lunes, 19 de septiembre de 2011

José Tomás: Octava de la Feria de Abril. El milagro de los cónsules.

José Tomás Martín
Debut sin caballos en Valdemorillo
7 de febrero de 1991

Octava de la Feria de Abril
El milagro de los cónsules.

José Ramón Márquez

Los cónsules han obrado el milagro. Ahí estaban apoyando, que buena falta hacía. Servio Sulpicio Camerino, que comandó la caballería contra los volscos y los ecuos; Marco Minucio Augurino, en cuyo consulado se edificó el Templo de Saturno y se instituyeron las fiestas saturnales; Servio Cornelio Maluginense, que venció en la guerra contra Veyes; Marco Furio Camilo, que derrotó a los galos en la batalla de Alia y a quien Tito Livio llama el segundo fundador de Roma. Viejos cónsules acompañando a la puerta al diosecillo pétreo, que falta le hace a estas alturas la ayuda de los cónsules, de los dioses y de los hombres para enderezar el lío en que se ha metido o le han metido.

El llamado triunfo de Nimes consiste, como la cargante prensa taurina no cesa de repetir, en el corte de diversas orejas. Uno, que tiene vistas algunas grandes faenas en las que no se cortaron orejas, y que busca en los toros más que el corte de aurículas la emoción del cite, la pureza de las formas, la verdad de la estocada y la lucha pareja entre el hombre y la fiera, apenas hace caso de esta cursilería de las orejas y siempre tiene en la memoria al gran Curro Romero, que en el caso de que le entregasen alguna, la tomaba educadamente y en seguida se deshacía de ella entregándosela a un peón, absteniéndose de mostrar en público un trofeo tan poco grato. Parece ser que el festival orejero de Nimes le pareció excesivo incluso al conspicuo ciprés berroqueño, que tiró al suelo la segunda de su primer toro, según informa ABC.

Lo demás, aburridamente igual que en las demás corridas de su particular feria de Abril: al medio toro le faltó fondo y Tomás tuvo que dosificarlo, pases con mejor inicio que remate, faltó llevar al toro más tapado... ¡bah!, ¿para qué seguir leyendo? Aquí somos del que lo hace y, por más que se empeñen y aunque le vuelvan a dar el ‘prestigioso premio Paquiro’, este Tomás no es este año ni mucho menos el que lo hace. Por la tarde, sin irnos de Nimes, con una seria y brava corrida de Fuente Ymbro, David Mora se salió, porque ése es el que este año está haciendo el mejor toreo y además con toros, que es de lo que se trata.
Bueno, pues congratulémonos de que los viejos cónsules y la bizcochona afición nimeña hayan llevado esta mañana una sonrisa al rostro del Comandante de Puesto de Galapagar, que se ha quedado más contento que cuando trincaron a El Lute. Y también por echarle ese chorrito de moral que tanta falta le hará para afrontar la histórica, única e irrepetible tarde de la entrega de Barcelona al delirio antitaurinista de esta absurda Catalandia que renegando de sí misma, se apresta a inmolarse en el ara de una torticera ‘modernidad’ hecha a la medida de los criollos que allí gobiernan, pero de eso hablaremos otro día.
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