miércoles, 30 de noviembre de 2011

2O AÑOS SIN NIMEÑO II / Jean-Charles Olvera

Christian Montcouquiol, torero francés más bien conocido como Nimeño II, murió hace 20 años, un triste 25 noviembre 1991, pues decidió terminar con esta vida ahorcándose. Su suicidio fue tan brutal que provocó un cataclismo de emoción entre la afición francesa. Su despedida de este mundo fue un día gris de luto en Nimes y en todos los corazones de los aficionados que algún día habían cruzado su mirada y su sonrisa.
Alternativa en Nimes 28 de Mayo de 1977
Padrino: Angel Teruel.Testigo: José Mari Manzanares
Ganadería: Torrestrella. Toro: "Elegante"
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La verdad es que Nimeño no podía más. Hacía ya 2 años que intentaba regresar de su tetraplejia con el apoyo indefectible de su hermano Alain, el Nimeño I, consiguiendo recuperar con un coraje increíble la movilidad del cuerpo, menos el brazo izquierdo (el del natural), con el único objetivo de seguir su carrera de torero, siendo esa su vocación e ideal de vida.

Pero Pañolero cruzo su destino. Este toro provenía de la ganadería de Miura, leyenda negra, y fue el que un 10 de septiembre 1989, en Arles durante la Feria del Arroz, acabaría con la vida torera de Nimeño II, en el albero de este coso romano antiguo.

Así, al iniciar la faena, este toro le daría una voltereta espectacular, levantando Nimeño como un muñeco, aprovechando de una cornamenta playera (más de un metro de pitón a pitón) que nunca más vimos en ruedos franceses.

Revolera de Nimeño II frente a Pañolero de Miura, Arles 10/09/89

Pañolero fue la maldición de Nimeño y también la nuestra. Pues al torero, se le tenía un afecto particular, muy particular. El hombre que era, como el torero que fue, resultaban ser tan carismáticos, que el nimeño trascendía en Francia el exclusivo mundo de los toros. Nimeño era el estandarte de la torería gala, y con él llegaría une nueva generación de aficionados en Francia, apasionados por la manera que Nimeño presentaba la mitología del sacrificio taurino.

Hasta él, nunca habíamos imaginado en Francia tener una figura del toreo que pudiese ser el máximo representante de nuestra pasión, en un país taurino menor que España miraba entonces con desdeño. Teníamos plazas, afición, dinero y una que otra ganadería, pero nos faltaba el gran torero mítico, de esos que llenan de admiración. La que teníamos por él, que combatió como maestro que era a camadas enteras de nombres tan ilustres pero también tan temibles como los Martínez Elizondo, Celestino Cuadri, Pablo Romero, Victorino Martin, Juan Luis Fraile y como no, Miura y aun mas Miuras.

Nosotros sabíamos que teníamos con Nimeño II nuestra máxima figura, aun mas siendo icono torista. El colofón fue cuando toreó la corrida legendaria de Guardiola que mataría como único espada tras la herida que sufriría Víctor Mendes a su primer toro, en Nimes, mayo de 1989. Pero le faltaba el reconocimiento español. Ese mismo que obtuvieron Sebastián Castella y Juan Bautista, dos toreros galos que consiguieron por fin salir por la puerta grande de Las Ventas en la década de los 2000, con condiciones diferentes.
Fuimos 3 000 a rendir homenaje a Nimeño II, Nimes,
21/10/11-Foto Edouard Colot

2O AÑOS SIN NIMEÑO II

Jean-Charles Olvera

Noviembre / 2011.- Hace 20 años, Nimeño murió como vivió, con rigor absoluta y pasión total. La tragedia de este hombre y de este animal se transformó con los años en parte de la mitificación y justificación que buscan los toreros de verdad y que tanto necesita la Fiesta.

Nimeño no solo deja una estatua a fuera del anfiteatro de Nimes, estatua símbolo en Francia de la tradición taurina y de la grandeza de esta Fiesta. Dejó una huella imborrable. Para nosotros, Nimeño II aquí esta. Con nosotros, en nosotros. Presente, ¡eternamente presente!
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