miércoles, 21 de noviembre de 2012

POR EL CAMINO VERDE…/ Por Antolín Castro

Los toros viven rodeados de verde ¿qué futuro les proponen los 'verdes'?

"...Nada protege mejor el medio ambiente que las dehesas donde pastan esos toros, dehesas verdes que no están puestas por sus organizaciones precisamente, sino por quienes aman al toro como animal diferente y privilegiado..."

POR EL CAMINO VERDE…

Antolín Castro
Así comienza una canción que fue famosa a mediados del siglo pasado. Ahora ese camino lo siguen determinadas opciones políticas que hacen del medio ambiente su cruzada.

No significa que los demás, que elegimos otras opciones, no defendamos el medio ambiente, pero lo hacemos desde posiciones distintas, sin radicalizar las posturas.

Del camino verde, se pasa a ser vegetariano y también animalista. Nada que objetar, son opciones muy respetables de las que se puede discrepar pero que no son discutibles.

Luego, otros dan otro paso y se ponen a defender a los toros de los toreros y de los aficionados, esos a los que llaman agresiva e injustamente ‘asesinos’. No lo son, no lo somos, pero parece que se quedan ellos con el camino verde como si fuera suyo. Y no es así ni mucho menos.

Nada protege mejor el medio ambiente que las dehesas donde pastan esos toros, dehesas verdes que no están puestas por sus organizaciones precisamente, sino por quienes aman al toro como animal diferente y privilegiado. De ahí que le den esas condiciones de vida que para sí quisieran el resto de la fauna animal.

Y, como tantas otras cosas, confunden el ‘crepúsculo con el tres por culo’ y en esa rueda sin fin, tienden a criminalizar todo lo referente a la fiesta brava. No la conocen, la ignoran, pero presumen bastante diciendo que son verdes, ecologistas. No se preguntan, ni saben, que las extensiones donde pasta el ganado bravo son verdes y ecológicas a más no poder y están ahí antes de que aparecieran estos movimientos tan verdes.

Pero el camino verde, que en la canción iba a la ermita, aquí está yendo directo a las plazas de toros, que menos protegidas que las ermitas, van cayendo en una especie de red, verde por supuesto, que las hace cerrar sus puertas. Todo gracias a los verdes y colorados que, como los tomates, pasan por ambos colores sin solución de continuidad. En blanco se queda la reflexión que habría que hacer para saber si esas dehesas verdes seguirán siendo de ese color si se elimina a su principal habitante.

Barcelona, Bogotá, Quito ahora, San Sebastián acto seguido. Un suma y sigue de ese caminar verde que agota sus alpargatas en su destructivo caminar. Cuando las tengan todas cerradas es cuando, alguno, podrá pensar el beneficio obtenido. Las grandes extensiones podrán ser utilizadas para hacer ‘botellón’, una forma ecológica de beber y mantener el medio ambiente.

Por supuesto que todos los que van por el camino verde no beben, pero de igual modo dejarán de beber los toros bravos en sus lagunas naturales y entonces, seguro, es cuando propondrán que les pongan una pileta con agua en el zoo de su pueblo. Y al toro no le hará falta que la llenen, se habrá llenado con las lágrimas derramadas por toda la camada al cambiar de habitat de forma tan mezquina. Y entonces, ¿los del camino verde habrán ganado la batalla a favor del medio ambiente y protección del toro?
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