lunes, 30 de diciembre de 2013

Cali: Perlaza y Padilla por la Puerta de los Cristales / Por Jorge Arturo Díaz Reyes




Los toreros, desbordan las carencias de los desiguales Fuentelapeña, convirtiendo en triunfal una tarde que amenazaba irse por el desaguadero. Perera corta oreja de mérito

CALI 5ª DE FERIA
Perlaza y Padilla por la Puerta de los Cristales

Jorge Arturo Díaz Reyes
Cali, Colombia, XII 29 13
Dispar, anovillado y escalerudo el encierro, 106 kilos de extremo a extremo. Tuvo como selló la mansedumbre en sus más diversas versiones, desde la libresca, dolida y desvergonzada del quinto que se escupió cinco veces de los petos, hasta la bronca e intimidante del regalo. Sólo el muy terciado segundo, castaño, apenas dos kilos arriba del mínimo reglamentario, echo clase y de la buena, como la excepción que confirmó la regla. Parecía imposible, pero no ¿Para qué son los toreros?

Para poderle a los toros. A todos, a los buenos y los malos. Y hoy lo que hubo en Cañaveralejo fue eso, torería, en una tarde llena de entrega, mando y significativas evocaciones, como el emocionado brindis de Paco a Juan José, subrayado con la faena de la corrida, y el de este a la hija de Pepe Cáceres (otra víctima de la fiesta), seguido de su dramática batalla con el regalo. Y la prestancia y compostura de Perera con esos dos mansos diferentes que hubieran sacado de sitio al más pintado. Una tarde que devuelve la fe en el dogma fundamental: El toreo no se hizo solo para ponerse bonito acompañando los viajes dóciles, es más para mandar a los indóciles.

Padilla, reapareció en Cali, con las huellas de su bizarra carrera. Si su aspecto ahora es dramático, sus tres faenas lo fueron más. Reminiscente y enciclopédico, pero sobre todo emotivo, con capa, banderillas, muleta y estoque. Lo suyo impresiona por auténtico, para muestra sus cicatrices. Largas cambiadas, marcheneras, verónicas, navarras, delantales, medias, largas, chicuelinas, faroles, sesgos, topacarneros, cuarteos y uno último de violín metiendo la espalda en la cuna.

Luego, la muleta vehemente, rauda, peleadora, ruda, pero dominante, como un látigo. Así los doblegó a los tres. Al primero, rajado, le tiró de un espadazo desprendido. El cuarto, huido a morir, se le quedó vivo porque con su honor terco no quiso sino entrarle por derecho y por arriba una y otra vez, nada de canalladas, y al mansobronco séptimo, el más toro, con el cual se jugó entero en su vehemente y azarosa brega que estremeció la plaza, le rodó de media lagartijera. ¡Torero! Le gritaban, y han debido gritarle ¡Torero macho!

Paco Perlaza, se llevó el de la corrida, el único, pequeñín, sí, joven también, pero cómo embestía, hubiese podido poner en evidencia a muchos. Pasó a la vuelta al ruedo, casi sin vara, como tantos en esta feria, se dolió en banderillas también, pero a las telas fue con un celo y fijeza que lo justificaban. Las verónicas pa'delante le hicieron los honores, y las tandas diestras y siniestras fueron de altura y secuencia vibrante, y la estocada recibiendo. Para qué más. Las dos orejas de una, recibidas con tibieza por las peñas. Pero ¿Por qué?

Miguel Ángel Perera, echó una verdad serena, contenida. Ni un exceso, ni un alarde, ni un exabrupto. La elegancia siempre es discreta, todo exhibicionismo es cursi. La quietud, la economía gestual y el aseo marcaron su quehacer, tanto con el tercer nada, al que le arrancó una oreja, como con el mansurrón sexto, que áspero incluso le arrebató el trapo en una cabezada. Los tumbó ambos con sendas estocadas. Se fue a pie, molesto, pero no tenía por qué.

No siempre los toros tienen que ser nobles y bravos para que haya toreo y emoción. Cuando hay toreros vale cualquiera.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 29 de diciembre 2013. Plaza de Cañaveralejo. 5ª de feria. Sol. Tres cuartos de aforo. Siete toros de Fuentelapeña (en Parladé) disparejos de tipo, mansos y broncos excepto el 2o noble, No 527, castaño de 442 kilos que se le dio vuelta al ruedo. Se lidió el reserva como 7o de regalo.

Juan José Padilla, silencio, silencio tras tres avisos y dos orejas del regalo.
Paco Perlaza, dos orejas y silencio.
Miguel Ángel Perera, oreja y silencio.
  • Incidencias: Salieron a hombros por la Puerta Señor de los Cristales, Paco Perlaza y Juan José Padilla.
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