domingo, 30 de octubre de 2016

Y Brad Pitt de director deportivo / por Juan Manuel Rodríguez


Futbolísticamente hablando, Valdano es capaz de defender una cosa y la contraria dependiendo de las circunstancias. El ejemplo más llamativo fue, quizás, que fuera el encargado de presentar a José Mourinho como nuevo entrenador del Real Madrid cuando venía de ponerle literalmente a parir.


Y Brad Pitt de director deportivo

Vicente Azpitarte acaba de publicar en Libertad Digital un hilarante diccionario de los términos más descacharrantes empleados por Jorge Valdano, el "terrorista de lo imprevisible", a lo largo de estos últimos años. Algunos, como el del famosísimo "miedo escénico", crearon escuela, y yo creo que, henchido de orgullo, Valdano ha seguido intentándolo y a veces se ha pasado bastante de frenada. A mí me parece que más que un ex futbolista o un ex entrenador, más que un comentarista en activo de la actualidad deportiva, Valdano es por encima de todo un gran humorista que se ríe un poco de sí mismo, del personaje que ha creado, pero que, sobre todo, se desternilla de nosotros, que le hacemos caso, en nuestras propias caras. Con todo, lo peor de Valdano son todos los valdanitos surgidos a su alrededor, sus imitadores; esos son letales.

Futbolísticamente hablando, Valdano es capaz de defender una cosa y la contraria dependiendo de las circunstancias. El ejemplo más llamativo fue, quizás, que fuera el encargado de presentar a José Mourinho como nuevo entrenador del Real Madrid cuando venía de ponerle literalmente a parir. En su (corta) etapa en el banquillo madridista, Valdano estuvo acompañado por Ángel Cappa, que era entonces y sigue siendo ahora un absoluto desconocido en el fútbol español. De hecho, si a Cappa le contrataron como comentarista deportivo fue, en mi opinión, por su breve paso por el Madrid. Ángel no había ganado nada antes y no volvió a ganarlo después, de forma que la Liga que consiguió estando aquí cabe atribuirla no tanto al entrenador sino probablemente al club, que algún éxito cosechó antes de que Valdano y Cappa llegaran al Bernabéu y que ha ganado alguno más, aunque con muchísimo esfuerzo y tremenda suerte, tras su marcha.

A lo largo de sus 30 años como primer entrenador, Cappa ha ganado dos títulos: el Torneo Apertura de Perú con el Universitario de Deportes en 2002 y la Charity Cup sudafricana con el Mamelodi Sundowns en 2005, dos títulos menores. 
No da la impresión, aunque yo pueda estar equivocado, de que el apellido Cappa sea sinónimo de éxito futbolístico, pese a lo cual habla como si del profeta persa Zaratustra se tratara y sus diagnósticos son escuchados como si los emitiera el mismísimo Thales de Mileto. Su última intervención fue para ridiculizar (otra vez) a Florentino Pérez, que venía de decir ante sus socios que la figura de un director deportivo era prescindible: "Si tú traes a Beckham teniendo en la plantilla a Figo se genera un problema". Obsérvese que el problema es siempre del Madrid y no, por ejemplo, del Barça; Cappa no dice "si tú traes a Neymar teniendo en la plantilla a Messi se genera un problema" porque, al tratarse del equipo azulgrana, no es un problema sino potenciar al máximo la plantilla. Curioso.

"Como si pones a Brad Pitt de director deportivo", fue lo único que se le ocurrió al moderador del programa. Pero esa posibilidad, la de fichar a un Brad Pitt como director deportivo, ya la sondeó en su día el Real Madrid. Y no sólo eso sino que la llevó a cabo, puso a un Brad Pitt en la dirección deportiva, pero no un Pitt de Oklahoma sino de Santa Fe: el Real Madrid puso a Jorge Valdano, el amigo de Cappa. Fue el amigo de Cappa quien trajo a Beckham teniendo ya a Figo en la plantilla, generando, según el amigo de Valdano, un problema en la plantilla. Fue Valdano quien juntó a los dos en el mismo vestuario, no Brad Pitt. Claro que los antiflorentinistas siempre podrán decir que no fue Valdano sino Pérez quien los juntó pasando por encima de la férrea y coherente opinión futbolística de Jorge, que alcanzó su punto de ebullición el día que presentó a Mourinho como entrenador. Así que la discusión será interminable: si no los pones porque no los pones y si los pones porque los pones y no les haces caso. Moraleja: a por la Duodécima.

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