sábado, 25 de febrero de 2012

¿EL ÚLTIMO TORO? / Por ENRIQUE CALVO “EL CALI”

Última corrida de la temporada de Bogotá
Los toreros españoles "El Juli" (d) y Alejandro Talavante (3d) llevan una pancarta en favor de la tauromaquia el domingo 19 de febrero de 2012, en la Plaza de Toros La Santamaría de Bogotá (Colombia).

¿EL ÚLTIMO TORO? 

Por: ENRIQUE CALVO “EL CALI”DESDE EL PALCO 

Bogotá 19 de Febrero de 2012 
Cuando estaba por caer el sexto de la Corrida me dice el Presidente con nostalgia y los ojos húmedos ¿será éste el último toro que veamos torear en ésta Plaza? La respuesta la quisiéramos saber todos los aficionados, no sólo de Bogotá, los del mundo taurino; por si acaso, ya debe saber Petro de que los aficionados a los toros no le votarán a ningún puesto de elección popular nunca más. Los gritos de “LIBERTAD” “PETRO NO - TOROS SI” le deben resonar en el Palacio Liévano los cuatro años de su mandato. El Juli se prestó al final, abiertamente, para dar una vuelta al ruedo en compañía de los jóvenes aficionados de la Universidad del Toro, un tanto a escondidas de la Empresa que no les dio permiso para manifestar su inconformidad a la prohibición, ni dentro ni fuera de la Plaza, posición respetable pero no compartida ante las amenazas que se cierne sobre la verdad de la Fiesta. 

El que se llevó la ovación de la tarde fue el Procurador General de la República, que asistió a una barrera donde los toreros le brindaron sus toros como una forma de agradecerle su posición respetuosa frente a la Fiesta, totalmente contraria a la del Alcalde, ¿quién ganará el pulso? Ojalá sea la afición que ha demostrado no sólo en Bogotá sino a través de toda la temporada colombiana que está presente, de que merece ser mimada, ofreciéndole su espectáculo favorito con todas las garantías a mejores precios y sin recortes de ninguna especie como lo pretende un famoso espada en su subconsciente. 

Otro que parece que piensa en la misma línea del Procurador, es el Vicepresidente Angelino, que en reunión de artistas dejó claro que la posición del Gobierno Santos, respecto de la Fiesta, es respetar la diversidad cultural y el derecho de las minorías. 

Los aficionados estaban deseando que los toros de los Herederos del Dr. Ernesto Gutiérrez embistieran como los tiene acostumbrados en otras latitudes, estaban en las carnes justas para tal cometido, pero a pesar de que todos se dejaron en términos generales, no hubo el toro bravo y dócil de los mil pases que volviera loca la Santamaría. Posiblemente el que mas embistió con esa docilidad característica de éste encaste fue el cuarto. 

Dicho toro le correspondió a Pepe Manrique que estuvo en torero toda la tarde, haciendo su labor con sitio y mando, en su primero después de muletazos por ambos pitones de buen trazo, con redondos largos y templados le fue concedida una oreja para conmemorar sus veinte años de alternativa. En el cuarto, el mejor de la corrida, como hemos dicho antes, repitió su buen ánimo y buena disposición, desafortunadamente cuando tenía ganada la puerta grande se eternizó con el descabello más de la cuenta y le tocó escuchar los recados reglamentarios. 

En el medio actuó el ídolo de Bogotá, Julián López “El Juli” que una vez más demostró su categoría, por su voluntad a raudales, donde aflora su gran afición y el deseo de cortarle las orejas a todos sus toros, no importa como sea sus condiciones, aplica la técnica adecuada a cada uno de sus oponentes para salir airoso y no dejarse ganar de nada ni de nadie la partida. 

Cortó una oreja en cada uno de sus toros y el público radiante le paseó por el ruedo de la Santamaría al final del festejo peleando la supremacía con Pablo Hermoso que fue el otro gran triunfador no sólo de Bogotá sino de la temporada colombiana. 

En último lugar actuaba el extremeño Alejandro Talavante, de excelente temporada en España y México, donde lleva un gran número de actuaciones que le proporcionaban gran expectativa en la capital, intentó acoplarse a las embestidas de los toros manizalitas, por momentos demostró sus virtudes toreras, pero faltó algo que al final lo obligó a salir por sus pies de la Plaza en medio de aplausos tibios. Aunque hay que decir que si mata bien a su primero hubiera cortado oreja. 

Terminada la temporada colombiana no tenemos claro el buen futuro de nuestra querida fiesta, lo ideal sería que todos los estamentos se agruparan en uno solo, para trabajar en beneficio y preservarla en su integridad al igual que lo consiguieron los estamentos franceses, y en estos días lo hacen en España, donde ya el nuevo ministro de cultura anunció que la Fiesta de los Toros, sería declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de los españoles. Lo que si queda claro es que a pesar de los ataques de los anti- la asistencia fue importante en todas las Plazas, evidenciando que el espectáculo lo llevamos en las entrañas antropológicas.

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