viernes, 25 de agosto de 2017

BILBAO. Seis-bueyes-seis / Por Paco Mora



Seis bueyes de Domingo Hernández han dado al traste con el buen cartel de esta tarde en Bilbao. Ni siquiera han tenido malas ideas, simplemente han dado encefalograma plano. Mucha carne, eso sí, y perchas de casino de la época del sombrero. Como dice la fábula: “hermosas cabezas, peros sin seso”.


Seis-bueyes-seis

Seis bueyes de Domingo Hernández han dado al traste con el buen cartel de esta tarde en Bilbao. Ni siquiera han tenido malas ideas, simplemente han dado encefalograma plano. Mucha carne, eso sí, y perchas de casino de la época del sombrero. Como dice la fábula: “hermosas cabezas, peros sin seso”. El público, que tampoco hoy ha llenado la plaza de Vista Alegre como si presintiera el fiasco ganadero, se ha aburrido soberanamente e incluso ha sacado a relucir picos de razonable cabreo. ¡Qué le verán las figuras a estos jumentos bicornes para que se los disputen! Quizás lo que quieren los toreros que los imponen es darse una tarde de descanso con ellos. Que la temporada es muy larga y, como dice el refrán, “en todos los trabajos se fuma”.

El Juli, qu
e es capaz de darles pases a los toros de piedra de Guisando, ha sido el que ha salido más airoso del trance, pero el éxito que él lleva siempre entre ceja y ceja se lo han negado taxativamente los dos boyancones que le han tocado en desgracia. Así y todo, ha tenido con ellos momentos esperanzadores porque también los bueyes tienen a veces suerte en el sorteo.

Talavante lo ha intentado con sus dos mastodónticos moruchones, pero que si quieres arroz Catalina. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Alejandro ha recogido, en el tontorrón con mala leche que ha lidiado en quinto lugar, el cabreo acumulado durante toda la tarde. 

Garrido también ha tratado de pasar por Bilbao con música y ovaciones, y la verdad es que en algunos momentos pareció que lo podría conseguir. Pero enseguida tropezaba con la dura realidad de que de donde no hay no se puede sacar. Tarde para olvidar, y ganadería para apuntarla en el archivo de las tentaciones en las que no se debe reincidir. ¡Con lo simpático que me cae a mi Domingo Hernández! Pero tus toros de hoy en Bilbao, hijo de mi alma, carne dura y correosa de matadero, y con muy buena voluntad y apetito de perro para tratar de hincarle el diente…

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