sábado, 20 de febrero de 2016

La última de Morante, a por todas Castella y el regreso de David Mora junto a Jiménez Fortes / por J.A. del Moral



"...En todas las grandes plazas del mundo, el centro del ruedo suele estar más alto que los terrenos que circundan junto a las tablas para que el piso plaza no se encharque si llueve en abundancia. Es decir, para que el drenaje funcione lo mejor posible.

Pues bien, desde el año pasado, a Morante se le ha ocurrido caprichosamente que éste suave montículo tiene que desaparecer para que su excelencia pueda sentirse más a gusto..."


La última de Morante, a por todas Castella y el regreso de David Mora junto a Jiménez Fortes

Cuando la gran temporada está a punto de empezar en el Palacio de Vistalegre de Madrid con una novillada de tronío y el excitante mano a mano entre David Mora y Saúl Jiménez Fortes, en una doble reaparición llena de excitante morbo e interés dadas las dramáticas circunstancias vividas y padecidas por ambos espadas, a los que podemos calificar de milagrosamente “resucitados”, en este más reciente pálpito del toreo, surge por inexplicable contraste la decisión de Morante de no querer figurar en los carteles de la próxima feria de San Isidro tras no aceptar la propiedad de la plaza de Las Ventas otro capricho más del singular gran artista que consiste en exigir que sea eliminada la pendiente del ruedo venteño porque, según afirma el de la puebla, le resulta incómodo y para él inconveniente torear en el piso de una cuesta…

En todas las grandes plazas del mundo, el centro del ruedo suele estar más alto que los terrenos que circundan junto a las tablas para que el piso plaza no se encharque si llueve en abundancia. Es decir, para que el drenaje funcione lo mejor posible.

Pues bien, desde el año pasado, a Morante se le ha ocurrido caprichosamente que éste suave montículo tiene que desaparecer para que su excelencia pueda sentirse más a gusto.
Que uno sepa – todos lo sabemos – este capricho no lo han tenido ninguno de los toreros que llevan centenares o décadas de años, como tampoco Morante desde que empezó a torear. Por cierto, muchas tardes en la plaza de Las Ventas de Madrid en las que plasmó sensacionales obras obteniendo los correspondiente triunfos que nadie osó poner en entredicho, ni el propio Morante dijo ni pio sobre el tema hasta esta su última ocurrencia que, en la práctica, le vale para no comparecer en el escenario taurino más trascendental del mundo.
Morante se lo perderá porque, dada la general comparecencia de las demás figuras en la feria de San Isidro de este año, casi nadie le echará en falta porque es de suponer que varios de ellos lograrán triunfar por todo lo alto.

Por el contrario, es digno resaltar la apuesta del espada francés, Sebastián Castella, que actuará en cuatro ocasiones, cumpliendo así el reto que otrora solían protagonizar las máximas estrellas en dicha feria comprometidos en pisar el ruedo venteño al menos en tres corridas, lo que contribuyó para que este ciclo tuviera la máxima importancia e indudable atractivo.

Caprichos como el de Morante no son de recibo. Más aún en el delicado momento que atraviesa la Fiesta, necesitada más que nunca de la general presencia de los mejores toreros en todas las grandes ferias y, sobre todo, en el ciclo tenido por más importante del mundo.

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