Carta a don Juan Lamarca: "Un 28 de agosto"
Fernando Claramunt López.
Presidente del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida. Madrid
Muy querido don Juan Lamarca: Algunos de nosotros, el 28 de agosto regresamos a Madrid con nuestras maletas repletas de libros y damos por terminadas las vacaciones del verano.
Un 28 de agosto estuvo a punto de acabarse nuestra afición para siempre. Era en 1947. Pero surgieron novilleros como "Litri", Aparicio y Antonio Ordóñez y hubo que volver a las plazas de toros. En ello seguimos. Sin embargo, cada verano suenan de nuevo las campanas de Linares en un cante que nadie desde entonces puede olvidar gracias a Rafael Farina:
"Ya se apagaron los oles
y la muerte por Linares
va encendiendo sus faroles
¡Ay campanas, qué agonía,
las campanas de Linares,
cuando doblan noche y día
con un son de soleares!".
En Barcelona, ciudad taurinísima y muy española, don Fernando del Arco acumula poemas para la próxima edición de un nuevo "Parnaso manoletista".
En los jardines de Aranjuez, Pilar, hija del torero Ramiro Guardiola, relee libros sobre la vida de "Manolete".
En Caravaca de la Cruz los lee María José, hija del matador Pedro Barrera, que alternó muy dignamente con el torero de Córdoba. Y nosotros, querido don Juan Lamarca, volveremos como cada 28 de agosto a rezar por "Manolete", por aquella España y por ésta, que no es igual. Pero todavía tiene campanas que saben doblar, llegado el momento, con un son de soleares. Hoy lo recordamos algunos de nosotros, por soleares y por tarantas:
"Linares ya no es Linares
que es una escala en la Historia
donde pisó "Manolete"
para subir a la Gloria".
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