lunes, 27 de junio de 2016

LAS TERNAS A HOMBROS / por Antolín Castro


Las ternas a hombros están de moda en junio


LAS TERNAS A HOMBROS

Seguramente sea eso lo que buscan los taurinos, que las ternas de cada tarde salgan a hombros. Y si ese es el fin, el objetivo, nada mejor que programar solo corridas en las plazas de segunda y de tercera.

Claro que con eso solo no vale, hay que añadir algunos elementos más. Los toreros anunciados han de tener el marchamo de figuras, nombres conocidos o mediáticos, para que le sea más fácil a los públicos asistentes identificar cuanto hacen como bueno, muy bueno o extraordinario. Este punto no es baladí, pues si no conocen de sobra el nombre de los actuantes se mostrarán reticentes a las cualidades que les adornen. Tengan en cuenta que para ese público, si no son conocidos por algo será… porque no son de los buenos.

El ganado a lidiar ha de ser a modo, o lo que es lo mismo aquél que facilite el éxito de esos toreros. Por tanto, hay que evitar cualquier tipo de dificultad o encaste peleón, no sea que se vengan abajo las expectativas. Bastante es que salga algún manso de vez en cuando que no permita el ligar multitud de tandas de muletazos, como para que salga algún toro respondón y no se puedan construir faenas preciosistas o kilométricas. Con que el toro ‘se deje o colabore’ con la obra tendremos bastante.

Los picadores han de venir ya cansados de casa o de hacer abundante ejercicio físico, pues solo tendrán que poner una primera vara encima del toro, no hace falta ni sangrarle, y el ‘tararí’ les anunciará que deben de irse pa’dentro.

No es necesario decir que no es conveniente que en la plaza se instalen aficionados exigentes, de esos que piden pureza a la hora de ejecutar las suertes, pues éstos serán muy incómodos para el desarrollo de la tarde, que no de la lidia, que quedará en nada o en un muy segundo término. A ser posible, el público acudirá con ramos de flores para lanzar en las vueltas al ruedo, que serán abundantes, y con ello darán colorido al festejo.

En resumen: toros lo más educados posible, toreros glamurosos, público entusiasta y conformista, ausencia de tercio de varas por supuesto, pero corte de orejas en abundancia y salidas a hombros de la terna. Nada hay mejor que eso… según se ve.

Pero, lo que aparentemente es cierto resulta que cada vez gusta o emociona menos y así vemos que en tardes como las citadas, dándose todos los puntos citados, la plaza lució medio vacía: Badajoz, Zamora… a salvo Alicante, pero es que ahí hubo truco, José Tomás había vendido todo el abono completo, razón por la cual el resto de los coletas torearon con la plaza llena. 

Es decir, esa garantía de las ternas a hombros no parece que interese suficiente. Mal vamos pensando que esa es la solución, las pruebas demuestran lo contrario, y si ese no es el camino quedamos condenados a anunciar en todas las ferias al fenómeno de Galapagar, que no sabemos cuánto tiempo mantendría ese idilio con las taquillas.

Yo soy de los que opina que el hecho de salir una terna a hombros es un hecho excepcional, con lo que se debe suponer que ha sucedido algo extraordinario. Como no creo que eso suceda todos los días y en distintas plazas como sucede a diario, llego a otra conclusión: si no es extraordinario lo que sucede, debe ser algo malo o anómalo lo que está sucediendo. Toros sin pizca de emoción, toreros idolatrados y público facilón consiguen ese triunfalismo, y es que para que fuera de verdad harían falta los milagros y esos no se dan todos los días.

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