jueves, 23 de febrero de 2012

EL CLAMOROSO ÉXITO DE LA FERIA DE MÉRIDA / Por Fortunato González

- Fotografía de Aníbal Gª Soteldo -

EL CLAMOROSO ÉXITO 
DE LA FERIA DE MÉRIDA 

Fortunato González Cruz***
Por la calle real 

Mérida (Venezuela), 23/02/2012.-
La edición 43 de la Feria del Sol auguraba éxitos y así lo fue, como su componente taurino. Los años enseñan: Hermosas muchachas ostentan las coronas feriales, vistosos desfiles, variedad de concursos y exposiciones, bailes y una gran cantidad de actividades lúdicas. La ciudad reconoce en Carlina Calderón y el equipo de Ferisol su capacidad de organización. 

Los toros han sido un éxito clamoroso. Alguien dijo que en Mérida los toros embisten… y lo hicieron con nobleza. La empresa de los hermanos Rodríguez Jáuregui cumplió al traer toros y toreros de gran calidad y la afición acudió a los festejos, el más emocionante el del sábado con Michelito Lagravere y Jesús Enrique Colombo, dos niños que lidiaron novillos serios y exigentes ante un escaso público emocionado y sorprendido. 
Por supuesto que hay cosas que revisar y a ello se refirieron don Juan Lamarca del Circulo Amigos de la Dinastía Bienvenida y el alcalde Léster Rodríguez, con palabras respetuosas y claras en el solemne acto de premiación del Carnaval Taurino de América. Hablaron de la pobre presentación del encierro de la ganadería colombiana de Ernesto Gutiérrez, y a la manipulación de las astas exigida por algunas figuras españolas. La Comisión Taurina dejó constancia de la falta de trapío del encierro lidiado el viernes, que desmejoró el valor de los trofeos conquistados esa tarde por los toreros, y espera el informe de los exámenes post mortem de las reses para emitir su opinión. 

El golpe artero vino de un sector de la defensoría del pueblo y un tribunal, violatorio del derecho a la defensa y del debido proceso, que hizo llorar a muchos niños que querían ver sus ídolos, en particular a los inspirados Lagravere y Colombo que saben más de nobleza y de pundonor que quienes se atribuyen la defensa del orden. El gobierno del Estado y la propia empresa fueron débiles porque han podido lidiar semejante bodrio jurídico y llenar la plaza de niños; no obstante, en el coso merideño había muchos chiquillos dando testimonio de la pasión que los mueve e inspira, garantía de continuidad de un arte que se interpreta en vivo. 

La premiación fue un acto brillante, sobrio y ordenado, digno colofón de la feria. La Comisión Taurina emitió fallos acertados y justos. La Peña de San Pedro del Río, la Asociación de Periodistas Taurinos y otros dieron sus premios. 
El Círculo Amigos de la Dinastía Bienvenida coincidió con todos en la premiación de El Capiro como la mejor ganadería, la mejor actuación criolla le correspondió a Rafael Orellana, nuestro torero tovareño; la mejor estocada la ejecutó El Cid y la mejor faena por clásica, lenta y valor artístico la dibujo el torero francés Juan Bautista Jelabert. Otorgó un premio de estímulo a Jesús Enrique Colombo, una auténtica promesa del toreo venezolano. La Dinastía se lució entregando obras de arte de Manuel de la Fuente y de su aventajado pupilo Cristian Hernández. 

Mérida es taurina, respetuosa de quienes adversan las corridas que rechaza la actitud violenta de algunos que ostentan una agresividad ajena a quienes admiramos al toro y al valiente que le interpreta su ritual artístico. En el esfuerzo colectivo por enriquecerlas, la Cátedra de Tauromaquia de la ULA invita a todos a los cursos de apreciación de las corridas de toros, el primero de ellos el 21 y 22 de abril, cuyo programa se dará a conocer en breve. 
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***Fortunato González Cruz, 
Catedratico de la U.L.A. de Mérida-Venezuela / Miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales / Fundador y Director de la Cátedra de Tauromaquia "G. Briceño Ferrigni" de la U.L.A.

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