lunes, 27 de febrero de 2017

MONUMENTAL DE MÉXICO. SALIDA AL TERCIO PARA GARIBAY Octavio X. Lagunes


MARCO A. HIERRO / FOTOGALERÍA: @LaPlazaMexico


Los toros de la Estancia sin substancia. Desabridos y con poca casta. Si acaso se salvó el lidiado en cuarto lugar. Los toreros dignos, destacando el toreo de Garibay con la capa, solvente Rivera y Macías entregado.


SALIDA AL TERCIO PARA GARIBAY

Octavio X. Lagunes. Cd. de México. 
17ª Corrida de Temporada y al parecer será la última. Cartel compuesto solamente por diestros mexicanos lo que atrajo escasa gente a los tendidos, que no se equivocó por inasistir. Sol y algo de viento.

Descastado ganado de La Estancia criados en San Luis de La Paz, Guanajuato por Don Alejandro Martínez Vértiz, fieles al encaste San Mateo que no funcionaron. 1° Noble que se acabó pronto 2° Manso que echaba la cabeza arriba 3° Igual al anterior 4° Noble y débil con buen fondo 5° Soso, débil y probón 6° Débil sin enjundia.

Tarde que inició con un homenaje a Beto Preciado, subalterno retirado y actual coapoderado de Fermín Rivera junto con Polo Meléndez.

Abrió plaza el capitalino Ignacio Garibay ataviado de gris plomo y oro. Inició con buen uso del capote tanto en los lances de inicio como al llevar al toro al caballo. De muleta volvió a ser el mismo de siempre con escasa comunicación a los tendidos. Mató de entera muy tendida y se retiró en silencio. Con el cuarto volvió a lucir de igual manera con el capote, al estilo de Pepe Ortiz, el famoso “Orfebre Tapatío”, apodado así por su magistral uso de la capa ante sus toros. Garibay desafortunadamente volvió a bajar su labor con la muleta, a pesar de un inicio muy prometedor por el lado izquierdo. Se le cayó la faena y toda la estructura que había obtenido hasta la segunda tanda de muletazos. Tuvo fallas al colocarse frente a los espacios del toro y pinchó tres veces antes de alargar el brazo y meter tres cuartos de acero con travesía. Desafortunadamente se le fue el triunfo como agua en un canasto. Saludó en el tercio.

El segundo espada fue el hidrocálido Arturo Macías vestido de solferino y oro que lidió en su primer turno un descastado e insípido toro que no tuvo trascendencia alguna, si acaso se puede relatar que fue aparatosamente cogido en la suerte suprema y afortunadamente para todos no fue herido. Se retiró en silencio. Saludó en el tercio su subalterno Ángel González. Con su segundo un toro que carecía de emoción, era soso y quedado, Arturo se le vio la voluntad y entrega; sin embargo no convenció a la mayoría y Macías creó todo tipo de reacciones en el tendido. Alargó en demasía aunque por él no quedó. Tres pinchazos sin pasarse hasta que logró una entera que tardó mucho en doblar y escuchó dos avisos.

Fermín Rivera elegantemente vestido de obispo y oro tuvo una solvente tarde. Se le vio que puede ser contemplado para compartir mejor ganado y con alternantes que le exijan más. Con su primero se vio pulcro pero muy a merced del manso que rifó en el sorteo, sin embargo salió adelante a pesar de escuchar un aviso. Con el que cerró plaza no tuvo opción alguna y volvimos a la incansable costumbre que antes teníamos que tolerar y ahora seguir con esa línea. Ganado que no sirve para los toreros, ni emociona al público pero están cada año en el elenco.

Mañana citan a la prensa para darnos algunas notificaciones que aquí consignaremos. No se sabe si es el fin de temporada o se prolongará, y algunas buenas nuevas que requerimos. Hoy solo regresamos a la misma fiesta de hace 20 años, con la esperanza de mejores rumbos.


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