lunes, 31 de diciembre de 2012

AMBATO EN SU CINCUENTENARIO TAURINO / Por Manolo Espinosa “El Ciclón”



AMBATO SE APRESTA A VIVIR CON JUBILO SU CINCUENTENARIO TAURINO

Por: Manolo Espinosa “El Ciclón”
Cinco décadas han transcurrido desde que salió a la luz una de las importantes ferias del país, la “Nuestra Señora de la Merced”- para orgullo de los taurinos de Ambato provincia del Tungurahua- y satisfacción de toda la afición ecuatoriana, cuando a la par, también se inauguraba el escenario con capacidad para doce mil espectadores: la Monumental “Ambato”, perfectamente apropiado para estos eventos de trascendencia; acto que se llevó a efecto, el 17 de marzo de 1963 con una terna inolvidable. 

Se presentó aquella tarde un cartel brillante, con el que se inauguraba la historia taurina de una nueva época y que lo conformaban los diestros que venían arriando con fuerza en el planeta taurino, los linajudos: el argento-peruano Raúl Ochoa “Rovira”; de México, Miguel Ortas “Miguelete” y el colombo- ecuatoriano Alfonso Vásquez II, “amamantado” en Ambato y dirigido por el padre Rubén Francisco Robayo Campaña -aficionado hasta la médula- quien instituyó no solo el trofeo, sino que bautizó a la feria con el nombre de la Virgen Mercedaria, patrona de estos eventos artísticos que hasta hoy ostenta. Se lidiaron toros: 3 de Gangotena y 3 de José María Plaza.

Claro que para que esto ocurra –porque nada concreto había hasta entonces- fue necesaria la participación decidida de hombres idealistas de gran talla, que tuvieron sueños taurinos de profundo calado, posiblemente una locura para quienes no pensaban con el alma, y sin temor a equivocarnos suponemos -porque así es la naturaleza humana- prefirieron “seguirles la corriente”, porque creyeron que se trataba de una utopía. Lo que no sabían, es que estos seres talentosos, visionarios y luchadores, estaban dispuestos al sacrificio con tal de ver cristalizados esos magníficos sueños que solo los tienen los iluminados a quienes no detienen los obstáculos.

Y la historia se inscribió con el aporte de los actores de esta importante trayectoria, cuando aún, los festejos taurinos se los venía realizando en plazas pequeñas, de poca monta por su aforo, hasta la penúltima llamada “Macarena”, que se construyó por los años 49 por iniciativa de Paco Barona Sevilla, la que posteriormente fuera desmontada sirviendo como preámbulo para la construcción del escenario definitivo, la Monumental “Ambato”, de la que hasta la fecha, gozamos los taurinos de este y otros lares.

Tomando de la reseña histórica de la fiesta brava en Ambato, legado de enorme valor puesto en nuestras manos por un buen aficionado práctico Héctor Holguín Cobo,- que por cuestiones del destino no se encuentra entre nosotros- hemos podido conocer, que quienes se constituyeron en puntales para la construcción de esta plaza estable,( segunda en importancia en el país) fueron: Paco Barona Sevilla,( más tarde convertido en el primer matador de toros de esta ciudad); sus hermanos, Alfredo (ganadero) y Germán, aficionado práctico de arte, Víctor Terán H., Arturo Uribe, Ernesto Holguín y los hermanos Calderón. Y como lo dice Héctor Holguín: “En ese año, (refiriéndose a 1963) por esfuerzo de los quijotes ambateños y pioneros de esta arriesgada misión, se edificó la actual Plaza de Toros Ambato, cuya historia es conocida por todos”. Trabajo minucioso que nos sirve de fuente de consulta importante para nuestros comentarios.

Y continúa en su narrativa:” Desde entonces, han desfilado casi todos lo matadores de renombre mundial, rejoneadores, novilleros y aficionados prácticos que han contribuido para catalogar a este coso como el segundo más importante en el Ecuador”. Y concluye diciendo: “debemos dolernos del muy poco aporte que la ciudad y la provincia ha dado en toreros y aficionados prácticos en esta última década”.

Son cincuenta años, en que se sentaron bases sólidas y una cátedra taurina ejemplar, sobre las que se han levantado columnas firmes, para alcanzar la cumbre del éxito, del triunfo, gracias a los forjadores de un nuevo destino para Ambato y el país, y la única forma de inmortalizarlos será a través de los homenajes y reconocimientos que se realicen, y un justo premio a su constancia, ejemplo y motivación, que dejaron como ingredientes para continuar luchando por la fiesta .…. ¡acrisolándola! …. hasta que alcance la completa excelencia que es el camino que falta por recorrer.

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