viernes, 11 de mayo de 2012

"SAN ISIDRO".- Esta película ya la he visto: El año pasado



El diestro Leandro ante su primer toro | Foto: EFE 

Esta película ya la he visto:
El año pasado

Juan Miguel Núñez / EFE

Primer fiasco ganadero en el estreno isidril. Los toros de El Cortijillo, desrazados y afligidos. Miguel Abellán, previsible. Leandro, mayestático y dudón. Nazaré, sin opciones el día de su confirmación

Miguel Abellán cedió los trastos y la muerte del primer toro de la feria al confirmante Nazaré con Leandro de testigo. La faena de Nazaré, muy templada ante un noblito pero insípido, suelto y aquerenciado ejemplar de El Cortijillo, no cogió vuelo nunca. Estocada defectuosa en el toro de la ceremonia con los tendidos sin entrar en calor, en lo artistico. Palmas.

Tras una lidia desastrosa, sobre todo en el caballo, Miguel Abellán cumplimentó con Nazaré. Su primer toro, suelto y noblón, tuvo los mismos defectos que su 'hermano', el torero madrileño se afanó en una faena mecánica, consabida y estéril. Hábil con la espada, Abellán resolvió aliviándose una batalla que tenía perdida. Silencio.

El tercero, colorao, tampoco puso en aprietos a Leandro. El pucelano, mucha colocación y poco corazón, se perdió en probaturas. Leandro no encontró la muerte -no la buscó- y tras dos pinchazos y media fue silenciado.

El cuarto de la tarde, remiendo de Lozano Hermanos, fue un manso pregonao, inhibido en varas y reservón. Faena de va y viene a las puertas de chiqueros con las gradas a la contra. Regular e inseguro con los aceros, finiquitó fea y desordenadamente Abellán. Silencio.
SAN SIDRO.-
Salió en penúltimo lugar un precioso chorreao, mansurrón y, también, noblito de a media altura. Brindó al público el matador vallisoletano. Un gesto. Luego, gestos para la galería también. Estocada suficiente para insuficiente faena. Silencio.

Nazaré, en el que cerraba tarde, probó sin ambición ni convicción. Esfuerzo baldío. Levísimas palmas para el confirmante sevillano, por la entrega.

Miguel Abellán cedió los trastos y la muerte del primer toro de la feria al confirmante Nazaré con Leandro de testigo. La faena de Nazaré, muy templada ante un noblito pero insípido, suelto y aquerenciado ejemplar de El Cortijillo, no cogió vuelo nunca. Estocada defectuosa en el toro de la ceremonia con los tendidos sin entrar en calor, en lo artistico. Palmas.

Tras una lidia desastrosa, sobre todo en el caballo, Miguel Abellán cumplimentó con Nazaré. Su primer toro, suelto y noblón, tuvo los mismos defectos que su 'hermano', el torero madrileño se afanó en una faena mecánica, consabida y estéril. Hábil con la espada, Abellán resolvió aliviándose una batalla que tenía perdida. Silencio.

El tercero, colorao, tampoco puso en aprietos a Leandro. El pucelano, mucha colocación y poco corazón, se perdió en probaturas. Leandro no encontró la muerte -no la buscó- y tras dos pinchazos y media fue silenciado.

El cuarto de la tarde, remiendo de Lozano Hermanos, fue un manso pregonao, inhibido en varas y reservón. Faena de va y viene a las puertas de chiqueros con las gradas a la contra. Regular e inseguro con los aceros, finiquitó fea y desordenadamente Abellán. Silencio.

Salió en penúltimo lugar un precioso chorreao, mansurrón y, también, noblito de a media altura. Brindó al público el matador vallisoletano. Un gesto. Luego, gestos para la galería también. Estocada suficiente para insuficiente faena. Silencio.

Nazaré, en el que cerraba tarde, probó sin ambición ni convicción. Esfuerzo baldío. Levísimas palmas para el confirmante sevillano, por la entrega.

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