miércoles, 25 de mayo de 2016

¡¡Qué toro y qué torero!! / Por Paco Mora



"...“Malagueño” de Alcurrucén y David Mora de Borox en una conjunción perfecta, que se da muy de tarde en tarde, han coincidido esta tarde en la Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid para pasar juntos a la historia grande del toreo..." 

¡¡Qué toro y qué torero!!

Paco Mora
Fotografías de Andrew Moore
“Malagueño” ha sido un regalo de los dioses para un torero que estuvo a punto de perder la vida en el mismo escenario. Todo el sufrimiento de dos largos años así como las dudas y las angustias de una recuperación lenta y dolorosa han quedado atrás ante la tarde gloriosa del toledano.

“Malagueño” de Alcurrucén y David Mora de Borox en una conjunción perfecta, que se da muy de tarde en tarde, han coincidido esta tarde en la Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid para pasar juntos a la historia grande del toreo. ¡Qué alegría de toro! “Malagueño” ha sido un regalo de los dioses para un torero que estuvo a punto de perder la vida en el mismo escenario. Todo el sufrimiento de dos largos años así como las dudas y las angustias de una recuperación lenta y dolorosa han quedado atrás ante la tarde gloriosa del toledano, que ha realizado con “Malagueño” la mejor faena de su vida.

Dios ayuda a los buenos cuando ellos se ayudan y David ha hecho un esfuerzo sobrehumano para recuperarse a sí mismo para el toreo. El sufrimiento le ha curtido, sin duda, y ha vuelto toreando con más temple y despaciosidad así como con una colocación y conocimiento de la lidia superiores a su época anterior a la cruel cornada que estuvo a punto de quitarle del toreo. A don Máximo García Padrós y a su equipo, a quienes debe su segunda oportunidad vital, brindó Mora el toro de su resurrección torera.

Difícilmente se da un entendimiento tan perfecto entre un torero y un toro que, de puro bravo, fiero y codicioso, ha sido una auténtica prueba de fuego para el torero que reaparecía en Madrid después de su calvario. David no se cansaba de mirar al cielo y de “hablar con Dios”, y el Señor de los Cielos le ha respondido premiándole con “Malagueño”, uno de los toros más importantes que a uno le ha sido dado disfrutar en su ya larga vida de aficionado.


“Malagueño” merece una estatua de granito en la explanada de Las Ventas, para que la afición recuerde que, pese a tanto bovino bobalicón, sin fuerza ni fiereza, que llevan el aburrimiento a los tendidos, todavía quedan toros bravos de verdad que son capaces de dar espectáculo y lanzar hacia la cumbre del toreo a valientes capaces de aguantarles el tirón.

Ha habido en la corrida de esta tarde más toros interesantes de los hermanos Lozano, pero a algunos de ellos sus matadores no les han entendido las distancias e incluso han equivocado la colocación. Dos condiciones esenciales para poder con los toros encastados. Y los de hoy, salvo el lidiado en cuarto lugar, han tenido casta para dar y vender y no han permitido ni la distracción ni el bostezo.

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