miércoles, 27 de agosto de 2014

La venganza de Jorgelina / por Juan Manuel Rodríguez



"...La venganza de Jorgelina es cobarde y tiene otro aspecto fundamental que no conviene olvidar, el de la distracción del auténtico motivo de la marcha de su marido del Madrid, que no es otro que el económico. Di María se marcha al Manchester por lo mismo que Özil se fue al Arsenal, por la pasta..."

La venganza de Jorgelina


No es necesario profundizar demasiado en la carta de despedida de Jorgelina Cardoso a la que pone rúbrica su marido Ángel di María, que es el famoso, y que publica en exclusiva el diario Marca para darse perfecta cuenta de que su objetivo esencial no es por supuesto decir adiós ni tampoco agradecerle al madridismo estos cuatro años pasados en el estadio Santiago Bernabéu sino lanzar una lamentable y ventajista carga de profundidad contra Florentino Pérez. Antes y después de la frase que Jorgelina quiere arrojarle a la cara al presidente del Real Madrid, un párrafo insustancial por arriba y tres lacrimógenos por abajo para enmascarar el auténtico motivo de su misiva: "Lamentablemente no soy del gusto futbolístico de alguna persona".

Y no sé por qué al leer tan desafortunada e injusta afirmación, fruto sin duda de la enajenación mental transitoria que debe producir cambiar una ciudad como Madrid por otra como Manchester y al club campeón de Europa por otro que, tras un cuarto de siglo, no disputará competición continental alguna esta temporada, me viene a la cabeza otra despedida, la del señor Diego López, todo un caballero. La venganza de Jorgelina es la de una jugadora de ventaja puesto que sabe perfectamente que Florentino Pérez no suele responder a insidias ni sale habitualmente a desmentir nada. Este presidente del Real Madrid es como un punching ball que todo lo encaja en silencio sin devolver el golpe: imagino que tampoco lo hará esta vez.

Por lo demás parece bastante lógico que si Florentino Pérez no quisiera que tal o cual jugador vistiera la camiseta del club que preside... simplemente no lo haría. La venganza de Jorgelina es cobarde y tiene otro aspecto fundamental que no conviene olvidar, el de la distracción del auténtico motivo de la marcha de su marido del Madrid, que no es otro que el económico. Di María se marcha al Manchester por lo mismo que Özil se fue al Arsenal, por la pasta. Y uno no tiene por qué avergonzarse de ello puesto que todos trabajamos por dinero: tan lícito es que Ángel quiera cobrar un dinero como que el club no esté dispuesto a pagárselo. Contaré una anécdota: Bale llegó a decirle a Levy que si no le dejaba venir al Madrid estaba dispuesto a colgar las botas y no volver a jugar más al fútbol. Y luego, ya en Madrid y antes de redactar el contrato, fue el presidente del Real quien tuvo que preguntarle cuánto cobraba en el Tottenham para así poder mejorar su sueldo. Gareth Bale jamás habló de dinero y, de no ser por el recordatorio, hubiera firmado en blanco a la vieja usanza. Yo me quedo con tipos como Bale, que supo entrar, o López, que se marchó con la cabeza bien alta. Y también con los que dicen las cosas a la cara y no por carta.

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