martes, 26 de agosto de 2014

Por qué no escribo de las tardes malagueñas de José Tomás y de Morante / por J. A. del Moral



"...A mí me gustó muchísimo José Tomás cuando le apoderaban Emilio Miranda y Santiago López en plan de artista singular los años 1196, 97, 98 y ¿99? También me encantaba el Morante de hace varios años cuando toreaba mucho más natural y mucho más espontáneamente y no tan repensado como últimamente..."


Por qué no escribo de las tardes malagueñas de José Tomás y de Morante

Me piden muchos lectores y amigos de mis colaboradores que, por favor, que opine sobre las corridas que los pasados días se celebraron en Málaga y en la que triunfaron Morante y José Tomás.
No escribo sencillamente porque no las vi. Ni tampoco he querido ver los videos que se han publicado sobre ambos eventos. Y es que me repatean, no José Tomás, que está en su derecho de hacer lo que le venga en gana. Me repatean, repito, los habituales y ya estomagantes dicterios de cuantos hablan y escriben del diestro de Galapagar y de Morante a poco que muevan una pestaña. Y, no digamos, si mueven dos o tres…

En mi opinión, lo que está haciendo José Tomás en sus últimas campañas – la publicitaria es la más inteligente que uno haya visto en la vida porque, aparte el diseño, son muchos, muchísimos que se la hacen gratis aunque alguno hay o hubo recientemente que se llevó un montón de euros por perder su independencia y ahora manotea para quitarse las toneladas de polvo que dejó por el camino…- es algo indigno de quien se tiene y le tienen muchos como la figura del toreo más grande de la historia.

Hombre, el más listo en cuanto lo que supone ganar mucho dinero toreando no más de tres o cuatro corridas, si. O sea, llevárselo crudo con la mayor facilidad posible. Cómo será la cosa, que el ambicioso Juli lleva años intentando parecerse a JT, no como torero, sino como explotador. Y desespera porque no puede. Que El Juli ame a Tomás dice mucho de la poca estima que se tiene. Y a lo mejor Julián se lo cree, lo cual es todavía peor. La cuestión juliana llegó este año a su especial plan de torear muchas menos corridas que anunció en una reunión hortera llena de los que siempre van a esas cosas y en la que señalo tres gestos de machote. Pues ya hemos visto los tres. Y tres petardos fueron… La imitación le está saliendo tan cara como del revés…

Pero del fenómeno que hace años di en llamar “tomatosis” ya se ha convertido en una “tomatisis” tan contagiosa, que ha llegado hasta a Morante de la Puebla.
Al pestoso originario JT le basta torear tres corridas apañadas sin cámaras de televisión – eso nunca jamás -, para que se desaten las pasiones. Y a Morante, le basta cuajar una de sus famosas faenas para que todo lo demás que haga aunque contravenga cualquier norma y, no digamos, el Reglamento, para que además de volver locos a muchos, les contagie la morantosis. Y ya estamos en la morantisis. De modo que, apañaos andamos…
De ambas enfermedades está siendo víctima la Fiesta porque, por ejemplo respecto a lo que acaba de pasar en Bilbao. Resulta que para muchos, lo que ha hecho Perera, carece de importancia comparado con la faena de Morante… La que hizo Ponce en su primera tarde, fue una mierda comparada con la del genio del moño que le peinan para que le tomen más en serio que cuando va de paisano con esos pelos de pordiosero inglés. Un moño que anda entre la peluca de Madame Butterfly y los que usan las patronas de las pensiones del Puerto de Santa María…

Osú, osú, osú…. Que me meo de risa. Pero a la gente le encanta y se vuelven locos y locas en cuanto Morante abre su capote para dar una de sus verónicas. No importa que la cuaje o no. Tampoco que se deje enganchar el percal. Le basta con apuntarlas para que rujan los olés…
Los de la tomatisis y la morantisis, pasan de fijarse en cómo son los toros que torean, pasan de cómo los pican y pasan de sus estocadas bajas y de todas las perrerías que arrastran … Siempre les piden las orejas y, en muchas plazas, se las dan encantados los presidentes.
Y así estamos… Yo, hasta la coronilla de aguantar a tantos pesados.

A mí me gustó muchísimo José Tomás cuando le apoderaban Emilio Miranda y Santiago López en plan de artista singular los años 1196, 97, 98 y ¿99? También me encantaba el Morante de hace varios años cuando toreaba mucho más natural y mucho más espontáneamente y no tan repensado como últimamente. Porque ahora se ha convertido en un manierista de sí mismo. Barroco estomagante. Recolocado y requeté recolocado. Burdo imitador de viejas estampas y fotografías de Gallito. Repollino dorado…
Por Dios, por Dios, por Dios…. No siga usted…. Y no sigo, porque un día de estos me van a matar por la noche.

1 comentario:

  1. Muy buen artículo,exactamente la realidad. Ignacio Huelva

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