miércoles, 24 de noviembre de 2010

MÉJICO: TOROS EN JURIQUILLA / Por Jardinero de San Mateo


Foto Tadeo Alcina/Burladero.com
ANTE LLENO TOTAL, CASTELLA EN FIGURA; ARTURO MACIAS  MUESTRA SUS GRANDES PROGRESOS LOGRADOS EN ESPAÑA.

Jardinero de San Mateo
JURIQUILLA,QRO.  Un festejo taurino con un lleno absoluto, la  esperanza de que el éxito acompañe a los alternantes, Sebastián Castella y Arturo Macías, diestros con diferente concepto de la tauromaquia,  reses muy bien presentadas de la vacada hidalguense de Don Fernando de la Mora,  una luna que  asomaba para ver a la Estudiantina de UAQ, estando en una barrera, entre dos capotes de paseo y  a la diestra de una señora ganadera,  doña Laura,  (hierro de Carranco) que cumple a plenitud su delicado oficio,- como lo hacía Doña Celia Barbabosa-, eran un buen presagio para lo que ocurriría en esta plaza,  la más hermosa de México. ¡¡Así aconteció.!!

Corrieron los primeros aplausos para el cronista de toros, Rafael Lozada, “El Chicharrín”, que se despidió  de la pluma, quehacer por demas  complicado en planeta de los toros.  ¿Era  este preámbulo de lo que ocurrirá mañana en la Plaza México? Dos toreros triunfadores, Sebastián Castella, que ha arrollado en esta temporada, va  de triunfo tras triunfo, ubicándose en lo alto del escalafón.  Lo acabábamos de ver triunfar sonoramente en el hermoso coliseo de Nimes, donde desplegó ante sus paisanos ese mensaje  fugaz y extremadamente bello que es su lance con la capa, sus ceñidas y lentas verónicas, su peculiar chicuelina y cuando se encamina al triunfo, el  péndulo escalofriante en  los medios y el manejo de la sarga abajo y   templado para  luego encontrar eficazmente la muerte de sus enemigos.  Repitió en Guadalajara hace tres semanas con un precioso colorado que puso a la plaza de cabeza.  Por el otro lado, un muchacho valiente y decidido, Arturo Macías, que ahora bajo las enseñanzas del maestro Corpacho empieza a asentarse, a imprimir una mejor técnica en su toreo y que cuando arregle su limitación  con el estoque – deja la mano atrás- empezará a cortar orejas a granel, entusiasmando a los muchos que afanosamente le siguen en el país.

 Esta vez quien mostró las grandes alturas a las que ha llegado su toreo fue el Beziers, en su primero, “Catedrático”, bien presentado le dio excelentes tandas con la derecha y otros tantos naturales, aprovechando los momentos buenos de la res.  Remató con dos dosantinas y un pase de pecho que regocijó a la clientela.  Pinchó aunque en lo alto para dejar luego una media  suficiente.  Tuvo la fortuna de encontrarse con el mejor del encierro, el quinto, de la digna estirpe de Saltillo, “Chicharrín”, bien armado, precioso, recibió buen  castigo. Antes  Sebastián había dado tres hermosas chicuelinas, bien ceñidas que fueron muy aplaudidas.  Fue a él con la muleta y lo prendió con una serie de derechazos que exigieron música, pero  prosiguió ésta,  el  “solo” de la trompeta, cuando el verdadero artista estaba en los ruedos.  Siguió toreando en los medios, ante un  animal ejemplar que recibiría el arrastre lento.  Sus naturales, ampliamente coreados, iluminaron la plaza, mientras la luna sonreía ante las hazañas del magnífico lidiador, quien  con temple, arte y magnífica ejecución se dio vuelo por el lado derecho. Ya la gente estaba en el delirio, y  otra vez en los medios un cambiado por la espalda, aguantando la embestida Se sublimaría con los naturales y arreó muleta para dejar una señora estocada en todo lo alto y fue premiado con las dos orejas pero más que todo con el amplísimo regocijo de los queretanos y de muchos que de estados circunvecinos atendieron  el mano a mano. Luego,  salió por la puerta grande.

Arturo Macías no corrió con fortuna con su lote.  Al primero, “Don Poncho”, le instrumentó dos pases por alto sin inmutarse y mostró que hay avances en su técnica, se le ve más cuajado, más sereno y más seguro, pero la res no estaba para florituras, por lo que lo despachó después de dos pinchazos.  Peor le fue con su segundo “Venadito”, toro descastado que se rajó desde el primer momento y al que no quedaba otra cosa que despacharlo, lo que le costó trabajo a Arturo nuevamente.  En su tercero,  volvimos a ver a Macías un tanto arrebatado y por poco es arrollado, cuando   toreaba con la capa  de rodillas.  Conoce y le resultan estrujantes las gaoneras  dio dos de ellas superiores, pero el toro estaba tan distraído como el juez mismo, que daba órdenes con la mano y no como señala el reglamento.  El toro seguía haciendo extraños, mato otra vez con dificultades al irse tras el acero.  Pese a todo,  destacó al  instrumentar  un pase circular y dos manoletinas que provocaron que la charanga local volviera a la clásica “Feria de San Marcos”.  En su afán de agradar, Arturo regaló un séptimo con el que pretendía  alcanzar a Castella,  dejó crudo al burel, con razón, pero prefirió irse por donde le manda su vieja personalidad, citando de rodillas en los medios para dar un par de derechazos que lograron aplausos.  El toro carecía de emoción,  Macías fue muy superior a él.  Volvió a mostrar su limitación con el acero y salió entre algunas palmas.

Ahora veremos en la “Plaza del Continente” y con una ganadería de inmejorables créditos (“Cuatro Caminos”, en la temporada pasada), Xajay, “de qué cuero salen más correas” entre  el  clasicismo y la belleza plástica del francés y el arrojo,  valor y  pundonor del aquicalitense, además,  el reto para un torero de la tierra que debe aprovechar esta espléndida oportunidad para ubicarse en donde su arte lo exige, Fernando Ochoa.

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