viernes, 25 de marzo de 2016

Ataque yihadista en Yemen: Así fue el martirio de las misioneras de la caridad.



"...Según un testimonio que se atribuye a la única supervivente del ataque, las religiosas fueron atadas a un árbol y les dispararon en la cabeza, junto con otros trabajadores de la residencia..."


RELATO DE LA MASACRE DE ADEN
Así fue el martirio de las misioneras de la caridad asesinadas en Yemen.

24 de Marzo de 2016.- 
El pasado 4 de marzo, un grupo de yihadistas irrumpieron en la residencia de ancianos de Aden, en Yemen, que dirigían las hermanas Misioneras de la Caridad. A sangre fría, asesinaron a cuatro de las religiosas que se encargaban de atender a ancianos y discapacitados y a otras doce personas que trabajaban con ellas, junto con algunos de los residentes que trataron de impedir la masacre. 

Sólo una de las religiosas presentes en el lugar sobrevivió: sister Sally, la superiora del convento de Aden. Ella logró escapar de la muerte ocultándose en una cámara frigorífica mientras los asesinos de sus hermanas trataban en vano de encontrarla. Tras la masacre, la religiosa fue trasladada fuera del país y ha podido contar qué sucedió aquel 4 de marzo en el que 16 personas perdieron la vida a causa del odio religioso. 

Edward Rice, obispo auxiliar de la archidiócesis estadounidense de Saint Louis, leyó durante su homilía en la misa por las misioneras de la caridad asesinadas la narración de sister Rio, una religiosa de la congregación a la que sister Sally relató los hechos acontecidos en ese día en el que el martirio llegó al convento de las Misioneras de la Caridad. A su vez, sister Río comunicó por fax a sister Adriana el estremecedor relato de la única religiosa superviviente de la masacre de Yemen, fax al que ha tenido acceso el medio National Catholic Register y que se ha difundido entre varias comunidades religiosas en Estados Unidos. 

Gracias a este relato que se atribuye originariamente a sister Sally, se ha podido conocer cómo fue el martirio de estas religiosas, a las que se había advertido de la necesidad de huir del país ante las amenazas que recibían por parte de radicales islámicos. Según este testimonio, las ataron a un árbol, las dispararon en la cabeza, para después aplastar sus cabezas en un acto de odio extremo. 


Los sucesos comenzaron a las 8.30 de la mañana, cuando las monjas acababan de acudir a la Santa Misa y se encontraban sirviendo el desayuno a los ancianos y discapacitados a los que atendían. Según este relato, hombres del ISIS vestidos de azul irrumpieron en el recinto y mataron al guarda y al chófer, para dirigirse después en busca de las hermanas. 

Varios jóvenes cristianos que se encontraban en la residencia, al contemplar los primeros asesinatos, fueron a advertir a las religiosas de que el ISIS estaba allí para matarlas. Los cinco jóvenes fueron asesinados uno a uno, de la misma forma que las hermanas: los ataron, les dispararon en la cabeza y después les aplastaron la cabeza. 


La misma suerte corrieron cuatro mujeres que trabajaban con las Misioneras de la Caridad y a las que se oyó suplicar antes de morir: "¡No matéis a las hermanas!". Tras asesinar a estas mujeres, los yihadistas fueron a por las religiosas y acabaron cruelmente con sus vidas, aunque sólo pudieron encontrar a cuatro de las que vivían en la residencia. 

Sister Sally, superiora del convento, al escuchar los gritos acudió al convento y descubrió los cuerpos asesinados de sus hermanas. Como los yihadistas continuaban en su busca, se ocultó en la cámara frigorífica. Hasta en tres ocasiones, asegura esta religiosa, los atacantes entraron en la cámara sin dar con ella, mientras permanecía escondida tras la puerta. 

La superviviente de la masacre de Yemen tuvo que abandonar la residencia y a los enfermos que no habían sido asesinados obligada por la policía. Los agentes que llegaron hasta el lugar tras el atentado, no dejaron que permaneciera en Aden, por temor a que los yihadistas volvieran para acabar con su vida. Con gran pesar, sister Sally tuvo que dejar atrás a las personas que atendía que le suplicaban que no se marchara. 


Menos suerte corrió el padre Tom, que fue capturado por los yihadistas y que permanece hasta el momento en paradero desconocido. El padre Tom, al escuchar los gritos durante el ataque, acudió a la capilla del convento para consumir las hostias consagradas que había en el sagrario antes de que pudieran ser profanadas por los terroristas. Así fue capturado y llevado a rastras hasta un coche, mientras sus captores destrozaban el interior de la capilla. 

A continuación, el contenido de la carta que recoge el testimonio de Sister Sally: 

Las hermanas tenían misa y desayuno como de costumbre. Como de costumbre, el padre se queda en la capilla para rezar, y a continuación, para arreglar las cosas en todo el recinto.

08 a.m.: Dicen la oración de apostolado y las cinco se dirigen a la casa.

8:30 am: Hombres del ISIS vestidos de azul entran, matan al guardia y al conductor.

Cinco jóvenes de Etiopía (cristianos) comenzaron a correr para contar a las hermanas que el ISIS estaba allí para matarlos. Fueron asesinados uno por uno. Los ataron a los árboles, les dispararon en la cabeza y destrozaron sus cabezas.

Las hermanas corrieron en diferentes direcciones, porque tenían hombres y mujeres en la casa. Cuatro mujeres que trabajan estaban gritando: "¡No matéis a las hermanas! ¡No matéis a las hermanas!". Una de ellas era la cocinera desde hacía 15 años. Las mataron también.

Atraparon a Sister Judith y Sister Reginette en primer lugar, las ataron, les dispararon en la cabeza y les destrozaron la cabeza. Cuando las hermanas corrieron en diferentes direcciones, la superiora corrió al convento para tratar de advertir al padre Tom.

Atraparon a Sister Anselm y Sister Margarita, las ataron, les dispararon en la cabeza y les destrozaron sus cabezas en la arena.

Mientras tanto, la superiora no podía llegar al convento. No está claro cuántos hombres del ISIS estaban allí.

Ella vio muertos a todas las hermanas y ayudantes. Los hombres del ISIS ya estaban entrando en el convento así que ella entró en la sala frigorífica, ya que la puerta estaba abierta. Estos hombres del ISIS estaban por todas partes, buscándola, ya que sabían que había 5. Por lo menos tres veces que entraron en la sala frigorífica. Ella no se ocultó, pero se mantuvo de pie detrás de la puerta - y nunca la vieron. Esto es milagroso.

Mientras tanto, en el convento, el padre había oído los gritos y consumió todas las formas. 

Un vecino vio cómo metieron al padre Tom en su coche. Ellos no encontraron ningún rastro del padre. Todos los artículos religiosos fueron rotos y destruidos - Nuestra Señora, crucifijo, altar, tabernáculo, soporte del leccionario - incluso sus libros de oraciones y Biblias.

10:00 o 10:15 horas: Los hombres del ISIS terminaron y se fueron.

Sister Sally fue a buscar los cuerpos de las hermanas. Ella los tenía. Ella fue a los pacientes, a cada uno de ellos individualmente para ver si estaban bien. Todos estaban bien. No hubo heridos.

El hijo de la mujer que era la cocinera (que murió) la estaba llamando por el móvil. Ya que ella no contestaba, llamó a la policía, y se fue con la policía allí y encontró esta gran matanza. La policía y el hijo llegaron como a las 10:30 de la mañana.

La policía trató de llevarse a Sister Sally de allí - ella se negó a dejar a las personas que estaban llorando, "¡No nos dejes; quédate con nosotros!". Pero la policía la obligó a ir con ellos, porque el ISIS sabía que había 5 hermanas, y estaban convencidos de que no se detendrían hasta que la mataron también. Así que finalmente tuvo que irse. Ella tomó su ropa y los cuerpos de las hermanas, y la policía los llevó a un hospital internacional llamado "Médicos sin Fronteras" para su protección. Ya que no había suficiente espacio en el depósito de cadáveres del hospital para los cuerpos de las hermanas, la policía llevó sus cuerpos a un depósito de cadáveres del hospital más grande.

Sister Sally dijo a Sister Río que ella está muy triste porque ella está sola y no murió con sus hermanas. Sister Rio le dijo que Dios quería un testigo y le dijo: "¿Quién habría encontrado cuerpos de las hermanas y nos diría lo que pasó? Dios quiere que sepamos."

Sister Sally dijo a Sister Río que el padre Tom les decía todos los días: "Vamos a estar listos para el martirio."

Sor Judith - estaban tratando de llevarla a dar un curso senior, pero no eran capaces de sacarla.

Sor Reginette - estaban tratando de enviarla a un curso junior, pero no pudieron sacarla.

Dios las quería allí.


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