sábado, 21 de diciembre de 2013

El G-5 + uno al ataque / Por Paco Mora


Fracasado el G-10, en su intento de hacerse con Las Ventas y reducir la televisión al papel de comparsa de los intereses de la entente y sus pretensiones de dominio de la Fiesta,  ahora nace el G-5, que son seis porque hay otro torero que, pese a que lleva más gente a la taquilla él solo que todos sus componentes juntos, desde la sombra también obedece los designios del cabecilla del grupo. 

El G-5 + uno al ataque
  • Jugadas como la del G.5 pueden acelerar el declive de la Fiesta de los Toros, aunque eso sí; los beneficios que produzca en su agonía, victima de infames bajonazos, se los llevaran los 5+uno de referencia.
Por Paco Mora
Fracasado el G-10, en su intento de hacerse con Las Ventas y reducir la televisión al papel de comparsa de los intereses de la entente y sus pretensiones de dominio de la Fiesta, ahora nace el G-5, que son seis porque hay otro torero que, pese a que lleva más gente a la taquilla él solo que todos sus componentes juntos, desde la sombra también obedece los designios del cabecilla del grupo. Esta vez el objetivo es La Maestranza. El intento del G-5 es todavía más artero y malicioso que el del G-10, pues apunta sobre los mismos objetivos pero disparando por elevación. Tratar de romper el contrato de los maestrantes con la Empresa Pages, para conseguir sus fines en lo que respecta al toro y el dominio de la taquilla es algo que roza el concepto de golpe de Estado al toreo como organización. 

Belmonte compartía los planteamientos de Gallito, porque le reconocía una cabeza privilegiada y unos conocimientos sobre la Fiesta por encima de lo común, pero las gestas de aquellos toreros no se cimentaban en el “boicot” a ganaderías, toreros ni empresas. Muy al contrario, siempre estaban dispuestos a fajarse con los que venían apretando pero frente a las ganaderías mas duras y difíciles y en las plazas de mayor compromiso. Es así como se demuestra que se es figura del toreo y que se ama y respeta una profesión. 

Es improbable que la propiedad de la plaza de Sevilla se plegue a la ambición que mueve al G-5. Sobre todo en esta difícil coyuntura que atraviesa el toreo. De todos modos, y no solo para evitar ataques de esta naturaleza sino también para recuperar la autenticidad de la Fiesta, las empresas ya deberían estar centrando sus esfuerzos en dignificar el trapío del toro de lidia, y en rebajar los precios para que las entradas estuvieran al alcance de todos los bolsillos, circunstancias que pueden coadyuvar a que la lidia del toro bravo vuelva a ser el espectáculo más popular de la península ibérica. Por cierto, ahora en trance de desaparición o de quedar solo para minorías económicamente fuertes.

Jugadas como la del G.5 pueden acelerar el declive de la Fiesta de los Toros, aunque eso sí; los beneficios que produzca en su agonía, victima de infames bajonazos, se los llevaran los 5+uno de referencia. Si las empresas no reaccionan pronto, esforzándose en servir al público que les tiene que llenar las plazas, esto dura un suspiro. Con empresarios como Manolo Chopera y los Lozano, esos cinco y “el tapado”, ya se hubieran visto obligados a oficiar de guerrilleros montando una plaza portátil. Es lo que su egoísmo merece.

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