreros españoles que se domiciliaban en la ciudad por largas temporadas y repetían sus actuaciones en una y otra plaza, inclusive en ruedos provinciales.
Uno de aquellos coletas fue el español Mario Carrión, quien actuó en varias corridas junto a su compatriota Victoriano Posada.
Carrión tuvo el acierto de publicar su experiencia ecuatoriana y registrar las circunstancias sociales que rodeaban a los espectáculos taurinos. Citemos a Carrión y volvamos la vista al pasado.
"Mi primera aventura taurina en América se extiende desde el 12 de diciembre del 1956, cuando dejé España rumbo al Ecuador, hasta que en mayo del 1957 pisé de nuevo el suelo español. Esta aventura americana me permitió conocer un acogedor nuevo mundo en donde me realicé como torero, y en donde las circunstancias me permitieron madurar como persona. Después de acomodarme en el hotel, descansé un rato. Este descanso sería quizás el único que tuviera durante dos días y medio antes vestirme de torero, pues "el Pando" y su equipo habían preparado una continua serie actividades para que Victoriano y yo promocionáramos la miniferia, entre ellas una comida con la prensa, visitas a los locales de losperiódicos, entrevistas en los programas de radio, y un almuerzo con aficionados y políticos importantes. Sobre todo, nos impresionó ser recibido en una audiencia en la Casa Presidencial por el presidente del Ecuador, don Camilo Ponce, quien nos dio la bienvenida y nos deseo suerte en el ruedo. Me encontraba a gusto en Quito pues, además de disfrutar de la popularidad ganada en el ruedo, para entonces ya había hecho buenas amistades que transcendían el asunto taurino, con quienes convivía.
El elegante salón del hotel Majestic, en donde Posada y yo residíamos, era uno de los locales más selectos para ir a tomar el té. Así que la mayoría de las tardes nos instalamos en una mesa del salón rodeados de amigos y taurinos. Poco a poco el grupo creció y se convirtió en una informal tertulia taurina a la que se consideraba un privilegio formar parte de ella".
Al margen del relato de Carrión, cabe señalar que los toreros llegaron para actuar en dos corridas los días 16 y 30 de diciembre de 1956.
Su desempeño determinó que su estadía se extienda hasta abril de 1957 con nuevas actuaciones en Quito, Riobamba y Salinas.

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