miércoles, 22 de junio de 2016

Madrid no tiene rabo / por Ricardo Díaz-Manresa



"..Conatos de petición de rabo en Madrid, sobre todo el día de la Beneficencia tras la faena histórica de Manzanares. Se lo llevó Palomo en el 72...y todavía se lo discuten con razón.Tantos años sin rabo y parece que seguiremos así. El rabo en Madrid es para lo perfecto. Una buena faena es una vuelta y así ha sido siempre hasta hace poco tiempo. La oreja es para el trasteo muy bueno y las dos son para el que. alcanza la apoteosis..."

Madrid no tiene rabo

Desde Palomo, 1972, no tiene rabo –y aquello fue discutidísimo y todavía se dividen las opiniones- y ahora parece que alguna vez se aviva el fuego como el año pasado con Diego Ventura y la pretendida confusión de pañuelos del presidente Julio Martínez y otra vez este San Isidro -¿casualidad?- con el mismo actor en la presidencia y Manzanares y su faena histórica en el ruedo.

Madrid no tiene rabo y sigue sin tenerlo y no sé si quiere continuar sin tenerlo. Hay un hecho claro: la exigencia del público de Madrid y no digamos la de todas las plazas, de todas, incluídas, y no sé si en primer lugar las de primera, ha descendido.

Recuerdo que los premios de Madrid eran vuelta al ruedo, que tenía mucho valor, la oreja para una gran faena, grande, y las dos para la apoteosis de verdad. Y el rabo se guarda, como la música para mejor ocasión. El rabo es la perfección.

Pero he aquí que Julio Martínez sigue jugando con fuego. Si usted da dos orejas a Andy Cartagena por hacer mucho circo, saludar a todo el mundo repetidamente, pero a todos, pedir aplausos sin descanso y hacer, pero después y menos, rejoneo del bueno, ¿qué le va a dar después a Diego Ventura por un faenón?

Si usted concede las dos, lo máximo, a López Simón por una faena que era de una, como máximo, y porque la pedía el público que es soberano incluso cuando se equivoca, ¿qué va a darle a Manzanares por entrar en la historia?.

Lo de López Simón, como diría Almodóvar cuando no le dieron ni un Goya sus compatriotas españolitos y sí un Oscar los americanos universales, fue un error democrático en fabulosa definición (de los que hay muchos) Lo del torero de Barajas fue discutible y lo de Manzanares lo contrario por indiscutible.

Y es que no hay que hacer injusticias, con su segunda oreja, don Julio, para meterse después en berenjenales y, encima para terminar la cuadratura del círculo declarar, según dicen, que él nunca daría un rabo en Madrid. 

El rabo lo dejamos para lo perfecto, cuando se produzca, que si no terminamos como en México que dan más rabos que estampitas en las iglesias.

Tampoco sería una tragedia darlo. Íbamos a seguir cobrando el mismo sueldo, casados con los mismos cónyuges, conduciendo igual, divirtiéndonos de la misma manera o preocupándonos de idéntica manera por los hijos o por los padres. Y un largo etc pero vayamos a perfeccionar lo que tenemos y no a estropear.

Y encima va Diego Ventura y no se corta y nos lanza por la tele que su faena es de rabo aquí y en Pekín. En Pekín no sé pero en Madrid no. Ni la del año pasado, la de la polémica, lo fue ni ésta. Cuando venga en puntas y repita esto, hablaremos. Mientras, creo que lo razonable es que no.

Madrid no tiene rabo, por el momento.

Y puede tenerlo sin alguna vez se dan con injusticia o presión de un público cada vez más raro, más mandón que se ha creído eso de que el cliente siempre tiene razón, y menos preparado y entendido que nunca.
Este publiquito de los rejones será de rabo pero también a veces de vergüenza ajena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario