sábado, 19 de noviembre de 2011

Derecho a defecar dignamente / Por Jorge Bustos

Vuelve el pitbull

Derecho a defecar dignamente

Jorge Bustos

Madrid, 18/1172011.-El sábado se celebra el Día Mundial del Saneamiento. Es bonito movilizarse por el derecho a cagar dignamente. Y no me digan que no es revelador que el final de la campaña electoral coincida con la apoteosis de un WC

Si se presentara hoy un inspector alemán en la Puerta del Sol, regresaría corriendo a su país a desengañar a sus compatriotas, encabezados por la presidenta:

–Frau Merkel, falsa alarma. Los españoles viven como quieren y no necesitan rescate ninguno. Son tan ricos que el antiguo lugar de reunión de los antisistema ahora lo tienen copado los vendedores del Gordo y los compradores de oro...

Así de navideño lucía ayer el Kilómetro Cero, que atravesé para llegar a la Fnac, donde Médicos sin Fronteras rendía un primer balance de su campaña "Grita de dolor ajeno" con Javier Bardem de cebo para camarógrafos. El actor comparece con camisa vaquera, faz circunspecta de tío solidario y un calculado ensortijamiento capilar que siempre será más tolerable que el casquete psicopático de No es país para viejos. A su lado, el portavoz oenegero con apellido de diputado de Amaiur, Aitor Zabalgogeazkoa, se felicitaba por el éxito de la iniciativa al cumplirse un año de su puesta en marcha: sirviéndose de la red farmacéutica han logrado vender tres millones de cajetillas de caramelos de menta a un euro la unidad. Los beneficios se destinan por ejemplo a sufragar terapias antirretrovirales en Zimbabue o a diagnosticar y tratar el mal de Chagas en Bolivia y Paraguay. El Chagas, por si ustedes se perdieron aquel capítulo de House, lo causa un bicho desaprensivo que los hermanos sudamericanos denominan bichuca y que te caga en la piel mientras duermes; luego vas tú, te rascas y extiendes las heces del infecto invertebrado por tu irritada epidermis, que acaba filtrando el malvado Trypanosoma cruzi, agente tan patógeno como evoca su nombre de ex ministro heleno, pese a su apellido de tecnócrata italiano. Miles de niños mueren al año por esto, y tiene cura.

Uno, como en tantas otras cosas, pasó por tres fases hegelianas en su consideración de las ONG. A una primera de admiración acrítica le siguió una segunda antitética, dominada por esa suspicacia acomodaticia, muy descreídamente hispánica, que te hace murmurar: “¿ONG? ¡Bah! ¡Seguro que se gastan las subvenciones en daiquiris africanos!”. Todo con tal de no dar limosna, claro, apaciguando al tiempo tu conciencia burguesona.

Ahora milito en un tercer estadio sintético de renovada estima hacia su labor, porque por muchos pufos en que incurran jamás igualarán a Lehman Brothers ni a la Junta de Andalucía. Otra cosa es que sea Bardem el gancho idóneo para ponerle a uno a comprar pastillas de menta a cascoporro, porque Bardem no es una persona sino una agencia de calificación de causas de progreso, y las va patrullando como hace Standard & Poor’s con las entidades de crédito. El actor toma la palabra para relatarnos sus dos semanas de estancia en Etiopía comprobando sobre el terreno la tarea de MSF y nos garantiza que son gente de fiar, al contrario que su voz, que siempre suena como si el dueño acabara de despertarse –con resaca, de hecho–, y en eso creo yo que reside el secreto de su éxito interpretativo, porque no debe de ser fácil hablar con resaca permanentemente. De hecho, en tal tesitura lo fácil es no hablar, créanme. Pero Javier Bardem carraspea un “hola” en Hollywood y esos luteranos impresionables de Los Ángeles se mirarán y cuchichearán entre sí:

—¡Míralo cómo viene! ¡No hay duda de que es una estrella!

No es listo, el Javito. El mentón patibulario y unas aletas nasales verdaderamente descomunales, anchas como sobacos de albatros y vibrátiles como abejorros epilépticos, capaces de abanicar tifones en cada resoplido, hacen el resto. Concluye su papel de artista comprometido con gran solvencia, tanta que algunas periodistas no pueden resistirse a sacarse una foto con él en el photocall de la ONG cuando termina la rueda de prensa.

De allí, ya sensibilizado, me dirijo a la plaza del Dos de Mayo porque el sábado se celebra el Día Mundial del Saneamiento y otra ONG ha plantificado allí 26 inodoros para recordarnos los 2.600 millones de humanos privados de un Roca como Dios manda. Es bonito movilizarse por el derecho a cagar dignamente. Y no me digan que no es revelador que el final de la campaña electoral coincida con la apoteosis de un WC.
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1 comentario:

  1. En tu vida te han sacado tan favorecido en una foto y es que eres un fenomeno, lo mismo meando que escribiendo, y además inteligente, prque sabes donde meas pedazo de perro.

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