jueves, 9 de febrero de 2012

El sueño de Juan de Castilla.../ Por Rosarito de Colombia



El sueño de Juan de Castilla
y las falacias de los anti taurinos

Por Rosarito de Colombia 

Medellín, 09/02/2012.-Su nombre, más Español no puede ser. Castilla, cuna del castellano nuestro hermoso idioma; Castilla, cuna del Cid Campeador, alanceador medieval de toros bravos y héroe legendario. Este Juan de Castilla, no es de Castilla la vieja, ni ostenta blasones, ni escudos heráldicos. Es el nuestro. Del barrio Castilla, una comuna de Medellín de donde se desgranan niños y jóvenes buscando inútilmente una oportunidad. 

Juan la tendrá este viernes en la Plaza de toros la Macarena donde seguramente repetirá la gesta del año pasado cuando triunfó al lado de las mas grandes figuras del toreo.

El, ha decidido para el acto litúrgico de vestirse de torero, su humilde casa; no eligió un hotel como se acostumbra, opto por su casa, humilde donde las haya; quiere compartir con su madre y los suyos las horas previas que es cuando de verdad el miedo azuza. Saldrá de su barrio; el quiere que sus vecinos sientan orgullo de su lucha singular. Esto trae consigo también la despedida. Viajara a España en los próximos días. A la cabeza de su mentor José Fernando, un grupo de aficionados; Carlos, Juan Villegas, Ángela, Jorge, Andrea etc.; han hecho piña, todos a uno para que este viaje a la cuna del toreo, Sevilla; Gino ha sido el puente. En un capitulo aparte y de gran importancia, le ha sido otorgada una beca de la fundación de un mundialmente reconocido artista Antiqueño. Juan de Castilla irá a probar fortuna en el dificilísimo arte de torear, donde son muchos los llamados y pocos los elegidos. El tiene todas las virtudes y como base fundamental inteligencia, valor y arte; además de una inquebrantable vocación. Juan dedica todo el tiempo que no le sobra, a entrenar duramente pues también estudia y extra, hace preparación cultural de la mano de Carlos, profesor de humanidades y literatura que también ha donado su tiempo y saber en estos 5 años de previa. Así que el novel termina exhausto todos los días de su corta vida; quiere ser mejor y aplica toda la disciplina para superarse. El muchacho es flaco, su origen nunca dio para ser fornido, pero es flexible como un bambú. Dedica tantas horas a su entrenamiento como si fuera a buscar una medalla olímpica, su ejercicio físico es de alta competición, el toro así lo exige como también el ejercicio mental y sicológico. La preparación de un torero requiere mucho sacrificio y ha de estar muy fuerte para aguantar las tarascadas de esa fuerza desatada de la naturaleza, que es el toro bravo.

Una paupérrima vivienda cobija sus sueños, quiere comprarle casa a su madre que aun es joven. Tiene derecho. En el, se enhebran las condiciones propias de los maletillas de antaño; niños de familia pobre con el romanticismo y el sueño de ser toreros para salir de la miseria, hacían cientos de kilómetros para llegar a las ganaderías, colarse en los tentaderos a esperar pacientes en la tapia el momento para pegar un muletazo, como se dice. Juan también hace turno y como un mendigo espera repasar las migajas que la jerárquica cicatería del privilegiado de turno le deja caer. Pero el sabe hacer de esa menguada ración, un banquete; las vaquillas que le dejan después de cientos y anodinos muletazos, llegan agotadas a sus manos; la tarea es escurrir lo poco que queda, con maña y ese imán que Dios le dio, las remonta, despierta, anima la bravura y crea impensables faenas. Así en la más juiciosa humildad, Juan ha hecho la primaria taurina. Luego en la plaza frente al publico, pone su rubrica de bachiller. Al novillero en esa forja de ser torero, intentan enseñarle a ser yunque, el no será martillo; no hace falta tan castrense y atávica lección que vulnera la dignidad del individuo; el tiene clase, la posee desde que nació sin que le precediera rica cuna, ni caduco abolengo, es de buena índole.

A este adolecente le espera un toro de acometida feroz. No un indefenso corderito, no una vaca lechera, ni una res temblorosa olfateando su muerte horas enteras en el matadero, mientras espera la descarga final, sin contar las largas horas de viaje en esas jaulas en un vaivén torturante que les produce llagas lacerantes; para convertirse en el alimento de todos. Suculento filete o hamburguesa. Su reto, es con un imponente y poderoso animal.

Juan de Castilla habrá de enfrentarse a un toro de pura casta, un guerrero nato, coloso de fuerza descomunal que se multiplica en cada arrancada. Tendrá que aguantar su arremetida rodeando su joven y frágil cuerpo mientras este le manda tarascadas; como un poseso buscara su carne tierna, (no para comer pues el toro es herbívoro),para hacerlo añicos con sus dos guadañas y por puro instinto de matar. El torero habrá de burlarlo con gracia en una danza permanente con la muerte. In situ tendrá que domar esa fiera en 15 minutos, con bizarría, arte y belleza, tendrá que vencer la hostilidad que lo seguirá buscando con denuedo hasta el final en su inagotable codicia. 

Este chico nació y vive en la trinchera de las dificultades; su barrio Castilla, es el gran laberinto donde escasean las oportunidades y se frustran los intentos. El tiene derecho a buscar la puerta de salida y tiene derecho a ser Teseo, vencer el Minotauro, ser héroe, ser ídolo popular, ejemplo de perseverancia aunque su sangre tiña muchos alberos. Tiene derecho a enfrentarse a su destino en esa gran metáfora que es el toreo, un espectáculo culto, profundo y vital. Muerte y vida en un hilo. 

Juan de Castilla, Reiter, Castrillón, jerónimo etc. Tienen derecho a que no les cierren las puertas en su tierra, donde como en España hay tradición, ganaderías y plazas de toros. Y sus paisanos, los que respetamos la libertad, también tenemos derecho a verlos y auparlos en los cosos taurinos. 

Que la premeditada mansedumbre política quiera de cornada artera dar al traste con los sueños de Juan y otros por la captación de votos, me parece oportunista. 

Es mezquino, utilizar a los respetables melindrosos e ignorantes de la ciencia de torear, que a priori se convierten en anti taurinos. Manipular el debate sobre la fiesta taurina es el caballo de Troya para entrar en las grandes ligas del poder político. Astuta y mágica argucia. Esta sociedad tiene varias asignaturas pendientes en materia de Derechos Humanos y Sociales, para que andemos con eufemismos haciéndole el juego a la insolvencia moral de la política.

Este muchacho tiene derecho a soñar, a perseguir su estrella. No olvides Juan. Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Suerte. 

Blanca Macìas Monsalve

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